San Pedro: RainbowEx, cómo la estafa cripto que sacudió a la ciudad y atrapó a miles de vecinos
La plataforma prometía ganancias extraordinarias y llegó a captar a miles de sampedrinos antes de derrumbarse y quedar bajo investigación judicial.

RainbowEx llegó a convertirse en parte de la vida cotidiana de San Pedro durante 2024. La plataforma prometía ganancias rápidas mediante inversiones en criptomonedas y logró captar a una gran cantidad de vecinos, muchos de los cuales llegaron a comprometer ahorros y préstamos. El derrumbe posterior dejó pérdidas, denuncias y una investigación judicial todavía abierta.
Cómo RainbowEx se expandió por San Pedro
La historia comenzó a tomar fuerza a principios de 2024, en un contexto económico complejo para la ciudad. La crisis que atravesaba parte de la actividad productiva, sumada a la expectativa de obtener ingresos extraordinarios, generó un terreno favorable para una propuesta que prometía rendimientos muy superiores a los habituales.
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Maximiliano Braga fue uno de los primeros sampedrinos que ingresó a la plataforma. Según reconstruye la investigación periodística, conoció RainbowEx a través de Facundo Villalba y posteriormente comenzó a sumar personas mediante grupos de Telegram.
Entre quienes se incorporaron estuvo Luis Pardo, un conocido de Braga que llegó a solicitar un préstamo de tres millones de pesos para invertir. El crecimiento fue tan rápido que los grupos de Telegram comenzaron a multiplicarse y numerosos vecinos buscaban ingresar a través de invitaciones.
La plataforma llegó a tener una presencia inédita en la ciudad. Comerciantes, trabajadores, familias y vecinos de distintos sectores comenzaron a participar, mientras quienes obtenían ganancias mostraban los resultados y alentaban a otros a sumarse.
La “señal” de Telegram y las ganancias que parecían reales
Uno de los mecanismos centrales de RainbowEx era un grupo de Telegram en el que una persona identificada como “Alí”, conocida en San Pedro como “La China”, daba indicaciones a los inversores.
Cada noche, alrededor de las 21:30, llegaba la denominada “señal”, que indicaba en qué criptomonedas invertir. Al día siguiente, los usuarios observaban rendimientos que podían alcanzar entre el 1% y el 2% diario.
Sin embargo, de acuerdo con los especialistas y la investigación judicial, no existía una actividad de trading que generara esas ganancias. El dinero que algunos usuarios podían retirar provenía de los fondos aportados por otros inversores que ingresaban posteriormente, una característica propia de los esquemas piramidales.
La aplicación tampoco estaba disponible en las tiendas oficiales y para instalarla era necesario modificar determinadas funciones de seguridad de los teléfonos. Los usuarios debían registrarse con una fotografía y su DNI y luego incorporarse a los grupos de Telegram.
La estructura también buscó construir una imagen de confianza. La supuesta Fundación Knight Consortium impulsaba donaciones y acciones solidarias en barrios, clubes y comedores, mientras que los organizadores realizaron eventos y entregaron premios a algunos de los inversores más destacados.
Uno de esos acontecimientos tuvo lugar el 21 de septiembre de 2024 en el Hotel Emperador de Buenos Aires. Allí fueron reconocidos, entre otros, Braga y Pardo. La investigación periodística posteriormente determinó que quienes se presentaban como directivos de la organización eran actores contratados.
El derrumbe, la investigación y el dinero congelado
Las primeras señales de alarma comenzaron a hacerse visibles en septiembre y octubre de 2024. El especialista en tecnología Maximiliano Firtman había advertido públicamente que una parte importante de San Pedro estaba involucrada en una plataforma que prometía rendimientos diarios extraordinarios.
El 2 de octubre, el diario La Opinión de San Pedro publicó la primera de una serie de investigaciones sobre RainbowEx. A partir de esas publicaciones, numerosos usuarios intentaron retirar sus fondos y comenzaron a aparecer dificultades para recuperar el dinero.
El 11 de octubre, la Justicia ordenó bloquear los sitios web vinculados con RainbowEx. Para entonces, miles de usuarios ya no podían acceder normalmente a sus fondos. La situación provocó una fuerte conmoción en San Pedro y hasta amenazas contra periodistas que habían informado sobre el caso.
La investigación permitió además reconstruir parte de la estructura de inversores y detectar importantes movimientos de criptomonedas. Las fiscales Verónica Marcantonio y María del Valle Viviani, junto al doctor Julio Pérez Carreto, lograron identificar las billeteras hacia las que terminaba parte del dinero.
Uno de los avances más importantes fue el congelamiento de aproximadamente 3.500.000 USDT pertenecientes a billeteras que la Justicia vincula con los presuntos organizadores internacionales. Ese dinero podría eventualmente ser utilizado para resarcir a los damnificados, aunque el proceso judicial todavía continúa.
La causa cuenta con una docena de imputados argentinos y tres de ellos permanecen detenidos con prisión preventiva. Maximiliano Braga y Luis Pardo sostienen su inocencia y aseguran que desconocían que RainbowEx pudiera tratarse de una estafa.
Mientras la Justicia intenta determinar hasta dónde llegaba la estructura internacional, en San Pedro todavía quedan las consecuencias económicas y sociales de aquella promesa de dinero rápido. Hay vecinos que esperan recuperar sus ahorros y otros que continúan pagando préstamos que tomaron para ingresar a la plataforma.
El caso podría avanzar hacia un juicio oral si no prosperan acuerdos de juicio abreviado. De concretarse, el debate podría incluir numerosos testimonios y pericias para intentar reconstruir una maniobra que, durante meses, consiguió instalarse en la vida cotidiana de una ciudad entera.






















