Una tarde para abrir el corazón al Espíritu Santo: el padre Matías celebrará una misa de sanación en Pergamino
Este domingo, desde las 17:00, la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en Rocha 1221, recibirá al sacerdote Matías, proveniente de San Nicolás, quien presidirá una misa de renovación en el Espíritu Santo y avivamiento de la fe. Será una celebración especial.

Hay momentos en la vida en los que el alma necesita detenerse. Cuando las preocupaciones se acumulan, las heridas parecen difíciles de cerrar y el peso de las obligaciones cotidianas deja poco espacio para la serenidad, la fe puede convertirse en un refugio, una fuente de consuelo y una oportunidad para volver a empezar.
Con ese espíritu, la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes se prepara para vivir este domingo una celebración que promete ser especialmente significativa. A partir de las 17:00, el padre Matías, sacerdote de San Nicolás con veinte años de ministerio, presidirá una misa de renovación en el Espíritu Santo y avivamiento de la fe, una propuesta que invita a los participantes a encontrarse con Dios desde la oración profunda, el silencio y la apertura del corazón.
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No será simplemente una celebración más en el calendario parroquial. La propuesta busca ofrecer un espacio para que cada persona, con sus alegrías, preocupaciones, dolores y esperanzas, pueda experimentar la cercanía de Dios y renovar su confianza en la fuerza transformadora del Espíritu Santo.
Una celebración para encontrarse con Dios
En diálogo con LA OPINIÓN, el padre Matías explicó que esta misa tiene características particulares y que su propósito es generar un clima de recogimiento que permita a los fieles vivir una experiencia espiritual profunda.
“La misa de renovación en el Espíritu con avivamiento de la fe es una misa que ante todo pone el acento en una fuerte invocación al Espíritu Santo”, señaló.
El sacerdote aclaró que, a diferencia de otras celebraciones asociadas con la renovación carismática, su propuesta comienza de manera serena, con un itinerario de meditación y oración.
“Arrancamos con un itinerario muy tranquilo, meditativo. Empieza con una meditación muy fuerte. Yo invito a la gente a que aprenda a rezar también con la respiración, con la invocación al Espíritu Santo, con mucha música que tiene que ver con canciones más meditativas, repetitivas, reflexivas”, describió.
Ese camino de preparación espiritual permitirá luego compartir la Palabra de Dios, la reflexión comunitaria y la Eucaristía, corazón de la celebración cristiana.
Para el padre Matías, la invocación al Espíritu Santo tiene una dimensión especialmente importante porque alcanza uno de los espacios más íntimos de la persona: sus pensamientos.
“El primer lugar donde comienza su obra es en nuestra mente, que es donde está toda nuestra vida y donde tanto lo necesitamos”, expresó.

La imposición de manos, un gesto de fe y esperanza
Uno de los momentos más esperados de la jornada será la imposición de manos, un gesto de oración que, dentro de esta celebración, estará especialmente orientado a pedir por la sanación interior y el fortalecimiento espiritual de quienes participen.
El sacerdote explicó que esta instancia llega después de un recorrido de oración e invocación al Espíritu Santo.
“Es como hacer que se selle toda esa presencia que estuvimos pidiendo que esté en nuestra vida”, sostuvo.
Y agregó que se trata de “un gesto de amor, de cariño, de fe que la Iglesia hace sobre las personas, especialmente pensando en un momento, una experiencia de sanación”.
Durante la entrevista también se refirió a lo que, en este tipo de encuentros, se conoce como el descanso en el Espíritu Santo, una experiencia espiritual que algunas personas manifiestan durante la imposición de manos. El sacerdote explicó que sus colaboradores acompañan a quienes atraviesan ese momento para evitar caídas o golpes.
Más allá de esas manifestaciones, el sentido central de la celebración estará puesto en la oración y en la disposición interior de cada participante.
La invitación, además, no está dirigida exclusivamente a quienes atraviesan una enfermedad física. El padre Matías remarcó que todos, de alguna manera, cargamos dolores, preocupaciones o heridas que necesitan ser acompañadas desde la fe.
Una invitación especial para quienes se alejaron de la Iglesia
Uno de los mensajes más conmovedores que dejó el sacerdote fue su deseo de llegar no solamente a quienes participan habitualmente de las celebraciones religiosas, sino también a aquellos que, por distintas circunstancias, se han distanciado de la vida parroquial.
Personas que atraviesan momentos difíciles, que han perdido la esperanza, que se sienten heridas o que incluso han tenido experiencias dolorosas dentro de la propia Iglesia.
Para todas ellas, el padre Matías propone una nueva oportunidad de encuentro.
“No hay nada más triste y que nos enferme más del espíritu que alejarnos de Dios”, expresó, aunque reconoció que también existen personas que, sin concurrir habitualmente a la iglesia, mantienen una relación cercana con la fe.
En ese sentido, habló de la importancia de volver a compartir la mesa familiar que representa la Eucaristía.
Su mensaje tiene una sensibilidad particular hacia quienes se sienten excluidos o desencantados. Según explicó, busca acercarse especialmente a personas heridas, que necesitan recuperar la confianza y encontrar una experiencia distinta de espiritualidad.
“Yo los invito a que puedan tener un recreo espiritual en sus vidas y que en este domingo a la tarde puedan disponerse a que el Espíritu Santo los sorprenda”, manifestó.
La expresión resume buena parte del sentido de la convocatoria: regalarse un tiempo para dejar a un lado las preocupaciones, abrir el corazón y permitir que la oración se convierta en una fuente de fortaleza para afrontar los desafíos cotidianos.
Una experiencia personal que transformó su ministerio
El padre Matías no habla solamente desde su formación sacerdotal. También comparte una vivencia personal que, según relató, transformó profundamente su manera de experimentar y transmitir la fe.
Con veinte años de sacerdocio y una extensa trayectoria celebrando misas de renovación, recordó que hace aproximadamente cuatro años, mientras participaba como predicador de un congreso en Colombia, vivió una experiencia espiritual que marcó un antes y un después en su vida.
Durante muchos años, desde su adolescencia, había atravesado pensamientos de autodesvalorización, sentimientos de insuficiencia y una exigencia interior que le impedía vivir plenamente incluso su propio ministerio.
“Ese día yo sentí una fuerza especial y sentí que algo de raíz se arrancó”, recordó.
A partir de aquella experiencia, explicó, sintió la necesidad de compartir su testimonio con otras personas que también atraviesan sufrimientos emocionales, inseguridades y pensamientos que afectan su bienestar.
“Yo soy un sanado por el Espíritu Santo y entonces no quiero dejar de transmitirle esto a la gente”, afirmó.
Para el sacerdote, la vida espiritual y el cuidado de la interioridad tienen una relación profunda. Su testimonio pone el acento en la necesidad de recuperar una mirada esperanzadora sobre uno mismo, especialmente en tiempos en los que tantas personas enfrentan angustias, incertidumbre y dificultades para encontrar serenidad.
Las puertas de Lourdes, abiertas para todos
La celebración tendrá lugar este domingo 25 de octubre, desde las 17:00, en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en Rocha 1221, donde desarrolla su tarea pastoral el padre Eduardo.
El padre Matías insistió especialmente en aclarar que la participación es completamente libre y gratuita. No se cobra entrada, no es necesario reservar un lugar ni realizar una inscripción previa.
“La entrada es libre y gratuita, por supuesto”, subrayó durante la entrevista, ante las consultas que la comunidad parroquial viene recibiendo.
También aseguró que dedicará el tiempo necesario para acompañar personalmente a quienes concurran.
“Yo no me voy a ir sin dejar de hacer la imposición y la bendición a cada persona que esté ahí presente y que se haya animado a vivir esta experiencia”, prometió.
Será, en definitiva, una tarde para rezar, agradecer, pedir, reencontrarse y renovar la esperanza. Una invitación a acercarse tal como cada uno se encuentra, sin exigencias ni condiciones, con la disposición de abrir el corazón a la presencia de Dios.
Porque, como expresó el propio padre Matías, la propuesta es animarse a vivir algo diferente, una experiencia que permita regresar a casa con una mirada renovada sobre la propia vida.
Este domingo, Nuestra Señora de Lourdes abrirá sus puertas para recibir a todos aquellos que quieran hacer una pausa en el camino y dejar que la fe vuelva a iluminar sus esperanzas.
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