Con feria, juegos y música, Por una Sonrisa celebra sus 10 años en el Club Racing
La organización festejará su décimo aniversario este sábado, desde las 18:00, con una jornada abierta a toda la familia que incluirá feria de emprendedores, juegos, música y propuestas gastronómicas. La entrada será un alimento no perecedero para colaborar con merenderos de la ciudad.

Hay historias que nacen de un gesto sencillo y, con el paso del tiempo, se convierten en una forma de mirar la vida. Historias que comienzan cuando alguien se detiene frente al dolor ajeno y decide que no puede seguir de largo. Así nació Por una Sonrisa Pergamino, una organización que lleva diez años transformando la empatía en acciones concretas y que este sábado celebrará una década de trabajo solidario junto a la comunidad.
Para festejar 10 años de solidaridad, la organización realizará un encuentro, que tendrá lugar desde las 18:00, en el Club Racing, con una propuesta pensada para disfrutar en familia, compartir una tarde diferente y, sobre todo, colaborar con quienes atraviesan situaciones difíciles. Habrá una feria de artesanos y emprendedores, juegos para los chicos, música y un servicio de buffet dulce y salado. Para ingresar, los organizadores solicitan un alimento no perecedero, una contribución que responde a una de las necesidades que más preocupan hoy a la entidad: la falta de alimentos en los merenderos.
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Pero detrás de este festejo hay mucho más que una fecha redonda. Hay una historia de compromiso que comenzó en medio de una emergencia, un grupo de personas que decidió involucrarse y una red de voluntarios, empresas e instituciones que, con el tiempo, se sumaron a una misma causa: tender una mano sin esperar nada a cambio.
Una historia que comenzó en una inundación
El origen de Por una Sonrisa se remonta a la inundación que afectó a Pergamino en 2015. En aquellos días difíciles, cuando tantas familias necesitaban ayuda, Natalia Sendra recibió una pregunta de su hija Wanda que terminaría marcando un camino.
“Me dice: ‘Mamá, ¿tenemos que hacer algo? Porque yo quiero ir a ayudar’”, recordó Natalia al reconstruir aquellos primeros pasos.
La respuesta fue ponerse en movimiento. Aun con una pierna enyesada, salió junto a su hija a colaborar con las personas afectadas. En ese recorrido se encontraron con un pequeño grupo de payasos médicos que acompañaba a quienes atravesaban la emergencia. Se sumaron a esa tarea y, apenas tres meses después, ambas comenzaron a realizar la formación para convertirse en payamédicas.
Aquella experiencia abrió una puerta que ya no volverían a cerrar. La ayuda dejó de ser una respuesta circunstancial para convertirse en una manera de vivir, de encontrarse con otros y de construir comunidad.
“Fue algo que nos marcó a las dos, porque hoy ella es payamédica igual que yo”, contó Natalia.
En ese comienzo también apareció algo fundamental: el encuentro con otras personas que compartían la misma sensibilidad. Porque la solidaridad, además de ofrecer ayuda, reúne a quienes sienten que el sufrimiento del otro no les puede resultar indiferente.
“Ver, vemos todos. Ver gente revolviendo un tacho, los vemos, pero frenarnos un poco, detenernos…”, reflexionaron durante la entrevista las integrantes de la organización. Y en esa idea se resume buena parte de su tarea: mirar de verdad, reconocer una necesidad y buscar la manera de responder.

Crecer con las manos abiertas
Después de aquellos primeros pasos, el grupo encontró un espacio en el Club Centenario. Natalia y Julieta Duhau comenzaron a recorrer la ciudad en bicicleta, buscando donaciones, contactando personas y encontrando lugares donde pudieran colaborar.
Poco a poco se fueron sumando nuevas integrantes, entre ellas las entrevistadas Martina Bustamante y Cintia Badano, entrevistadas por LA OPINION. Hoy, Por una Sonrisa cuenta con un núcleo de entre ocho y nueve personas y una red de más de 40 voluntarios que acompaña distintas actividades durante el año.
El trabajo se sostiene a partir de donaciones y de la colaboración de particulares, comercios y empresas. Las integrantes destacan que no manejan dinero como organización y que cada propuesta se concreta de acuerdo con los recursos que logran reunir.
“Creo que lo más lindo de todo esto y lo más gratificante es que no tenemos un no de respuesta de nadie”, expresaron, agradecidas por la confianza que fueron construyendo con los años.
Esa credibilidad no apareció de un día para otro. Se ganó con presencia, compromiso y una forma de trabajar en la que cada aporte tiene un destino concreto. Por eso, cuando necesitan organizar una actividad, muchas veces aparece alguien dispuesto a trasladar una donación, conseguir materiales, aportar alimentos o facilitar lo que haga falta.
La organización participa en festejos por el Día del Niño, actividades de Navidad y Reyes, campañas solidarias y distintas iniciativas destinadas a acompañar a las familias. También sostiene un roperito y permanece atenta a las necesidades que surgen en la comunidad.
En ese recorrido, la colaboración con otras entidades solidarias fue igualmente importante. Las integrantes recordaron especialmente a Corazones en Acción, con quienes compartieron sus primeros tiempos y que continúa desarrollando su labor en Pergamino.
Son vínculos que demuestran que la solidaridad no necesita competir ni ocupar un lugar exclusivo: crece cuando distintas personas y organizaciones se encuentran para hacer algo por los demás.
La sonrisa de un chico, el mejor regalo
Cuando hablan de lo que sienten al ayudar, las integrantes encuentran palabras sencillas para explicar algo difícil de describir.
“Satisfacción”, respondió Natalia al intentar resumir lo que le produce ver el resultado de tantos esfuerzos. Otra de las respuestas fue todavía más breve: “Amor”. Y es que, para ellas, la solidaridad no se limita a entregar un juguete, unas zapatillas, útiles escolares o alimentos. También significa regalar tiempo, jugar, escuchar y estar presentes cuando alguien necesita compañía.
Una fiesta para celebrar y seguir ayudando
El festejo de este sábado será la oportunidad de compartir esa historia con toda la comunidad y, al mismo tiempo, reunir recursos para continuar con la tarea.
Las integrantes eligieron el Club Racing porque encontraron allí una institución dispuesta a abrirles las puertas y con una fuerte impronta social. Destacaron especialmente el acompañamiento de sus autoridades y el trabajo que el club desarrolla con los chicos, que además de entrenar cuentan con un espacio para compartir y merendar.
La jornada comenzará a las 18:00 y ofrecerá distintas alternativas para disfrutar durante la tarde.
Habrá una feria con más de 60 artesanos y emprendedores de Pergamino, juegos y propuestas recreativas para los chicos, música y un buffet dulce y salado. La intención es que las familias puedan acercarse, recorrer los puestos, compartir algo rico y permitir que los más pequeños disfruten de los juegos.
El buffet salado estará a cargo del Club Racing, mientras que los voluntarios de Por una Sonrisa se ocuparán de la propuesta dulce. La recaudación de esta última se destinará a la compra de productos que la organización necesita durante el año, como leche, chocolate, mate cocido y té.























