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De Pergamino al jazz manouche: el recorrido musical de Bernardo Daluicio

El músico pergaminense, integrante del quinteto rosarino Hijos de Buda, repasó junto a LA OPINION sus primeros vínculos con la música, el descubrimiento del bajo, las influencias que marcaron su formación y su llegada al jazz manouche, en la previa de las dos presentaciones en Pergamino.

10 de septiembre de 2026 a las 09:00 a. m.
De Pergamino al jazz manouche: el recorrido musical de Bernardo Daluicio
Bernardo Daluicio: “Al final del camino somos sólo ese cúmulo de experiencias”.Foto: BERNARDO DALUICIO

El vínculo de Bernardo Daluicio con la música comenzó mucho antes de que pudiera imaginar que terminaría haciendo de ella una forma de vida. Primero fueron los sonidos que llegaban desde los casetes familiares, las canciones escuchadas en el living de su casa y aquellas músicas que, incluso sin saberlo, comenzarían a despertar una curiosidad que con los años se transformaría en vocación.

Hoy, el músico pergaminense desarrolla buena parte de su actividad en Rosario y es integrante de Hijos de Buda, una formación que aborda el jazz manouche en formato acústico y que regresará a Pergamino para ofrecer dos presentaciones consecutivas.

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Este viernes 11 y el sábado 12, a las 21:00, el quinteto se presentará en el Centro Cultural Registrarte, Sarratea 221. La particularidad de estas dos noches será que cada una tendrá un repertorio diferente: no se repetirán las piezas entre una jornada y otra.

La formación está integrada actualmente por Mauricio Boechi en acordeón, Pablo Galimberti en violín, Sebastián Teglia en guitarra manouche mandolina y clarinete, Daniel Lara en guitarra base y Bernardo Daluicio en contrabajo.

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La propuesta será completamente acústica y estará acompañada por servicio de comidas y bebidas y por la presencia de Melquíades Destilería, que ofrecerá una degustación de cortesía. La capacidad es limitada y el ingreso será con reserva de mesa.

Las entradas tienen un valor de $15.000 anticipadas, $20.000 en puerta y $25.000 el abono para ambas fechas. Las reservas pueden realizarse al 2477 672158.

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Diálogo con LA OPINION

A pocas horas de su regreso a la ciudad, LA OPINION dialogó con Bernardo Daluicio para recorrer su historia musical, sus primeros pasos en Pergamino, el descubrimiento del contrabajo, las influencias que marcaron su formación y su particular llegada a Hijos de Buda.

-¿Cómo nació tu vínculo con la música y, particularmente, con el contrabajo? ¿Qué recuerdos tenés de tus primeros pasos musicales en Pergamino?

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- Es esta una pregunta difícil de responder, en parte por todo el tiempo que ha transcurrido y quizás la romantización que uno pudiera hacer de ciertos recuerdos, pero tengo la sensación de tener en la memoria casi a modo de cronología una serie de acontecimientos que sin ninguna duda ilustran los comienzos de la presencia de la música en mi vida. En principio fue escuchando, desde muy chico, a los 4 años tanto en el auto de la familia o en el living de casa con auriculares, cualquier casete que tuviera a la mano, desde “Los Olimareños” a Edmundo Rivero, o algún compilado de música radial grabado por mi hermano mayor. A los 6 años comencé a sentir una inquietud mayor por algunos sonidos, en particular dentro de la música se me vienen dos momentos puntuales viendo la tele, uno es la cortina musical de Alf y otro es cuando se extendía la pausa publicitaria en telefe y pasaban imágenes de paisajes de la argentina con una música que me llamaba muchísimo la atención. En el año 94 con el lanzamiento del disco “Circo beat” de Fito Páez y ya con 10 años noté que había algo en los cimientos de las canciones que me volvía realmente loco y a los 13 años toda esa información aparentemente inconexa tomó forma definitiva cuando mi gran amigo Edgar Tissera salió a recibirme a la puerta de su casa con un bajo en la mano. Desde ese momento para mi cambió todo, lo que realmente me movilizaba en la música que escuchaba eran las líneas de bajo. Desde entonces comenzar a tocar aquí en Pergamino y con el paso del tiempo la decisión de seguir tocando en la ciudad de Rosario, tocar el contrabajo fue un paso más en el camino pero que en rigor no busqué. Cecilia Zabala (enorme artista y contrabajista y mejor amiga) un día me dijo “vos tenes que tocar el contra” y me regaló su primer contrabajo. Estuvo un par de años juntando polvo en un rincón hasta que me animé a tocarlo y desde hace más de 6 años es el instrumento que más toco.

-¿Qué músicos, géneros o experiencias fueron determinantes en tu formación? ¿Hubo alguna persona que haya sido especialmente importante en ese recorrido?

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- La respuesta a esta pregunta podría ser corregida prácticamente a diario, tengo la enorme fortuna de disfrutar muchísimo de la música. Escucho a razón de tres discos por día y en todos ellos siempre hay cosas para aprender. La colección de discos es variopinta y puede ir desde el tango a música iraní. Sí, puedo decir que el estilo que más me gusta es el funk o la fusión. Si tuviera que nombrarte un bajista sería Guillermo Vadalá, mi músico preferido es Donald Fagen, pero decir eso se me hace muy injusto para un montón de influencias a lo largo del camino. Sin ir más lejos en la pregunta anterior te hablé de dos cortinas musicales que me gustaban de niño, la de Alf (el bajo de ese tema fue grabado por el enorme Abraham Laboriel) y la música de la pausa publicitaria era del disco “Ese amigo del alma”, el tema era “Estar entre nosotros”, y el bajo lo grabó Marcelo Torres. Por eso te digo que cuando Edgar me mostró ese bajo blanco a los 13 años todo cambió. Cada una de las experiencias que atravesé me ha traído hasta aquí y en ellas el valor de cada uno de mis compañeros me ha constituido. Tuve suerte siempre al poder tocar con músicos de gran nivel, desde la primera banda con Luciano Agusti que me dibujó en un papel la disposición de las notas del bajo para que las memorizara y Sebastián Rodríguez que era un baterista con un tempo impresionante, en La Vanguardia, con el negro Librandi, Mariano Risso, Diego Llamazares y Esteban Bártoli, en donde sentí por primera vez la afinidad creativa con otras personas. Y así con cada artista con quien compartí proyectos. Al final del camino somos sólo ese cúmulo de experiencias, y eso es un montón.

-¿Cuándo y cómo se produjo tu llegada a Hijos de Buda? ¿Cómo fue ese primer acercamiento con la banda?

- A Hijos De Buda los conocía de verlos. Fui a varios de sus conciertos mucho antes de tocar con ellos, la primera vez que charlamos fue en un cumpleaños. Ellos ya no tenían contrabajista y había un contrabajo en el lugar, me instaron a tocar con ellos y no me animé, un par de meses después de eso me llegó la invitación para ir a un ensayo. Tenían una fecha cercana y me preguntaron si quería tocar, fui infinitamente sincero y les dije que me encantaría pero que no sabía si iba a estar a la altura de los acontecimientos, ellos simplemente se rieron. Me habían pasado un par de días antes 12 canciones de las cuales llegué a preparar solo 4, las tocamos y más o menos sonaron. Por ello (y por sobre todo sus buenas voluntades y paciencia) el espacio que ocupaba el miedo fue disminuyendo y todo comenzó a fluir. De ese primer ensayo a la fecha han transcurrido casi 3 años (y contando), y hoy día puedo decir que es sin dudas el proyecto musical que más regocijo me brinda. Estar tocando con ellos y mirarlos, escuchar sus interpretaciones y sentir el nivel de conexión que existe entre los 5 (y el público) es como habitar una suerte de milagro.

-¿Siempre estuvo presente el jazz manouche en tu recorrido musical o llegaste a este género a través de Hijos de Buda?

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- No, en rigor era un género del que tenía algunas pocas referencias por el cine, de películas como “Swing Kids” o “Dulce y Melancólico” o algún concierto visto de Biréli Lagrène y quizás por eso es que me asustaba la posibilidad de tocar con ellos. Incluso para preparar el primer concierto pedí una semana de vacaciones en el trabajo, pero la situación se destapó totalmente al volver del tercer ensayo. Quedaba una semana para el show y al dejarme en casa Mauricio me sugirió ver un concierto de Richard Galliano, una vez en casa lo puse, eran ya cerca de las 2 de la mañana y en la duermevela escuché que estaba sonando Swing 42 (que era la última música que habíamos ensayando) y tuve la sensación que el abordaje que yo le había dado al tema era similar al acompañamiento que estaba llevando adelante Diego Imbert (el contrabajista de Galliano) y a partir de ahí me relajé y todo fue mucho más sencillo.

-Este viernes 11 y el sábado 12 se presentan en el Centro Cultural Registrarte. ¿En qué va a consistir este doble espectáculo? ¿Qué podrá encontrar el público en cada una de las jornadas?

-La idea central de nuestros espectáculos es tratar de generar una suerte de cápsula del tiempo, y para que eso suceda es necesaria la participación activa del público, el hecho de tocar de modo completamente acústico tiene sentido en el más absoluto silencio por parte de los presentes. No es una cuestión arbitraria es la invitación para dar lugar a una atmosfera distinta, mágica, que con el correr de los minutos va cubriéndolo todo y así (y solo así) puede sentirse cómo el nivel de disfrute alcanza mayor sustancia, se profundiza y hace mucho más rica a la experiencia con el valor agregado de ser partes y testigos de un prodigio.

Siempre que hemos tocado en Pergamino han sido noches muy caras a nuestros sentimientos y contar con un espacio como el C. C. Registrarte y con el trabajo de todo su staf personificado en Natalia Tealdi, dan muchas ganas de ir a más y es por eso que decidimos realizar dos presentaciones en las que de un concierto al otro no se repetirán piezas, cada uno de los días tiene una lista de temas única para celebrar de alguna manera nuestros casi 3 años de trabajo con esta formación y la comunión con el centro cultural y el público.

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-¿Qué proyectos tienen por delante con Hijos de Buda? ¿Hay nuevas grabaciones, presentaciones o propuestas en camino?

-La idea es llegar a fin de año con 7 u 8 temas grabados con sus respectivos videos, ya están seleccionadas las músicas, hay 4 temas ya grabados y 3 videos filmados. Cada una de las estéticas de los videos está pensada de manera individual pero con la posibilidad de constituir todas juntas un audiovisual que sea el nuevo material de la banda.

Video:


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