Carina Valentini, de las aguas gélidas a un nuevo desafío: debutará en apnea
“Como todo lo que me despierta, lo hago muy a fondo”, asegura quien tras desafiar las aguas heladas del Glaciar Perito Moreno ahora se prepara para otro reto. Competirá en octubre en el Abierto Argentino de Apnea, una disciplina en la que volverá a ponerse a prueba.

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Después de desafiar las aguas heladas del Glaciar Perito Moreno y conseguir una medalla de bronce en su debut mundialista, Carina Valentini encontró un nuevo desafío dentro del mundo acuático. La nadadora pergaminense se prepara para incursionar en el freediving o apnea, una disciplina que combina capacidad física, control de la respiración y, fundamentalmente, un enorme trabajo mental.
Su estreno competitivo será entre el 9 y el 11 de octubre, en el Parque Olímpico de la Ciudad de Buenos Aires, donde se desarrollará el Abierto Argentino de Apnea 2026, competencia de nivel internacional, con estatus AIDA World Record, donde las marcas realizadas podrán ser homologadas.
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Valentini ya está inscripta y llegará a la competencia después de meses de preparación junto a su entrenador, José Enjuto, campeón argentino y panamericano de apnea estática. El nuevo desafío surgió casi de manera casual. Una competidora que Valentini había conocido durante su experiencia en aguas gélidas practicaba apnea y despertó su curiosidad.
Como suele suceder con cada nuevo reto que se propone, la pergaminense comenzó a investigar hasta encontrar la posibilidad de entrenar y decidió probar. “Como todo lo que me despierta, lo hago muy a fondo. Y dije: ‘Bueno, ¿y si probamos?’”, contó en el programa Fuera de Página de LA OPINION Play y FM 105.1.
Así comenzó una nueva etapa. Después de tomarse un breve descanso tras el Mundial del año pasado, realizó el curso introductorio y empezó a viajar a Rosario para entrenar. Actualmente lo hace aproximadamente cada 15 días, mientras completa el resto de su preparación en Pergamino, donde también está vinculada al Club Gimnasia y Esgrima.
La cabeza también compite
El freediving consiste en realizar una inmersión o desplazamiento bajo el agua reteniendo voluntariamente la respiración, sin utilizar tanques de oxígeno. Dentro de la actividad existen diferentes modalidades y Valentini tiene previsto participar en todas las que pueda.
Una de ellas es la apnea estática, en la que el deportista permanece inmóvil, generalmente boca abajo, intentando prolongar al máximo el tiempo sin respirar. También están las modalidades dinámicas, en las que se busca recorrer la mayor distancia posible bajo el agua, con o sin aletas. “Es un deporte que se sufre, igual que en el frío. Te tiene que gustar”, explicó Valentini.
Y en esa búsqueda de superar los propios límites, la preparación mental adquiere un papel central. La deportista trabaja la relajación, la respiración y la concentración, incluso mediante meditaciones antes de dormir. “Tenés que calmar la mente, tenés que ir a tu lugar feliz”, explicó durante la entrevista.

La apnea tiene además una particularidad que obliga al deportista a interpretar permanentemente las señales del propio cuerpo. Cuando se prolonga la retención de aire aparecen las llamadas contracciones diafragmáticas, una respuesta natural ante el aumento del dióxido de carbono.
Valentini reconoce que todavía no llegó a experimentar las contracciones más fuertes durante sus entrenamientos. Por eso, lejos de buscar apresuradamente el límite, avanza de manera progresiva y bajo la supervisión de su entrenador. “Yo estoy yendo muy tranqui porque todavía no llegué al límite”, señaló. Actualmente realiza distancias de entre 50 y 75 metros, dependiendo de la modalidad y del entrenamiento. En una de sus referencias, contó que puede completar 50 metros en unos 32 segundos.
De Pergamino a Rosario, con lo que hay
La preparación también tiene un componente de esfuerzo económico y logístico. A diferencia de disciplinas más difundidas, la apnea todavía cuenta con pocos lugares y entrenadores especializados en la región, por lo que Valentini debe trasladarse a Rosario para trabajar con Enjuto.
También debió resolver el equipamiento con ingenio. Las aletas específicas de freediving, especialmente las de fibra de carbono, pueden tener valores muy elevados. Valentini explicó que algunas pueden costar varios millones de pesos, algo difícil de afrontar para una deportista amateur.
Finalmente, consiguió unas aletas usadas que una compañera le regaló y que serán las que utilizará en su primera competencia. “Yo soy muy así. Siempre busco la incomodidad”, contó entre risas, en referencia a una de las características con las que encara sus entrenamientos.
Para la competencia también prepara su propio equipamiento y hasta confeccionó de manera casera parte del lastre que utiliza. En la apnea dinámica, esos pesos ayudan a mantener el cuerpo debajo del agua mientras se consume el aire almacenado.
La competencia, además, tiene protocolos estrictos de seguridad. Los atletas cuentan con personal especializado, denominado safety, y jueces que controlan permanentemente el desarrollo de las pruebas. En caso de que un deportista pierda momentáneamente la conciencia, existen procedimientos específicos de asistencia.
El legado del Perito Moreno
El nuevo desafío no puede separarse de la experiencia que Valentini vivió en 2025. En agosto del año pasado, la pergaminense participó por primera vez del Mundial de Natación en Aguas Gélidas, disputado en el Glaciar Perito Moreno, y consiguió una medalla de bronce en los 200 metros crawl de la categoría 45 a 49 años.
Aquella competencia la llevó a nadar en aguas de hasta menos de un grado de temperatura sin traje de neopreno. Para prepararse, había llegado a entrenar en una bañera con agua y hielo en el patio de su casa.
La experiencia dejó una enseñanza que ahora traslada a la apnea: el límite físico está estrechamente relacionado con la capacidad de controlar la mente. “Yo ya venía preparándome mentalmente del frío, de aguantar 2 grados, 200 metros, 400 metros... Y esto es en pileta. O sea, hay distintas modalidades de apnea”, recordó.
Aunque las dos disciplinas son muy diferentes, Valentini encuentra puntos en común. En ambas hay que aprender a tolerar la incomodidad, controlar la respiración y sostener la concentración cuando el cuerpo comienza a pedir que termine el esfuerzo. “Todo influye: el sonido, lo que comiste. Comer liviano. Dormir bien. Meditar”, explicó sobre la preparación para una competencia de apnea.
Debut para disfrutar y superarse
El Abierto Argentino será su primera competencia formal en esta disciplina y, por eso, Valentini evita ponerse objetivos demasiado rígidos. Sabe que enfrente tendrá a deportistas con mayor experiencia y que el freediving tiene una fuerte presencia internacional. Pero también conoce su propia manera de competir.
“Yo voy con las mejores expectativas... hasta donde dé”, expresó. La frase sintetiza el espíritu con el que afrontará una nueva experiencia. Como ocurrió en el Glaciar Perito Moreno, el objetivo inicial será medir sus propias posibilidades y disfrutar de una disciplina que descubrió recientemente. “Si vos le ponés la garra, el corazón...”, sostuvo, convencida de que la actitud puede marcar una diferencia cuando llega el momento de enfrentar los límites físicos.
En Parque Olímpico, entonces, Valentini volverá a representar a Pergamino, esta vez en un escenario completamente diferente. Ya no habrá agua helada ni un glaciar como telón de fondo. Será una pileta y el desafío estará en otra dimensión: permanecer bajo el agua, avanzar sin respirar y mantener la calma cuando el cuerpo reclame aire.
Después llegará noviembre, cuando tiene previsto competir en Bahía Blanca. Y, como ocurrió tras su aventura en el sur argentino, seguramente habrá nuevos desafíos por delante. Porque para Carina Valentini, el agua parece haberse convertido en un territorio permanente de exploración. Del frío extremo a la apnea, el desafío vuelve a ser el mismo: animarse a ir un poco más allá.



















