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Pergamino vuelve a caminar hacia San Nicolás: 40 años respondiendo el llamado de María

El 12 y 13 de septiembre, cientos de peregrinos volverán a poner los pies en el camino que une Pergamino con San Nicolás. Serán unos 75 kilómetros de esfuerzo, oración y encuentro, en una edición muy especial: la número 40.

19 de agosto de 2026 a las 02:06 p. m.
Pergamino vuelve a caminar hacia San Nicolás: 40 años respondiendo el llamado de María
La Peregrinación celebra su 40 edición uniendo Pergamino con San Nicolás en honor a la Virgen del Rosario.

Hay caminos que se recorren con los pies y otros que, mientras avanzan sobre la tierra, también atraviesan el corazón. La Peregrinación Pergamino-San Nicolás pertenece a esa clase de caminos. Cada septiembre, la ruta se transforma en un espacio de encuentro con Dios, de promesas, agradecimientos, silencios, canciones y oraciones compartidas. Este año, además, la marcha tendrá un significado todavía más profundo: será la 40ª edición de una tradición de fe que une generaciones enteras detrás de una misma devoción.

El sábado 12 de septiembre, a las 5 de la mañana, desde la parroquia San Carlos, comenzará nuevamente el andar hacia el Santuario de San Nicolás. Por delante habrá aproximadamente 75 kilómetros y dos jornadas de marcha, pero también una experiencia espiritual que para muchos peregrinos comienza mucho antes de dar el primer paso.

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El lema elegido para este aniversario resume el sentido de cuatro décadas de historia: “40 años respondiendo el llamado de María”. Porque peregrinar no es solamente llegar. Es aceptar una invitación, ponerse en camino y confiar. Es caminar con las propias fuerzas, pero también con la certeza de que la fe sostiene cuando el cuerpo comienza a sentir el cansancio.

 Cuarenta años de una misma respuesta

La edición aniversario encuentra a la organización trabajando para cuidar cada detalle de una peregrinación que creció con el paso del tiempo y que hoy involucra no solamente a quienes realizan el recorrido completo, sino también a familiares, colaboradores, guías y vecinos que acompañan de distintas maneras. “40 años respondiendo el llamado de María, ese es el lema”, expresaron las organizadoras entrevistadas: Fernanda Panza, Maira Tasori y Cristina Barrientos.

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La frase adquiere una fuerza especial cuando se la piensa desde la historia de esta peregrinación. Son cuatro décadas de personas que volvieron a caminar hacia San Nicolás movidas por una promesa, una necesidad, un agradecimiento o simplemente por el deseo de encontrarse con la Virgen.

Y es precisamente allí donde la peregrinación deja de ser una prueba física para convertirse en un gesto de fe. Cada paso puede ser una oración. Cada parada, una oportunidad para recuperar fuerzas y compartir. Cada kilómetro, una ofrenda.

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La organización recordó también que el concepto de peregrino excede a quien camina. Quienes colaboran, acompañan, transportan equipaje, brindan asistencia o esperan a los caminantes también forman parte de esta experiencia comunitaria.

 “Hay, a ver, todos somos peregrinos, no solo los que caminamos. Tenemos nuestro monto de apoyo, que eso es importantísimo también, y que son peregrinos también”, señalaron las organizadoras.

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Coordinadoras de la Peregrinación a San NicolásLA OPINION

 De Pergamino a San Nicolás: 75 kilómetros de fe

La primera jornada será la más extensa. Luego de partir desde la parroquia San Carlos, los peregrinos avanzarán por el recorrido tradicional, con paradas en Peña, Acevedo, Guerrico, Conesa y Erézcano.

La intención es salir puntualmente a las 5 y mantener un ritmo que permita al grupo avanzar de manera ordenada. Las paradas tendrán una duración aproximada de entre 45 minutos y una hora, para descansar, hidratarse y recuperar energías.

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“Sí. Bueno, vamos a tratar de salir puntuales a las 5 de la mañana. Se para en todos los pueblos”, explicaron las organizadoras.

Uno de los momentos centrales del sábado será la celebración de la misa en Guerrico, prevista alrededor de las 14.30. Allí, en medio del camino, la celebración litúrgica marcará una pausa distinta: no será solamente un descanso físico, sino un momento para volver a poner la marcha en manos de Dios.

Después continuará el recorrido hasta Erézcano, donde estará una de las principales novedades de esta edición.

 Una noche para descansar y volver a empezar

A diferencia de años anteriores, en esta oportunidad los peregrinos no pasarán la noche en Conesa. La organización consiguió un salón en Erézcano para ofrecer un espacio de descanso bajo techo. “Este año, particularmente, vamos a seguir hasta Erézcano. No vamos a parar en Conesa”, precisaron las organizadoras.

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El salón tendrá una capacidad limitada y se dispondrá con colchonetas. También habrá espacio para instalar carpas, de modo que cada peregrino pueda organizar su descanso de acuerdo con sus posibilidades y necesidades.

“Antes dormíamos en Conesa sobre la ruta, sobre la vera de la ruta, en carpas. Que este año se decidió hacerlo en Erézcano porque hay un salón”, detallaron las organizadoras.

La modificación representa una mejora importante para una noche que llega después de haber recorrido unos 50 o 51 kilómetros. No se trata, claro, de un alojamiento convencional: será un espacio comunitario, sencillo, pensado fundamentalmente para recuperar fuerzas antes de emprender la segunda jornada.

Y junto con el salón llegará otra novedad que apunta al bienestar de los caminantes: habrá baños en todas las paradas. “Sí, la novedad, bueno, es el salón, y son los baños en todas las paradas”, afirmaron las organizadoras.

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 Cuando el cansancio también se vuelve oración

El domingo 13, la marcha se retomará a las 6 de la mañana desde Erézcano. Restarán entonces entre 20 y 30 kilómetros hasta alcanzar San Nicolás.

El camino continuará con paradas en Rojo y Campos Salles, antes del ingreso a la ciudad. El tramo final será, para muchos, uno de los momentos más intensos de la peregrinación. El cansancio acumulado se hará sentir, pero también crecerá la cercanía con el destino.

La llegada al santuario está estimada para alrededor de las 16. Allí, después de dos jornadas y decenas de kilómetros, los peregrinos tendrán la posibilidad de participar de la misa junto al obispo.

La organización hizo especial hincapié en la importancia de quedarse para esa celebración, aun cuando el cuerpo pida descanso y el regreso a Pergamino todavía esté pendiente.

“Y este año lo que sí invitamos a que la gente se quede en misa, porque es un broche lindo para la peregrinación. Yo sé que el cansancio pesa, es un tiempito más para el regreso, pero la verdad que participar de la homilía y de la misa es como cerrar la peregrinación de una linda manera”, expresaron las organizadoras.

Es allí donde el sentido litúrgico de la peregrinación encuentra su punto culminante. Después de caminar, cansarse, compartir, esperar y atravesar dificultades, llegar al santuario para celebrar la Eucaristía es mucho más que alcanzar una meta geográfica. Es presentar ante la Virgen todo aquello que cada uno llevó en el corazón.

 Preparar el cuerpo para sostener la fe

La espiritualidad de la peregrinación también necesita de una preparación concreta. Caminar 75 kilómetros requiere responsabilidad y cuidado. Por eso, desde la organización recomiendan llevar una mochila liviana y solamente aquello que resulte necesario.

Hidratación, algo dulce para comer durante el trayecto, vaselina, protector solar, gorra, mudas de ropa y calzado cómodo forman parte de las recomendaciones principales. También se aconseja utilizar zapatillas ya adaptadas al pie y evitar estrenar calzado durante la marcha. “Así que lo indispensable es siempre lo justo y necesario, la hidratación, algo dulce, la cinta que usen, si se encintan los pies, vaselina, protector solar, gorra”, indicaron las organizadoras.

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Los elementos para pasar la noche podrán ser trasladados por un camión de la organización. De esta manera, los peregrinos podrán caminar con una carga menor y concentrarse en el recorrido.

Durante toda la marcha habrá guías, personal de salud y acompañamiento de Gendarmería. Unos 20 guías tendrán la tarea de ordenar al grupo y cuidar que los caminantes permanezcan fuera de la calzada.

“Bueno, la organización son como más o menos 20 guías, donde nosotros vamos organizando a la gente para que no se suba a la ruta”, explicaron las organizadoras.

El seguro, incluido en el valor de la inscripción, será otro elemento fundamental para la seguridad de quienes participen.

 Una comunidad que camina junta

La inscripción para esta edición ya está abierta y tiene un valor de $6.000, monto que incluye el seguro y los baños dispuestos durante el recorrido. Para anotarse, los interesados deben comunicarse por WhatsApp al 2477 385051. Durante la última semana previa también está prevista la posibilidad de realizar la inscripción de manera presencial en la parroquia.

La inscripción no es solamente un trámite administrativo. Permite a la organización conocer la cantidad de participantes y preparar la logística necesaria para el descanso, la asistencia, el traslado de equipaje y los espacios disponibles en Erézcano.

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“Lo 1º es el seguro, lo primordial, porque es verdad, caminamos sobre la ruta, mucha cantidad de personas. Claro. Bueno, el seguro sí o sí tiene que estar, y aparte, por el tema de los baños, por el tema del lugar, un tema organizativo también, con el tema del lugar a dónde descansar”, remarcaron las organizadoras.

La convocatoria ya comenzó a tomar forma: al momento de la entrevista había más de 100 personas inscriptas, luego de una edición anterior que reunió a más de 300 peregrinos.

 Llegar a los pies de la Virgen

Hay algo profundamente religioso en caminar hacia un santuario. El peregrino sale de su lugar habitual y, durante horas, deja atrás las comodidades, las preocupaciones y las rutinas. En la ruta, todo se vuelve más sencillo: caminar, respirar, rezar, compartir.

Algunos marcharán agradeciendo. Otros pedirán por sus familias. Habrá quienes lleven una intención particular, quienes cumplan una promesa y quienes simplemente quieran experimentar por primera vez qué significa caminar hacia la Virgen.

En ese cruce de historias personales se construye la dimensión comunitaria de la peregrinación. Cada persona lleva su propia vida, pero todos comparten un mismo horizonte.

Y cuando el cansancio aparezca, cuando los pies duelan y el último tramo parezca interminable, probablemente vuelva a resonar el lema de este aniversario: 40 años respondiendo el llamado de María.

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Porque cuatro décadas después, la respuesta sigue siendo la misma: ponerse en camino.

El 12 y 13 de septiembre, Pergamino volverá a mirar hacia San Nicolás. La ruta será nuevamente templo abierto, las paradas serán estaciones de descanso y oración, y los kilómetros se convertirán en una ofrenda. Al final del camino estará la Virgen, pero también estará la alegría de haber llegado juntos.

Y allí, frente a María, después de haber entregado cada paso, cada cansancio y cada intención, la peregrinación podrá cerrarse como lo que verdaderamente es: un camino de fe que se hace oración, una comunidad que camina unida y una respuesta renovada al llamado de la Madre.

 

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