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El aumento de lluvias ya dispara los precios de verduras y hortalizas

La papa, la cebolla y el pimiento rojo duplicaron sus precios. La calabaza, directamente, se fue por las nubes: el kilo ya cuesta hasta 6 mil pesos.

26 de octubre de 2026 a las 03:35 p. m.
El aumento de lluvias ya dispara los precios de verduras y hortalizas
La papa, la cebolla y el pimiento rojo duplicaron sus precios. La calabaza, directamente, se fue por las nubes: el kilo ya cuesta hasta 6 mil pesos.

Las condiciones climáticas vuelven a tener un papel determinante en el precio de los alimentos y Pergamino no es ajeno a esa realidad. Las lluvias persistentes y las dificultades que atraviesan distintas regiones productoras del país comenzaron a repercutir en el mercado de frutas y verduras, con aumentos que se trasladan progresivamente a los mostradores de los comercios locales.

La papa, la cebolla, la calabaza, el tomate y el pimiento rojo se encuentran entre los productos que registraron importantes variaciones en sus valores mayoristas. Detrás de esos incrementos aparecen distintos factores vinculados con el clima: problemas en las cosechas, pérdidas de producción, complicaciones para ingresar a los campos y dificultades para trasladar la mercadería hasta los centros de comercialización.

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En las verdulerías de Pergamino, los comerciantes siguen de cerca el comportamiento de los precios y reconocen que la situación cambia de una semana a otra. La disponibilidad de determinados productos y las condiciones en las que llegan desde las zonas productoras son variables que terminan condicionando tanto los costos de reposición como los valores de venta al público.

El panorama genera preocupación en un contexto en el que las familias deben administrar sus gastos cotidianos y en el que las frutas y verduras representan una parte importante de las compras habituales. Cuando los aumentos se concentran en alimentos de consumo frecuente, el impacto se hace sentir rápidamente en el presupuesto doméstico.

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La papa, entre los principales aumentos

Uno de los casos que más llama la atención es el de la papa, un producto esencial en la alimentación cotidiana de los argentinos y que tiene una presencia constante en las compras de los hogares pergaminenses.

De acuerdo con los datos relevados en el sector, el precio de la bolsa de papas en los mercados mayoristas pasó de ubicarse entre los 9.000 y los 10.000 pesos a valores que oscilan entre los 20.000 y los 30.000 pesos, según el tipo de producto y sus características.

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Las dificultades que afectan a las zonas productoras repercuten sobre la disponibilidad de mercadería y generan movimientos en los precios que luego se trasladan a las verdulerías. De esta manera, un incremento en uno de los productos de mayor consumo puede modificar también el comportamiento comercial de otros alimentos.

La calabaza es otro de los productos que experimentó una suba considerable. La bolsa llegó a cotizarse en torno a los 60.000 pesos, cuando habitualmente su valor se encontraba por debajo de los 20.000 pesos. La diferencia da cuenta de las dificultades que puede provocar una mala campaña agrícola en un mercado condicionado por la oferta disponible.

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Según explican en el sector, una parte importante de la producción de calabaza proviene de Mendoza, donde las condiciones climáticas y los métodos de conservación son fundamentales para garantizar el abastecimiento durante buena parte del año. Cuando las cosechas se ven afectadas, la mercadería escasea y resulta necesario recurrir a otros proveedores, incluso del exterior, para cubrir la demanda.

El tomate también forma parte de la lista de productos con aumentos. En el mercado mayorista, el cajón pasó de costar alrededor de 25.000 pesos a unos 35.000 pesos en pocos días, de acuerdo con los valores informados por comerciantes del rubro.

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En el caso del pimiento rojo, los incrementos también fueron significativos: el cajón pasó de aproximadamente 80.000 a 100.000 pesos. Las dificultades en las zonas productoras, sumadas a las condiciones necesarias para el desarrollo y la maduración de los cultivos, inciden sobre la cantidad de mercadería que llega a los mercados.

La cebolla, por su parte, también se encuentra expuesta a las variaciones provocadas por las condiciones meteorológicas. Mendoza, Río Negro y Santiago del Estero son algunas de las provincias vinculadas tradicionalmente con su producción, aunque los problemas en las cosechas pueden obligar a buscar mercadería en otros mercados.

El impacto en las verdulerías de Pergamino

Los aumentos mayoristas terminan reflejándose en los precios que encuentran los consumidores cuando concurren a comprar. En el caso de la papa, el kilo puede alcanzar los 3.000 pesos, mientras que la cebolla también puede ubicarse en valores similares.

El tomate perita ronda los 3.500 pesos por kilo y la calabaza puede llegar a los 6.000 pesos, de acuerdo con los valores de referencia mencionados en el sector. Se trata de precios que contrastan con los que se encontraban semanas atrás, cuando algunos de estos productos podían comprarse a valores considerablemente inferiores.

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La evolución de los precios obliga a los comerciantes a revisar continuamente sus costos y a evaluar cuánto pueden trasladar al mostrador sin desalentar las ventas. En un rubro donde buena parte de la mercadería es perecedera, comprar más caro no garantiza necesariamente una mayor rentabilidad.

Los verduleros de Pergamino conocen esa dinámica y señalan que los precios no dependen exclusivamente de las decisiones de los comerciantes. La disponibilidad de productos, la época del año, las condiciones de cosecha y los costos de transporte forman parte de una cadena que comienza en los campos y termina en los negocios de cercanía.

Cuando la oferta es abundante, los valores pueden bajar considerablemente. Por el contrario, cuando una región productora pierde parte de su cosecha o no puede sacar la mercadería de los campos, los precios tienden a subir y los comerciantes deben afrontar costos de reposición más elevados.

Incertidumbre para los próximos meses

La preocupación del sector está puesta ahora en la evolución del clima y en las consecuencias que las lluvias podrían tener sobre las próximas cosechas. Las dificultades para ingresar a los campos anegados y las complicaciones que genera el exceso de agua pueden afectar tanto la recolección como la calidad de los productos.

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El ajo es uno de los cultivos que genera inquietud entre los operadores del mercado. Una parte de la mercadería que actualmente se comercializa corresponde a la cosecha anterior, mientras que las condiciones en algunos campos dificultan el desarrollo de las tareas agrícolas y el acceso de los productores.

Si las precipitaciones continúan y se prolongan las complicaciones en las zonas productoras, podrían registrarse nuevas dificultades de abastecimiento. Sin embargo, la magnitud de los eventuales aumentos dependerá de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas, de las pérdidas que finalmente se produzcan y de la capacidad de los mercados para abastecer la demanda.

En Pergamino, los verduleros siguen atentos a esos movimientos, conscientes de que las variaciones que se producen lejos de la ciudad repercuten directamente en su actividad cotidiana.

Así, detrás de cada cambio de precio hay una cadena de producción y comercialización expuesta a factores que los comerciantes no pueden controlar. Mientras las lluvias condicionen las cosechas y el traslado de mercadería, la evolución de los valores seguirá siendo una incógnita para quienes venden y para los consumidores que, día a día, buscan alternativas para cuidar el bolsillo.

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