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Merceditas volvió a reunir a su pueblo: una tarde de fe, esperanza y amor

La celebración de Nuestra Señora de la Merced, patrona de Pergamino, tuvo su momento culminante este jueves con una multitudinaria procesión . Cientos de fieles caminaron detrás de la imagen de la Virgen llevando en sus corazones intenciones, agradecimientos y súplicas.

24 de septiembre de 2026 a las 09:19 p. m.
Merceditas volvió a reunir a su pueblo: una tarde de fe, esperanza y amor
Cientos de fieles dijeron sí a la Virgen de la Merced. — Foto: LA OPINION

Durante nueve días, numerosos fieles participaron de las distintas actividades previstas como preparación para la fiesta de Nuestra Señora de la Merced. Fueron jornadas de oración y encuentro que desembocaron este jueves en la celebración central, cuando Pergamino volvió a salir a las calles para caminar junto a su patrona. Y fue allí, en el andar sereno de cientos de personas, donde quedó demostrado que la devoción a Merceditas, como tantos la llaman cariñosamente, permanece intacta.

La procesión partió desde la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en avenida Rocha al 1200. Desde allí, familias, jóvenes, adultos y mayores caminaron unidos hacia el templo mayor, cantando y rezando, agitando globos de colores y pañuelos.

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Cada paso llevaba consigo una intención. Algunos caminaban para agradecer; otros, para pedir. Muchos seguramente llevaban en silencio nombres, historias, dolores y esperanzas que solamente María conoce.

 Cuando la Virgen llegó

Uno de los momentos más emotivos se vivió al llegar la imagen de la Virgen de la Merced a las escalinatas de la Parroquia. La imagen había sido transportada en un carruaje conducido por integrantes de la agrupación tradicionalista El Fortín.

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Mientras se preparaba su ingreso al templo, a los peregrinos que habían acompañado la procesión se sumaron cientos de personas que aguardaban en el atrio y en el interior de la iglesia.

Entonces, las voces se hicieron una sola. Llegaron las alabanzas, los pañuelos en alto y los emocionados “¡Viva la Virgen!”. Un estallido de papelitos de colores acompañó el ingreso triunfal de la imagen, coronando una escena cargada de emoción y profunda espiritualidad.

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Fue como si, por unos instantes, todo Pergamino quisiera decirle a María que sigue allí, caminando a su lado.

El padre Carlos Miri celebró la misa principal. — LA OPINION

 Una iglesia llena y una pregunta que atraviesa los siglos

Ya dentro del templo, la celebración continuó con una iglesia que, pese a sus grandes dimensiones, no alcanzó para recibir a todos los fieles. La misa fue presidida por el padre Carlos Miri, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, acompañado por otros sacerdotes.

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La celebración contó con la participación del equipo de música, que acompañó la liturgia utilizando el órgano del templo, aportando a la ceremonia una atmósfera especialmente solemne.

Luego de la proclamación del Evangelio, el padre Miri invitó a mirar también la historia de la comunidad, especialmente en este camino hacia los 250 años del curato en Pergamino.

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Y dejó una pregunta que atraviesa generaciones: “¿Cuántas personas se postraron ante esa imagen de la Virgen durante tantos años?”

La pregunta quedó flotando en el templo. Miles de historias, generaciones enteras, hombres y mujeres que ante esa misma imagen llegaron con sus penas, sus alegrías, sus pedidos y sus agradecimientos.

Porque, como expresó el sacerdote, “es la Virgen, la madre que nos acompaña en el peregrinar de todos los días”.

 María, redentora de cautivos

En otro momento de su homilía, el padre Miri recordó a María como redentora de cautivos, una advocación que también interpela al hombre de hoy.

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El sacerdote señaló que muchas veces la sociedad pone la mirada demasiado sobre uno mismo y se olvida de quienes están alrededor. Por eso invitó a pedirle a la Virgen que nos ayude a liberarnos de aquello que nos impide ser verdaderamente felices. “Que nos libere de las cosas que no nos permiten ser felices”, expresó, para que podamos “levantar la mirada y ver al otro, a nuestro hermano”.

En esa mirada hacia el otro, explicó, aparece también la verdadera esperanza: “El hombre feliz vive en la esperanza, contagia la fe y así vive la caridad y el amor de Dios”.

 Mirar a María para aprender a mirar al hermano

Hacia el final de su mensaje, el padre Carlos Miri dejó una invitación sencilla y profunda: mirar a los ojos la imagen de la Virgen.

Mirarla para dejar que María hable al corazón. Mirarla para recordar que ella conduce hacia Jesús y ayuda a comprender el misterio de la salvación. Y también para aprender a mirar hacia el costado, hacia ese otro que muchas veces pasa inadvertido.

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En una tarde en la que Pergamino caminó detrás de su patrona, María volvió a reunir a su pueblo. Entre cantos, oraciones, pañuelos, globos y papelitos de colores, cada peregrino llevó su propia historia hasta los pies de la Virgen.

Y quizás allí esté el sentido más profundo de esta fiesta: volver a caminar juntos, volver a levantar la mirada, volver a encontrarnos con el otro y, de la mano de María, renovar la esperanza. Porque Merceditas sigue caminando con su pueblo.

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