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Levantemos la mirada: una propuesta para cuidar la infancia de las pantallas

La psicóloga infantil pergaminense Noelia Berón impulsa en la ciudad la campaña de la organización Manos Libres, que propone postergar el acceso de niños y adolescentes a los celulares propios y las redes sociales. La iniciativa busca sumar a las familias para construir acuerdos colectivos.

11 de octubre de 2026 a las 07:00 a. m.
Levantemos la mirada: una propuesta para cuidar la infancia de las pantallas
Manos Libres propone postergar el acceso de niños y adolescentes a los celulares propios y las redes sociales. — Foto: AIRE DE SANTA FE

Hay una pregunta que atraviesa cada vez más hogares: ¿Cómo cuidar a nuestros hijos en un mundo en el que las pantallas ocupan buena parte de su tiempo, sus relaciones y sus emociones? ¿Cómo poner límites cuando el temor a que queden afuera de sus grupos de amigos parece pesar más que los riesgos a los que se exponen?

Frente a ese escenario, la organización Manos Libres promueve “Levantemos la mirada”, una campaña que invita a las familias a reflexionar y construir acuerdos para proteger el desarrollo de niños y adolescentes. En Pergamino, la propuesta llegó de la mano de la psicóloga infantil Noelia Berón, referente local del movimiento, quien decidió involucrarse desde su doble lugar de madre y profesional dedicada al cuidado de la infancia.

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La iniciativa no busca enfrentar a los chicos con la tecnología, sino recuperar el protagonismo de los adultos, revisar cuándo acceden a un teléfono inteligente propio y evitar que las redes sociales se conviertan en una experiencia temprana para la que todavía no cuentan con herramientas suficientes.

“Nadie puede solo”, resume Berón. La frase sintetiza el espíritu de una campaña que busca transformar una preocupación individual en un compromiso compartido, especialmente cuando tener celular parece una condición para pertenecer a un grupo de amigos.

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 Una preocupación que une a las familias

Manos Libres nació en abril de 2024 en Pilar, provincia de Buenos Aires, a partir de la inquietud de un padre que se preguntó si otras familias compartían sus preocupaciones por el uso de celulares y redes sociales entre niños y adolescentes.

La organización tomó como referencia experiencias internacionales. Desde entonces, impulsa acuerdos entre familias e instituciones educativas para postergar el acceso a estos dispositivos y recuperar tiempo de juego, interacción directa y experiencias fuera del entorno digital.

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En Pergamino, la propuesta despertó interés desde sus primeros días de difusión. Para Berón, esa respuesta demuestra que la inquietud es compartida, aunque muchas familias no encuentran cómo actuar sin sentir que sus hijos quedarán excluidos.

El desafío es construir acuerdos que permitan sostener los límites sin que cada hogar deba afrontar en soledad la presión social.

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La psicóloga Noelia Berón es la referente en Pergamino de la comunidad Manos Libres. — LA OPINION

 Cuatro acuerdos para recuperar la infancia

La campaña se apoya en cuatro pilares: postergar la entrega de un teléfono inteligente propio hasta los 14 años, como mínimo; retrasar el acceso a las redes sociales hasta los 16; promover escuelas libres de celulares y recuperar el juego libre, al aire libre y en compañía de otros chicos.

No se trata solamente de quitar un dispositivo, sino de devolverles tiempo y oportunidades para explorar, relacionarse, resolver conflictos y desarrollar autonomía.

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“Los niños tienen que comenzar a diferenciar lo peligroso de lo que no lo es, y eso se aprende jugando”, explica Berón.

Trepar un árbol, andar en bicicleta o compartir una tarde en la plaza son experiencias que contribuyen a ese aprendizaje. La psicóloga advierte que, mientras los adultos restringen algunas salidas por temor a los peligros cotidianos, muchas veces permiten que los chicos ingresen a espacios digitales sobre los que resulta más difícil ejercer un cuidado efectivo.

Entre los riesgos menciona las estafas, los delitos informáticos, el contacto con adultos que buscan generar vínculos de confianza con menores con intenciones perjudiciales y la manipulación de imágenes mediante inteligencia artificial, con posibles consecuencias para la salud emocional.

 El ejemplo empieza por los adultos

El nombre de la campaña invita a levantar la mirada para volver a encontrarnos. La preocupación no se limita al tiempo que los chicos pasan conectados, sino que también alcanza a los adultos, que consultan sus dispositivos mientras conversan, comparten una comida o acompañan a sus hijos.

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“Los primeros que tenemos que levantar la mirada y estar un poco más en contacto con el otro somos los adultos”, sostiene Berón.

Los niños aprenden observando cómo se relacionan sus padres y cuánto tiempo les dedican. Por eso, la propuesta invita a revisar los propios hábitos antes de establecer nuevas reglas.

El acompañamiento, la conversación y los límites claros son fundamentales. No alcanza con esperar que un niño o adolescente decida por sí mismo cuándo dejar el celular: necesita orientación para construir una relación saludable con la tecnología.

Los interesados en firmar el acuerdo pueden scanear el cófigo QR. — MANOS LIBRES

 ¿Cómo poner límites sin aislarlos?

Uno de los mayores obstáculos aparece cuando los compañeros tienen dispositivos propios y los grupos de WhatsApp se convierten en espacios para organizar encuentros. La llegada de la pubertad y el paso a la secundaria suelen profundizar esa presión.

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Berón reconoce la preocupación de las familias, pero sostiene que existen alternativas para mantener la comunicación sin habilitar un acceso temprano e irrestricto al mundo digital.

En su propia casa, junto con su marido, decidió que su hija, de 13 años, utilice un teléfono con fines pedagógicos. Lo lleva a la escuela cuando lo necesita y, al regresar, lo deja en casa. Para organizar invitaciones y comunicarse con sus amigas, las familias pueden contactarla a través del teléfono de sus padres. Cuando sale y necesita mayor independencia, también acuerdan puntos y horarios de encuentro.

“Cuando uno puede ser claro con un hijo, con estas condiciones y estas reglas, los chicos se adaptan. El tema está en que uno tiene que estar decidido”, afirma.

Otra alternativa es recurrir a teléfonos básicos que permitan realizar llamadas sin acceso a redes sociales, cuando la necesidad principal sea mantener el contacto durante traslados o salidas.

La campaña no pretende imponer una única solución para todas las familias, sino invitarlas a distinguir entre la necesidad de comunicarse y el acceso permanente a aplicaciones, plataformas y contenidos.

 Una invitación a sumar familias

“Levantemos la mirada” busca que el compromiso no quede limitado a decisiones individuales. Manos Libres propone que, dentro de cada grupo de familias de una institución educativa, al menos cinco hogares acuerden postergar la entrega de teléfonos inteligentes propios hasta los 14 años y el acceso a redes sociales hasta los 16.

Según contó Berón, en Mendoza unas 300 familias lograron establecer un acuerdo institucional, mientras la iniciativa también despierta interés en otras comunidades educativas del país.

En Pergamino, quienes deseen participar pueden conocer la propuesta a través del código QR que acompaña esta nota y formalizar su adhesión en la página de Manos Libres, difundida junto con el video de la campaña. No es necesario esperar a que otras cuatro familias estén de acuerdo para comenzar: cada hogar puede asumir su compromiso e invitar a otros a sumarse.

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La idea es multiplicar los acuerdos para reducir la presión social que sienten chicos y adultos. Porque levantar la mirada es volver a elegir el encuentro.

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