María Delia Pujol recibió el Reconocimiento Público del Concejo Deliberante por su legado a la cultura
La docente, bailarina e investigadora folclórica fue reconocida por el Honorable Concejo Deliberante de Pergamino en homenaje a una trayectoria de décadas dedicada a la enseñanza, la investigación y la difusión del folklore argentino.

El Honorable Concejo Deliberante de Pergamino le otorgó el Reconocimiento Público a la destacada docente, bailarina e investigadora folclórica María Delia Pujol, por su invaluable trayectoria, legado y aporte a la cultura, la educación y la enseñanza de la danza.
La ceremonia oficial se llevó a cabo el lunes 20 en el primer piso del Palacio Municipal. La distinción, enmarcada en la Resolución Nº 3419/26, fue impulsada por la exconcejal Teresa Antonia Caldentey y recibió el acompañamiento unánime de todo el cuerpo legislativo.
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La distinción reconoce no solo una destacada carrera artística, sino también el compromiso sostenido con la educación y la preservación del patrimonio cultural, pilares fundamentales de una comunidad que encuentra en sus tradiciones parte de su identidad.
El acto, abierto al público, reunió a autoridades, familiares, colegas, exalumnos y vecinos que acompañaron este merecido homenaje a una mujer que ha dejado una profunda huella en la vida cultural pergaminense.
Además, se adelantó que el martes 28 el Concejo Deliberante realizará un nuevo reconocimiento al periodista Gustavo Pérez Ruiz, en este caso como Pergaminense sobresaliente. Se trata de una iniciativa de la ex concejal Leticia Conti.
María Delia Pujol: una vida dedicada a la danza y al folklore
Desde muy pequeña, María Delia Pujol encontró en la danza su vocación. Durante su adolescencia rindió examen en el Conservatorio Albistur, apadrinada por el profesor Miguel Ángel Rodríguez, obteniendo el título de profesora. Paralelamente se formó en danzas clásicas, españolas, zapateo americano y guitarra, completando su preparación a los 15 años.
Ese mismo año obtuvo el primer premio en un certamen realizado en San Lorenzo, donde conoció a Don Lázaro Flury, quien se convertiría en su maestro y despertaría en ella el interés por la investigación folklórica. Allí también tuvo su primer contacto con El Chúcaro y Norma Viola, aunque no pudo incorporarse a su ballet.
Su carrera docente comenzó de manera temprana. A los 15 años ya tenía alumnos y, con apenas 18, volvió a consagrarse en el Festival de Wheelwright. Al año siguiente fue convocada para enseñar en esa localidad y luego en Hughes, donde permaneció durante una década formando profesores que continuaron su tarea.
Impulsada por Flury, participó del Ateneo de Cosquín y se vinculó con destacados investigadores del folklore argentino. Amplió su formación estudiando lenguas originarias y profundizando en las particularidades de las danzas regionales. De ese trabajo nació el Cuerpo de Danzas María Delia Pujol, integrado por alumnos de Pergamino y localidades vecinas.
En 1976 contrajo matrimonio con Daniel Carrera, con quien formó una familia de cuatro hijos. Al mismo tiempo expandió su labor docente abriendo escuelas en numerosas localidades del norte bonaerense y del sur santafesino, logrando que el Instituto Argentino del Folklore realizara allí los exámenes oficiales.
En 1985 fundó el Instituto de Danzas Nativas Posta del Pergamino, que se convirtió en un importante espacio de formación. Convocó a prestigiosos referentes del folklore nacional y fortaleció su labor como investigadora. Su ballet, El Triunfo, alcanzó un alto nivel artístico y protagonizó una gira que culminó con una destacada actuación en el escenario mayor del Festival Nacional de Cosquín en 1986.
El Ballet El Triunfo recorrió escenarios de Salta, Córdoba, La Rioja y Santa Fe, además de participar durante tres años consecutivos en la Fiesta Nacional del Poncho de Catamarca.
Tras un primer retiro en 1989, regresó en 1995 impulsada por nuevos proyectos junto a Claudia Torres Díaz y su hijo Francisco. Esa etapa incluyó presentaciones en Chile, entre ellas en el Teatro de Viña del Mar y distintas ciudades de la región. En 2003 se despidió definitivamente de los escenarios.
A lo largo de su trayectoria contó con el acompañamiento de alumnos, colaboradores, técnicos, diseñadores y familias que hicieron posible cada espectáculo. Muchos de sus discípulos, entre ellos Juan Ángel Martínez, Sergio Arbeleche, Pedro Marlo, Oscar Morales y Alejandro Sánchez, desarrollaron luego destacadas carreras artísticas en el país y el exterior.
La historia de María Delia Pujol trasciende la de una bailarina o profesora: representa el legado de una verdadera sembradora cultural, que dedicó su vida a enseñar, investigar y difundir el folklore argentino, dejando una huella que perdura en generaciones de artistas.
(Fotografía de lt35radiomon.com.ar)

















