Preocupación en la comunidad por los casos de robos a mano armada

Los asaltos no dan respiro y cuando se registran varios hechos al día, en jornadas sucesivas, la ciudadanía comienza a inquietarse. Comerciantes, transeúntes y motociclistas son las principales víctimas. En los últimos meses se ha advertido no solo el accionar de delincuentes pergaminenses sino también la llegada de bandas foráneas que vienen a delinquir a la ciudad.
DE LA REDACCION. Desde hace ya varias semanas la comunidad de Pergamino ve con preocupación la continuidad de robos a mano armada que tienen como principales damnificados a comerciantes y transeúntes o motociclistas que circulaban por la vía pública.
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Si bien los asaltos en Pergamino son frecuentes, cuando se registran varios casos al día y pasan jornadas ininterrumpidas de robos, cualquiera sea la modalidad, la ciudadanía comienza a inquietarse.
Las mismas autoridades policiales reconocen que una buena parte de los delincuentes que detienen en diferentes procedimientos son reincidentes. Ocurre que después de purgar la pena, cuando recuperan la libertad y se encuentran nuevamente en la calle y sin dinero para sobrevivir, la salida que encuentran es volver a delinquir.
Son muy pocos lo que consiguen apoyo y logran reinsertarse en la sociedad, por los que habitualmente reinciden y vuelven a ser detenidos, pero mientras tanto causan conmoción en la sociedad.
La mayoría de estas personas en conflicto con la ley son jóvenes oriundos de nuestra ciudad, conocidos en el ambiente delictivo y policial por tener en su haber amplios antecedentes. Sin embargo, en los últimos meses se pudo advertir que también existen malvivientes foráneos que vienen a Pergamino a delinquir.
Una muestra de ello es la organización delictiva conocida como los pincharruedas integrada por tres colombianos y un georgiano que intentaron llevar a cabo sin éxito dos asaltos con la modalidad de salidera bancaria, pero fueron aprehendidos por la Policía.
Otro ejemplo reciente fue la detención de cuatro rosarinos en la intersección de las rutas 188 y 32 cuando regresaban de cometer un asalto en la vecina ciudad de Salto, lo que demuestra el accionar de bandas delictivas que se movilizan desde las grandes ciudades para cometer un atraco en localidades del interior provincial como la nuestra.
Los casos citados salieron a la luz porque los autores fueron detenidos, pero hechos como estos demuestran la presencia de delincuentes foráneos que llegan a Pergamino para cometer un hecho ilícito y escapar sin dejar rastros.
Ola de delitos
En nuestra ciudad, durante las últimas semanas los hechos delictivos comenzaron a ocupar con mayor frecuencia los titulares de los medios de comunicación y la sensación de inseguridad circulaba en la opinión pública.
A diario se denuncian asaltos callejeros o en comercios e incluso se registraban varios hechos por jornada, lo que alertó a las autoridades policiales y judiciales que comenzaron a planificar estrategias para contrarrestar el incremento del delito.
Con esto está claro que la criminalidad no responde a días, horarios ni zonas determinadas, mucho menos circunscripta a un solo grupo de delincuentes.
Los malvivientes están en busca del dinero rápido y saben que las probabilidades de obtener más cantidad están en los comercios. No obstante ello, también se registran varios atracos a motociclistas y personas en la vía pública y la mayoría de las víctimas son mujeres.
Motochorros
Un dato a tener en cuenta es que el modo de operar coincide en la mayoría de los casos. Los delincuentes actúan en pareja y utilizan como móvil una moto, vehículo que les proporciona rapidez y agilidad para el momento de la fuga. Además, los denominados motochorros tienen sus respetivas funciones. Uno es el que conduce el rodado y otro el que lleva a cabo el delito. En los asaltos a comercios, el que maneja espera afuera y hace de campana, mientras que el otro ingresa al local y bajo amenazas con un arma se apodera del dinero, logrando casi siempre su objetivo.



















