Un padre y su hijo serán condenados por la complicidad con ladrones que asaltaron a una mujer en la casa
Los familiares ocuparon el banquillo de los acusados junto a un tercer implicado en el atraco a la moradora de una vivienda en el barrio José Hernández.

Se desarrolló el juicio oral contra tres de los acusados por el asalto a una vecina del barrio José Hernández, hecho que contó con la complicidad del parquero de la vivienda.
Los imputados confesaron su participación y se espera un veredicto condenatorio inminente. El miércoles ocuparon el banquillo de los acusados: Federico Tomás Rubio (49); Gustavo Sergio Giménez (46) y el hijo Braian Andrés Giménez (24). El cuarto cómplice ya fue condenado.
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Robo
El robo ocurrió el miércoles 3 de abril de 2024, aproximadamente a las 16:30, en una vivienda familiar, ubicada en la calle Zeballos al 1.100, del barrio José Hernández.
En el lugar se encontraba una mujer cuidando la casa. En el jardín delantero estaba Braian Andrés Giménez, supuestamente realizando trabajos de jardinería. En un momento dado, Giménez le pidió a Campilongo que abriera el portón que da a la calle para retirar unas ramas de la poda.
Esta acción fue la señal y la oportunidad esperada: inmediatamente irrumpieron en la propiedad Luis Heraldo Peñalva y un cómplice no identificado. Uno de los asaltantes portaba un arma de fuego y el otro una picana eléctrica. Bajo amenazas de muerte, redujeron a la mujer y al propio parquero Giménez (lo cual luego se demostró que fue una actuación coordinada, ya que sólo le ataron los cordones de las zapatillas).

A la mujer la arrastraron hasta una de las habitaciones de la vivienda, donde la ataron de pies, manos y boca con cinta de embalar. Al parquero Giménez lo encerraron en el baño, atándolo de forma muy floja con un par de cordones para no levantar sospechas.
Los delincuentes revolvieron toda la casa buscando una supuesta gran suma de dinero en efectivo (cuyo dato había filtrado el padre del parquero, Gustavo Giménez). Sin embargo, al no hallar el botín esperado, se vieron urgidos a escapar tras escuchar ladridos de perros y movimientos sospechosos. En la huida, se llevaron únicamente el celular Samsung A21 de la víctima.
Apurados se fueron sin dinero

Por el apuro y la torpeza de la fuga, los asaltantes cometieron un error crucial: dejaron olvidada en la escena una mochila negra con dibujos verdes que les pertenecía, en cuyo interior ya habían guardado $70.000 pesos en efectivo que le pertenecían a la familia de la víctima. Gracias al análisis posterior de las llamadas telefónicas de esta mochila y los celulares secuestrados a los Giménez, la policía logró desbaratar por completo la conexión interna y detener a la banda.
Juicio oral
En la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal Número 1 se llevó a cabo esta semana el debate del juicio oral contra tres de los cuatro implicados en un violento robo domiciliario ocurrido en el barrio José Hernández.
Los procesados decidieron admitir formalmente su culpabilidad en el hecho, por lo que se anticipa un fallo condenatorio para los próximos días.
El tribunal, presidido por los jueces Ignacio Uthurry, Alejandro Salguero y Carlos Picco, evalúa la situación procesal de un padre, su hijo y un tercer cómplice, señalado como el ejecutor del asalto.

Cabe destacar que el cuarto partícipe, quien se desempeñaba como el parquero de la víctima, ya resolvió su situación legal previamente mediante un acuerdo de juicio abreviado.
El episodio ventilado en el debate expuso un plan criminal fríamente coordinado que se valió de la complicidad interna. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía 6, la víctima fue sorprendida de manera repentina en la puerta de su propia vivienda por los asaltantes.
La clave del golpe delictivo radicó en la entrega por parte de su propio parquero, quien en ese preciso momento se encontraba realizando trabajos de poda de árboles y plantas en el jardín delantero de la propiedad. Esta aparente labor habitual sirvió de cobertura y distracción para facilitar el arribo de los delincuentes, quienes abordaron a la mujer justo en la entrada de su domicilio.
Tras irrumpir por la fuerza en el inmueble, los asaltantes la maniataron para neutralizar cualquier resistencia y poder registrar la casa con total impunidad.
Durante la jornada del juicio, la defensa de los acusados estuvo representada por el Defensor Oficial Estanislao Carricart, y el abogado particular, Franco Oldani. Por su parte, el fiscal Daniel Aguilar, en representación de la Fiscalía 6, llevó adelante la acusación y presentó los alegatos finales.

Teniendo en cuenta las distintas responsabilidades y el rol que le cupo a cada uno de los implicados en el plan delictivo, el representante del Ministerio Público Fiscal solicitó condenas que oscilan entre los tres años y los tres años y medio de prisión.
Debido a que los tres imputados decidieron confesar y admitir sus respectivas responsabilidades en el asalto, la audiencia se desarrolló de manera ágil.
Durante el debate solo prestó declaración testimonial una testiga, y el resto de la prueba recolectada durante la investigación fue incorporada por lectura con el consentimiento de las partes para el veredicto definitivo.
En los próximos días, el Tribunal Oral en lo Criminal Número 1 dará a conocer las condenas efectivas, las cuales, según trascendidos del ámbito judicial, coincidirían plenamente con los montos de pena requeridos por la Fiscalía.
Los roles

Los roles de los diferentes implicados en el caso para la Fiscalía fueron muy diversos y coincidían en un plan consensuado por todos los participantes.
Gustavo Sergio Giménez (46) asumió el rol de informante clave y facilitador de inteligencia para la banda. Aprovechando la relación de confianza de muchos años que mantenía con los propietarios de la vivienda, obtuvo información sensible sobre los movimientos económicos de la familia. Sabiendo que el hijo de la propietaria realizaría un viaje de negocios para cobrar ventas vinculadas a un emprendimiento familiar de compra-venta de silos bolsa y cenizas de hueso, aportó este dato clave a los asaltantes bajo la firme convicción de que en la casa se ocultaba una importante suma de dinero en efectivo.
Braian Andrés Giménez (24), hijo de Gustavo, actuó como el entregador y nexo interno dentro de la propiedad. El joven trabajaba como parquero y, el día del robo, se encontraba realizando tareas de jardinería en el patio delantero para simular normalidad. En el momento coordinado, le pidió a la mujer que cuidaba la casa que le abriera el portón de rejas de la propiedad con la supuesta intención de retirar las ramas de la poda. Al dejar el acceso abierto, franqueó el paso inmediato de los ejecutores materiales. Una vez que los ladrones ingresaron, participó en una "puesta en escena" donde simuló ser una víctima más: fue encerrado en el baño y atado de manera sumamente precaria con unos cordones de zapatillas para no despertar sospechas, a diferencia de la rigurosidad con la que trataron a la víctima.
Federico Tomás Rubio, conocido bajo el alias de "Frutilla" (49), fue el planificador general, reclutador y apoyo externo ("campana") del golpe. Rubio se encargó de seleccionar formalmente a las víctimas, diseñar el plan delictivo y reclutar a los ejecutores materiales, a quienes presentó personalmente ante los Giménez. Durante el transcurso del asalto en el domicilio, permaneció en las inmediaciones brindando cobertura externa y coordinando las acciones de la banda mediante constantes comunicaciones telefónicas antes, durante y después del hecho delictivo.
Luis Heraldo Peñalva y un segundo delincuente que aún no ha sido identificado por la Justicia actuaron como los ejecutores materiales del robo. Ambos ingresaron armados a la vivienda —uno de ellos portando un arma de fuego y el otro una picana eléctrica— tras aprovechar el portón que el parquero había dejado abierto. Bajo violentas amenazas de muerte, redujeron a la cuidadora y la arrastraron hasta una de las habitaciones, donde la maniataron de pies, manos y boca utilizando cinta de embalar para poder registrar la vivienda sin resistencia. Aunque buscaban la gran suma de dinero filtrada por la inteligencia previa, se vieron forzados a huir apresuradamente tras escuchar ladridos de perros. En la huida, se apoderaron únicamente del celular Samsung A21 de la víctima. Debido al apuro de la fuga, dejaron olvidada en la escena una mochila negra que les pertenecía y en cuyo interior ya habían guardado 70.000 pesos en efectivo de la casa, lo que terminó aportando las pistas clave para desbaratar a la banda. Cabe destacar que Peñalva ya resolvió su situación procesal mediante un acuerdo de juicio abreviado.


















