"Crié al ñandú desde que era un huevo y me lo mataron dentro del campo", el angustiante relato sobre la cacería de un ave protegida
El dueño del ave, Raúl Fleitas, pidió Justicia por el ñandú que crió desde un huevo y fue muerto dentro del establecimiento agrícola El Tauro, de La Violeta. La Fiscalía 3 investiga el caso.

El ñandú que Raúl Fleitas crió desde que era un huevo fue muerto a fines de agosto dentro del establecimiento rural El Tauro, ubicado en la zona de La Violeta. Dos sujetos habrían ingresado al predio con perros, perseguido al animal hasta darle alcance y luego lo faenaron. La investigación de la Fiscalía 3 avanzó con allanamientos que permitieron secuestrar elementos considerados de interés para la causa.
Investigación por el ñandú

El episodio ocurrió en un establecimiento rural de aproximadamente 360 hectáreas, situado sobre la ruta provincial 51, en La Violeta, jurisdicción de Pergamino. De acuerdo con el relato de Fleitas, los responsables ingresaron a la propiedad privada acompañados por perros y persiguieron al ñandú hasta matarlo.
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El encargado de El Tauro sostuvo que el predio cuenta con cartelería visible y reiterada que advierte la prohibición de cazar y de ingresar a la propiedad privada. Según explicó, esos carteles se encuentran tanto sobre el frente del campo que limita con la ruta provincial 51 como en el sector lindero con un camino rural.
Después de la muerte del animal, los sospechosos habrían descuartizado el ejemplar y conservado algunas de sus partes. Fleitas tomó conocimiento además de videos y fotografías que circularon por redes sociales y que mostrarían distintos momentos de la persecución y posterior exhibición del animal.
La causa está a cargo del fiscal Nelson Mastorchio, titular de la Fiscalía 3, con la intervención del ayudante fiscal Abel Adrián Rodríguez y del Comando de Patrulla Rural, bajo la responsabilidad de la subcomisario Ayelén Labanca.

Allanamientos por caza furtiva

Los procedimientos realizados durante las últimas horas permitieron incorporar nuevas evidencias a la investigación. Según lo señalado en la entrevista, durante los allanamientos fueron secuestradas plumas, la cabeza y las patas de un ñandú, además de otros elementos que serán analizados en el marco de la causa.
Para Fleitas, esos resultados representan un avance significativo porque permiten reunir evidencia relacionada con el animal que desapareció del establecimiento. El trabajador rural había iniciado por sus propios medios la búsqueda de información luego de advertir que el ñandú ya no regresaba al casco del campo.
La investigación también tomó como elemento de interés los registros audiovisuales que circularon en redes sociales. El encargado de El Tauro explicó que recibió información sobre las publicaciones y que, con ayuda de familiares, logró aportar datos a los investigadores.
En ese proceso, según su relato, recorrió distintas zonas rurales y localidades para reunir información que pudiera ser útil para individualizar a quienes habrían participado del episodio. Posteriormente, esos datos fueron puestos a disposición de la Justicia y de la Patrulla Rural.
Ñandú criado desde un huevo
El vínculo de Fleitas con el ñandú comenzó casi tres años antes del episodio. El encargado contó que recibió huevos provenientes de familiares del sur y decidió incubarlos de manera artificial. Finalmente consiguió que uno de los huevos eclosionara y comenzó a ocuparse personalmente de la crianza del pichón.
Durante sus primeros días, el animal necesitó cuidados especiales debido al frío. Fleitas relató que debió proporcionarle calor y protección, además de informarse sobre las características de la crianza para suplir algunas de las condiciones que normalmente tendría junto a su madre.
El ñandú creció en el establecimiento junto con otros animales de granja y terminó desarrollando un comportamiento particularmente confiado con las personas. Según recordó Fleitas, se acercaba cuando escuchaba determinadas camionetas porque asociaba esos vehículos con la llegada de comida y agua.
También convivía con los perros del campo y tenía comportamientos de juego con los trabajadores. Uno de ellos, Alberto, mantenía un vínculo cotidiano con el animal y llegó a interactuar con él durante sus tareas habituales.
Fleitas fue registrando esa evolución en sus estados de WhatsApp. Desde el período de incubación y los primeros cuidados hasta su crecimiento, el trabajador rural compartió fotografías y videos con sus contactos, que conocían el vínculo que había desarrollado con el ejemplar.
El encargado describió al ñandú como un animal muy domesticado, que se desplazaba libremente por el campo y que no representaba una amenaza para las actividades agrícolas. Incluso explicó que había destinado una superficie de alfalfa para que pudiera alimentarse.
La Violeta y el campo
Fleitas desarrolla sus actividades cotidianas en establecimientos rurales de la zona de La Violeta y también se moviliza por sectores de Ramallo y otras localidades cercanas. En los últimos años tuvo además una participación activa en cuestiones vinculadas con la seguridad rural.
Según explicó, colaboró para impulsar la construcción de un destacamento policial en la zona, además de aportar tecnología y asistencia a las autoridades ante diferentes episodios registrados en el ámbito rural. Por ese motivo, sostuvo que conoce a numerosos vecinos y trabajadores de la región y que también es conocido por quienes transitan habitualmente esos caminos.
Ese contexto fue mencionado por el propio encargado al referirse a la intrusión en El Tauro. Fleitas manifestó su sorpresa porque, según su percepción, quienes ingresaron al establecimiento conocían su actividad y sabían que el ñandú permanecía en el lugar.
El trabajador rural explicó que el establecimiento tiene accesos desde la ruta provincial 51 y desde un camino de tierra que atraviesa el campo. En ambos sectores, sostuvo, existen carteles que indican que se trata de una propiedad privada y que está prohibida la caza.

El video de la cacería forma parte de la causa
Uno de los aspectos que mayor expectativa genera en Fleitas es el resultado de los allanamientos. De acuerdo con su testimonio, los procedimientos permitieron encontrar elementos que la investigación vincularía con el ñandú muerto.
Entre las evidencias mencionó la cabeza, las patas y plumas del ejemplar. La existencia de esos elementos será valorada por los investigadores y la Justicia dentro del conjunto de pruebas incorporadas a la causa.
El trabajador rural espera que la investigación avance hasta determinar las responsabilidades que correspondan. En ese sentido, remarcó que no se trató solamente de la muerte del animal, sino también de un ingreso a una propiedad privada y de una acción de caza que, según su planteo, ocurrió pese a la existencia de cartelería que advertía expresamente la prohibición.
Fleitas también expresó su expectativa de que la Justicia pueda esclarecer completamente lo ocurrido. Reconoció que durante el proceso decidió involucrarse personalmente en la búsqueda de información porque necesitaba aportar datos que permitieran orientar la investigación.
Fauna autóctona protegida
El caso puso nuevamente el foco sobre la protección de la fauna autóctona y sobre la problemática de la caza en establecimientos rurales. El ñandú es una especie característica de los ambientes naturales de la región y su presencia forma parte del patrimonio de la fauna silvestre argentina.
En este caso particular, además, se trataba de un ejemplar que había desarrollado un vínculo singular con las personas y animales del establecimiento debido a que había sido criado desde su nacimiento. Para Fleitas, esa circunstancia profundizó el impacto emocional provocado por su muerte.
El trabajador rural sostuvo que no pretende cuestionar de manera general a quienes practican actividades cinegéticas permitidas, sino que reclama que se investigue lo ocurrido dentro de una propiedad privada y que se establezcan las responsabilidades correspondientes si se confirma que existió una conducta ilícita.
La investigación judicial deberá determinar las circunstancias concretas del ingreso al campo, la persecución y muerte del ñandú, el destino de los restos y la eventual participación de las personas que aparecen vinculadas a los registros audiovisuales y a los elementos secuestrados.
Por ahora, la causa continúa bajo investigación de la Fiscalía 3, con intervención del ayudante fiscal Abel Adrián Rodríguez y la Patrulla Rural. Los resultados de los allanamientos constituyen uno de los principales avances señalados hasta el momento en el expediente.
Cartelería de prohibido pasar

En los alambres perimetrales que dan a los frentes de la ruta provincial 51 y de un camino rural lateral del establecimiento El Tauro hay varios carteles instalados en los que se indica expresamente "Prohibido pasar" por tratarse de una propiedad privada justamente para proteger los bienes y los animales que pertenecen a esa explotación agropecuaria.























