La UBA advierte que casi la mitad de los jóvenes enfrenta serias dificultades para construir su futuro
Un estudio de la Universidad de Buenos Aires reveló que uno de cada dos argentinos de entre 18 y 29 años encuentra crecientes obstáculos para estudiar, acceder a un empleo de calidad y proyectar un plan de vida.

¿Qué les pasa hoy a los jóvenes argentinos? ¿Por qué a muchos les cuesta independizarse, sostener sus estudios o encontrar un trabajo que les permita pensar en el futuro? Un reciente informe elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ofrece una respuesta inquietante: casi la mitad de los jóvenes de entre 18 y 29 años enfrenta condiciones que dificultan seriamente su desarrollo personal y sus posibilidades de progresar.
El trabajo, realizado por especialistas del Ciclo Básico Común (CBC), sostiene que el problema excede ampliamente la cuestión económica. Si bien las dificultades materiales siguen siendo un factor determinante, el estudio pone el foco en una combinación de obstáculos que incluye la precariedad laboral, la interrupción de las trayectorias educativas, la falta de expectativas y un creciente deterioro del bienestar emocional.
Las mas leidas de Pergamino
El Patio Empanadas: el sabor casero que conquista Pergamino

Nuevos peajes y sus posibles ubicaciones en rutas que atraviesan el Partido de Pergamino

Corte de energía afecta a distintos barrios de la zona sur de Pergamino

Una cabaña de reproductores Angus de Acevedo fue premiada en la Rural de Palermo

Gustavo Pérez Ruiz: "Ser periodista también es ser un ciudadano comprometido"

Una generación que pierde expectativas
Uno de los datos que más preocupa a los investigadores es el crecimiento del desaliento entre los jóvenes. Cada vez son más quienes no sólo no consiguen empleo, sino que directamente dejan de buscarlo porque consideran que las posibilidades de insertarse laboralmente son muy bajas.
Esta pérdida de expectativas aparece como uno de los principales desafíos que enfrenta la sociedad argentina. Cuando el esfuerzo deja de percibirse como un camino posible hacia una vida mejor, también se debilitan los proyectos personales y la confianza en el futuro.
El informe advierte que esta realidad puede terminar consolidando una generación con menos oportunidades de movilidad social que las anteriores.
Trabajar ya no garantiza progresar
El acceso al empleo tampoco representa una solución definitiva. Muchos jóvenes logran insertarse en el mercado laboral, pero lo hacen en condiciones de informalidad o con ingresos insuficientes para desarrollar un proyecto de vida autónomo.
Las changas, los trabajos temporarios y las ocupaciones sin aportes ni cobertura social predominan entre quienes consiguen empleo. Como consecuencia, gran parte de ellos continúa dependiendo económicamente de sus familias o encuentra enormes dificultades para independizarse.
El estudio muestra que la precarización laboral dejó de ser un fenómeno transitorio para convertirse en una realidad estructural que condiciona las posibilidades de crecimiento de miles de jóvenes argentinos.
La educación sigue siendo una puerta... pero cada vez más difícil de atravesar
La investigación también confirma que quienes logran completar estudios secundarios y superiores tienen mejores perspectivas laborales. Sin embargo, muchos jóvenes abandonan antes de terminar sus estudios debido a las necesidades económicas o a las dificultades para compatibilizar trabajo y educación.
Paradójicamente, la enorme mayoría reconoce que estudiar continúa siendo la mejor herramienta para progresar. El problema, sostienen los investigadores, no radica en la falta de valoración de la educación, sino en las crecientes barreras para sostener una trayectoria educativa en contextos de incertidumbre.
El impacto silencioso sobre la salud mental
Otro de los aspectos más preocupantes del informe es el estado emocional de los jóvenes.
Los investigadores detectaron elevados niveles de ansiedad, angustia y desmotivación, síntomas que aparecen asociados a la incertidumbre sobre el futuro, la inestabilidad económica y la dificultad para alcanzar objetivos que generaciones anteriores consideraban alcanzables, como conseguir un empleo estable, acceder a una vivienda o formar una familia.
El estudio también advierte sobre el incremento de conductas de riesgo vinculadas al consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias, entendidas como parte de un escenario de creciente fragilidad emocional.
Mucho más que una cuestión económica
Los autores del trabajo insisten en que reducir esta problemática a un problema de ingresos sería simplificar un fenómeno mucho más complejo.
La falta de oportunidades, la dificultad para acceder a empleos de calidad, las trayectorias educativas interrumpidas, el deterioro de la salud mental y la pérdida de expectativas conforman un escenario que limita las posibilidades de desarrollo de casi uno de cada dos jóvenes argentinos.
Por eso, el informe plantea que el principal desafío no pasa únicamente por generar empleo, sino por reconstruir las condiciones que permitan a las nuevas generaciones volver a creer que estudiar, trabajar y esforzarse puede traducirse en una mejora concreta de su calidad de vida.
Más que una generación "vulnerable", concluyen los especialistas, se trata de una generación que enfrenta crecientes barreras para construir su propio futuro, un diagnóstico que interpela tanto a las políticas públicas como al conjunto de la sociedad.













