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Ricardo Yapur, el "Ciudadano Ilustre" que soñó con conquistar el mundo desde Pergamino

El empresario recibió la distinción de Ciudadano Ilustre de Pergamino durante un acto en el Parque Industrial. En un discurso emotivo, recorrió sus orígenes familiares, recordó a quienes lo acompañaron en más de cuatro décadas y compartió las dificultades de emprender en un país como Argentina.

18 de octubre de 2026 a las 07:00 a. m.
Ricardo Yapur, el "Ciudadano Ilustre" que soñó con conquistar el mundo desde Pergamino
Ricardo Yapur recordó sus orígenes y fue agradecido durante su discurso.

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Hay reconocimientos que permiten detenerse por un momento y mirar hacia atrás. No para hacer un inventario de logros, sino para descubrir cuánto de lo conseguido pertenece también a quienes acompañaron el camino. Eso fue lo que ocurrió con Ricardo Yapur cuando recibió la distinción de Ciudadano Ilustre de Pergamino, otorgada por el Concejo Deliberante en reconocimiento a su trayectoria y su aporte al desarrollo industrial de la ciudad.

El homenaje tuvo lugar durante la ceremonia de inauguración del nuevo pórtico de ingreso al Parque Industrial Pergamino, un escenario especialmente significativo para quien dedicó buena parte de su vida a construir, desde ese mismo predio, una empresa que alcanzó reconocimiento internacional.

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La distinción fue entregada por representantes del Concejo Deliberante, encabezados por su presidenta, Gabriela Taruselli, en el marco de un acto que reunió a autoridades, empresarios y referentes de distintas instituciones.

Pero el momento más conmovedor llegó cuando Yapur tomó la palabra. Acostumbrado a negociar, emprender y enfrentar desafíos empresariales, esta vez debió prepararse para otro tipo de situación: hablar de sí mismo y de una historia que inevitablemente lo llevó a recordar a quienes ya no están y a quienes siguen acompañándolo.

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"Como últimamente, no sé si me estoy poniendo viejo, que me estoy emocionando, escribí algo, porque tenía miedo de no poderlo decir", confesó al comenzar su intervención.

Esa introducción anticipó el tono de un discurso que, lejos de detenerse exclusivamente en los resultados económicos o empresariales, se convirtió en un recorrido por los afectos, los aprendizajes y las convicciones que marcaron su vida.

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 Una llamada que despertó los recuerdos

Yapur contó que la noticia del reconocimiento llegó una noche de fines de agosto, cuando recibió una llamada de un número desconocido.

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Del otro lado estaba el concejal Bernardo Fiore, quien le comunicó que el Concejo Deliberante, a partir de una iniciativa de la Comisión del Parque Industrial y de Rizobacter Argentina, había decidido distinguirlo como Ciudadano Ilustre por su trayectoria y contribución al desarrollo industrial de Pergamino.

"Cuando cortamos me quedé impactado, porque ese reconocimiento era algo que nunca esperé", recordó.

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La sorpresa dio paso a una sucesión de imágenes de su infancia y juventud. La escuela primaria de Villa San José, el Instituto Comercial Rancagua y la Universidad Nacional de La Plata aparecieron entre los primeros recuerdos.

A esa Universidad había partido con apenas 16 años, llevando una valija cargada de sueños y la ilusión de convertirse en ingeniero agrónomo.

También recordó a su abuelo Antonio, un inmigrante sirio que deseaba que su nieto llegara a ser profesional y con quien aprendió sus primeras operaciones matemáticas haciendo cuentas sobre la tierra con un palito.

En esa evocación apareció una de las dimensiones más entrañables de su historia: la de una familia que hizo del esfuerzo, la educación y el trabajo valores fundamentales.

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Yapur mencionó especialmente a sus padres, Antonio e Hilda, por todo lo que hicieron para acompañar su formación y transmitirle el respeto y la cultura del trabajo diario.

Detrás del empresario que posteriormente recorrería el mundo buscando mercados para sus productos estaba aquel niño que aprendía a contar junto a su abuelo y que, años después, dejaría Pergamino para iniciar sus estudios universitarios.

 Los hombres que ayudaron a construir un sueño

En su recorrido por más de cuatro décadas de actividad, Yapur reservó un lugar destacado para quienes contribuyeron a su formación y al crecimiento de Rizobacter.

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Recordó al ingeniero Miguel Harnnan, fundador de la compañía, quien lo incorporó a la empresa por recomendación del ingeniero Daniel Lavezzari.

Sus primeras tareas estaban lejos de las grandes negociaciones internacionales que llegarían después.

Según relató, comenzó recorriendo el país con una pala, arrancando plantas de soja para evaluar la calidad de los inoculantes que fabricaba y comercializaba la empresa.

Aquella experiencia le permitió conocer de cerca el producto, el trabajo de los productores y las posibilidades de una tecnología que con el tiempo alcanzaría una extraordinaria expansión.

Yapur destacó especialmente la generosidad de quien le abrió las puertas de la actividad empresarial y lo acompañó durante sus primeros pasos.

También dedicó palabras de reconocimiento a Jorge McMullen y Enrique Ripoll, dos colaboradores de mayor experiencia que desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de la compañía.

Con una mezcla de afecto y humor, recordó que ambos se encargaban de poner límites a muchas de sus iniciativas más arriesgadas, mientras garantizaban el funcionamiento cotidiano de la empresa.

Esa organización le permitió concentrarse en la búsqueda de acuerdos comerciales, la apertura de mercados y la construcción de relaciones con productores, distribuidores y compañías de distintos países.

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El resultado fue la expansión de Rizobacter hacia más de 45 países, llevando productos desarrollados en Pergamino a mercados de diferentes continentes.

En palabras del propio Yapur, se trataba de colocar en el mapa mundial a una ciudad del interior de la pampa argentina.

 El acompañamiento de su familia

El discurso también tuvo un espacio especialmente emotivo para su esposa, Rosana, y su hija.

Yapur agradeció a su compañera de vida por haberlo impulsado permanentemente a seguir adelante, incluso cuando las exigencias empresariales implicaban largas jornadas, viajes y ausencias del hogar.

Recordó las noches en las que regresaba muy tarde o directamente no llegaba, y las mañanas en las que debía salir antes del amanecer.

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También evocó las fechas importantes del crecimiento de su hija en las que no pudo estar presente por sus responsabilidades laborales.

Lejos de presentar esas circunstancias como una virtud, las mencionó como parte de los sacrificios que acompañaron la construcción de su trayectoria.

Hoy encuentra una satisfacción particular en que su hija trabaje junto a él y quiera continuar sus pasos.

Fue uno de los momentos en los que el empresario dejó ver con mayor claridad que, detrás de una trayectoria reconocida por sus resultados, existen también decisiones personales, renuncias y afectos que forman parte inseparable de esa historia.

 Emprender en la Argentina y animarse a competir

Después de recorrer sus recuerdos familiares y profesionales, Yapur dedicó parte de su intervención a reflexionar sobre las dificultades de emprender en la Argentina.

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Con 44 años de trayectoria empresarial, describió un escenario caracterizado por la inestabilidad y los ciclos económicos que, según su visión, afectan las expectativas de quienes invierten y desarrollan proyectos productivos.

"En un país donde se viven ciclos que destruyen las esperanzas, las promesas, las ideas y, en última instancia, las empresas", señaló al referirse a las dificultades que debió enfrentar.

Sin embargo, lejos de detenerse en esas adversidades, explicó cuál fue la actitud que le permitió continuar avanzando.

"Entendiendo que en el medio de ese país que no ayuda aparecen oportunidades, que los equipos bien preparados las capturan y hacen de ese sueño una realidad", expresó.

Para Yapur, el crecimiento empresarial requiere mucho más que disponer de recursos económicos. También demanda capacidad para identificar oportunidades, formar equipos, invertir en investigación y transformar las innovaciones en productos que puedan competir en el mercado.

En su reflexión destacó la importancia del liderazgo, de establecer objetivos claros y de sostener el rumbo aun frente a circunstancias desfavorables.

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"Lo hicimos arriesgando todo, invirtiendo más allá de lo prudente, con ambición, con mucha capacidad de trabajo, sin miedo a competir y sin que nos importe el riesgo país", sostuvo.

También recordó las dificultades que encontraba una empresa argentina cuando intentaba ingresar en mercados internacionales.

Según relató, algunos potenciales clientes les advertían que existía un obstáculo inicial para hacer negocios con ellos: el código telefónico internacional de la Argentina, el +54, que asociaban con los problemas económicos del país.

Pese a esas resistencias, la empresa consiguió abrir mercados y consolidar una presencia internacional que terminó convirtiéndose en uno de los rasgos distintivos de su trayectoria.

 Cuando el Parque Industrial era un potrero

Uno de los pasajes más interesantes del discurso estuvo dedicado a los comienzos del Parque Industrial Pergamino.

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La inauguración del nuevo pórtico ofrecía un contraste elocuente con las condiciones que Yapur encontró cuando comenzó a desarrollar las instalaciones de Rizobacter en el predio.

Recordó diciembre de 1983, cuando colocaron la piedra fundamental de las nuevas instalaciones de la empresa.

En aquel momento, la infraestructura era muy limitada. Para comenzar la construcción, debieron recurrir a la colaboración de un vecino que tenía un galpón a unos 200 metros del terreno y que les facilitó agua mediante una manguera y electricidad a través de una prolongación.

También recordó las dificultades para circular por las calles de tierra y los problemas que demoraron la mudanza a las oficinas propias.

Aunque el edificio estaba terminado desde mucho antes, recién pudieron instalarse allí el 1º de abril de 1989.

La razón era tan sencilla como reveladora de las condiciones de aquella época: no había servicio telefónico.

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"Cuarenta años atrás, ese era nuestro parque industrial", recordó.

Y agregó una anécdota que provocó sonrisas entre los presentes: Jorge McMullen lo llamaba el "potrero industrial", porque prácticamente no había empresas instaladas y los vecinos llevaban caballos a pastorear.

Aquella imagen del predio casi desierto contrastó con la realidad actual de un espacio consolidado, que acaba de inaugurar una nueva infraestructura de acceso y continúa proyectando mejoras para acompañar su desarrollo.

El recuerdo permitió dimensionar cuánto había cambiado el Parque Industrial y, al mismo tiempo, cuánto de esa transformación estuvo asociado con el esfuerzo de sus primeros protagonistas.

 La humildad de quien hizo realidad un sueño

Hacia el final de su intervención, Yapur volvió a agradecer a la Comisión Directiva del Parque Industrial y a Rizobacter por haber impulsado la distinción, así como al Concejo Deliberante por aprobarla por unanimidad.

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Pero reservó sus últimas palabras para una reflexión que resumió el espíritu de toda su intervención.

"Ciudadano Ilustre, siento que me queda grande el título", expresó ante los presentes.

Y enseguida explicó, con una sencillez que contrastó con la magnitud de su trayectoria, qué había intentado hacer durante tantos años.

"Lo único que hice fue tratar de hacer realidad un sueño, un hermoso sueño".

La frase final terminó de darle sentido a su historia:

"Ese sueño fue tratar de conquistar el mundo con algo tan pequeño como una bacteria: el Rhizobium".

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Hubo un prolongado aplauso. Y no era solamente el reconocimiento a un empresario que había logrado proyectar sus productos hacia decenas de países.

Era también un homenaje al joven que salió de Pergamino con una valija y un proyecto de vida; al profesional que comenzó recorriendo campos con una pala; al emprendedor que encontró oportunidades donde otros veían dificultades; y al hombre que, al recibir una de las distinciones más importantes de su ciudad, eligió compartir el mérito con su familia, sus maestros y sus compañeros de trabajo.

La historia de Ricardo Yapur demuestra que el desarrollo industrial no se construye únicamente con inversiones, tecnología o infraestructura. También necesita personas capaces de imaginar posibilidades, asumir riesgos y sostener sus convicciones a lo largo del tiempo.

Y quizás allí radique el significado más profundo de este reconocimiento: en que Pergamino distingue a uno de sus ciudadanos por haber demostrado que, incluso desde una ciudad del interior bonaerense, es posible pensar en grande, competir internacionalmente y llevar el nombre propio mucho más allá de sus fronteras.

MIRA EL VIDEO COMPLETO DEL DISCURSO DE RICARDO YAPUR


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