Una organización criminal devolvió el dinero que le despojaron a un jubilado en una estafa telefónica
Un jubilado de 74 años fue víctima de una estafa mediante una videollamada y perdió dinero de sus cuentas. Los imputados reintegraron el monto con intereses.

Un jubilado de 74 años fue víctima de una estafa en Pergamino luego de recibir una videollamada por WhatsApp en la que delincuentes se hicieron pasar por representantes de un supermercado y lo indujeron a instalar una aplicación para acceder a sus cuentas. Tras la denuncia, la investigación permitió identificar a los beneficiarios y recuperar el dinero.
El episodio ocurrió durante la mañana del lunes 13 de abril, cuando el damnificado se encontraba en su domicilio de la zona céntrica. Según consta en la denuncia, recibió una comunicación mediante WhatsApp desde un número telefónico que utilizaba como imagen de perfil el logo del supermercado Día.
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Los interlocutores le manifestaron que se comunicaban para ofrecerle un supuesto beneficio del 35 por ciento de descuento destinado a jubilados. La conversación derivó luego en una videollamada que se extendió durante aproximadamente una hora.
Videollamada y estafa
En el transcurso de la comunicación, los delincuentes convencieron al jubilado de descargar una aplicación de asistencia remota en su teléfono. De esta manera, habrían conseguido acceder a información y operaciones de sus dispositivos, mientras el damnificado ingresaba a su cuenta del Banco Nación.
De acuerdo con la denuncia incorporada al expediente judicial, posteriormente se realizaron distintas transferencias de dinero hacia cuentas bancarias pertenecientes a personas que el jubilado manifestó no conocer.
Una de las operaciones alcanzó los $951.140,53 y fue enviada a una cuenta de Banco Naranja. La segunda transferencia registrada fue por $479.000 y tuvo como destinataria otra cuenta bancaria. En total, el perjuicio económico denunciado superó los 1,4 millones de pesos.
El damnificado explicó ante las autoridades que no conocía a las personas que figuraban como titulares de las cuentas receptoras y aclaró que tampoco había recibido comunicaciones del Banco Nación relacionadas con la solicitud o aprobación de algún préstamo.
Investigación por estafa
A partir de la denuncia, el fiscal Nelson Mastorchio, titular de la Fiscalía Nº 3, dispuso las primeras medidas destinadas a reconstruir el recorrido del dinero y determinar quiénes habían resultado beneficiados por las transferencias.
Entre las medidas adoptadas se requirió al Banco Central de la República Argentina el bloqueo de los CUIL vinculados con las cuentas que habían recibido los fondos. La decisión tuvo como objetivo evitar que el dinero pudiera continuar siendo utilizado y, al mismo tiempo, preservar elementos relevantes para la investigación.
Desde la Fiscalía Nº 3, el secretario Juan Martín Fontana avanzó en la individualización de las personas relacionadas con las cuentas receptoras. De esa manera, la investigación logró establecer quiénes aparecían vinculados con las operaciones denunciadas y permitió avanzar sobre los presuntos responsables.
La pesquisa también permitió determinar que las personas involucradas no tenían una relación conocida con el jubilado y que las transferencias se habían producido como consecuencia del engaño desplegado durante la comunicación telefónica y la posterior videollamada.
Mediación por estafa
Una vez identificados los involucrados, los sospechosos se presentaron en el expediente mediante abogados particulares. Profesionales de un estudio jurídico de la ciudad de Córdoba asumieron la representación y formularon los correspondientes descargos ante la Justicia.
En ese contexto, y teniendo en cuenta el estado inicial de la investigación, la situación procesal de los imputados y, fundamentalmente, la necesidad del damnificado de recuperar el dinero perdido, las partes comenzaron a explorar una salida alternativa al desarrollo de un juicio oral.
El proceso derivó finalmente en una instancia de mediación, mediante la cual se acordó la reparación económica del perjuicio ocasionado. El jubilado aceptó el resarcimiento y los imputados reintegraron el dinero obtenido mediante la maniobra, junto con los intereses correspondientes.
De esta manera, el damnificado logró recuperar la totalidad de los fondos involucrados en la defraudación, mientras que los imputados consiguieron avanzar en una solución alternativa dentro del proceso penal.
Cuentas bloqueadas por estafa
Uno de los aspectos que habría tenido particular incidencia en la resolución del conflicto fue el bloqueo de los CUIL asociados a las cuentas investigadas. Esa medida impedía a los involucrados operar normalmente con esas identificaciones y desarrollar actividades comerciales o financieras.
La rapidez con la que avanzó la instrucción judicial y la decisión de inmovilizar las cuentas generaron, según fuentes vinculadas con el expediente, un escenario que favoreció las gestiones de los abogados para alcanzar un acuerdo con el damnificado.
Una vez concretada la reparación económica, se habilitó el levantamiento de las restricciones que pesaban sobre los involucrados, conforme a las condiciones establecidas en el marco del proceso judicial.
La resolución permitió cerrar el conflicto económico con la víctima sin que el caso avanzara hacia una instancia de debate oral, aunque la modalidad empleada por los delincuentes volvió a poner en evidencia una de las formas de fraude que más afecta a los adultos mayores.
Estafa a adultos mayores
Fuentes judiciales con experiencia en investigaciones de defraudaciones advierten que este tipo de maniobras suele apoyarse en una estructura organizada para captar víctimas mediante engaños telefónicos, obtener acceso remoto a dispositivos y derivar rápidamente los fondos hacia diferentes cuentas.
En este caso, el contacto inicial estuvo basado en un supuesto beneficio comercial para jubilados. La utilización de la identidad visual de un comercio reconocido y una videollamada prolongada habrían servido para generar confianza en la víctima y conducirla, paso a paso, hacia la instalación de una herramienta que permitió concretar la maniobra.
Los investigadores consideran especialmente relevante el tiempo transcurrido entre la transferencia del dinero y la adopción de las primeras medidas judiciales. El bloqueo de las cuentas receptoras permitió preservar los fondos y generó las condiciones para que posteriormente pudiera concretarse el reintegro.
Desde ámbitos judiciales también señalan que, en determinados casos de defraudaciones, los involucrados pueden optar por reparar económicamente el perjuicio cuando son identificados y enfrentan una investigación con elementos que podrían comprometerlos.
La lógica, según explicaron las fuentes consultadas, estaría vinculada con que quienes participan de este tipo de maniobras pueden obtener beneficios económicos de numerosos hechos y, cuando uno de ellos es detectado, la devolución del dinero puede convertirse en una alternativa para resolver la situación particular y recuperar la posibilidad de operar con las cuentas afectadas.
El caso del jubilado de 74 años terminó así con la recuperación de los fondos y una salida mediante mediación, después de que la investigación de la Fiscalía Nº 3 permitiera identificar a los titulares de las cuentas receptoras y adoptar medidas para impedir que el dinero continuara circulando.
El episodio, además, vuelve a poner el foco sobre las estafas telefónicas dirigidas contra adultos mayores y sobre la necesidad de extremar las precauciones frente a llamadas, videollamadas o mensajes en los que se solicite instalar aplicaciones, compartir datos personales o realizar operaciones bancarias.


















