A 25 años de su creación, el Municipio reconoció la labor del Banco de Medicamentos de Pergamino
El Municipio entregó una placa conmemorativa a la institución que transformó una necesidad concreta en una red de solidaridad que perdura hasta hoy. Voluntarios, farmacéuticos y colaboradores sostienen una tarea que se volvió indispensable para muchas familias.

Hay aniversarios que se celebran y otros que, además, invitan a mirar todo el camino recorrido. El Banco Solidario de Medicamentos de Pergamino acaba de cumplir 25 años y recibió, por parte del Municipio, una placa conmemorativa que reconoce una historia construida con compromiso, voluntariado y una enorme vocación de servicio a la comunidad.
El reconocimiento fue entregado durante un encuentro que reunió a voluntarios, colaboradores y representantes del Municipio, quienes pudieron conocer de cerca el funcionamiento de una institución que nació en 2001 para dar respuesta a una necesidad concreta y que, 25 años después, continúa siendo necesaria.
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El concejal Ignacio Maiztegui fue uno de los encargados de poner en valor el trabajo de quienes hacen posible esta tarea. “Hay un grupo de gente comprometida, solidaria, que da parte de su tiempo para la comunidad en la que vive. Desde ya estamos a disposición, pero sobre todo muy agradecidos por todo lo que hacen”, expresó.
También la secretaria de Salud, Erica Períes, destacó la dimensión que adquirió aquel proyecto que comenzó hace un cuarto de siglo. “Hace 25 años, cuando esto nacía, creo que no pensaban que iba a llegar a tanto, que iba a crecer. Hay que agradecer el compromiso de los voluntarios e invitar a que se sumen nuevas voluntades”, sostuvo.
La funcionaria remarcó, además, la articulación que se desarrolla entre la Secretaría de Salud y la red de Medicamentos para acompañar las necesidades de la comunidad. En la misma línea, la farmacéutica de la Secretaría de Salud, Marisol Santoro, subrayó la importancia de trabajar de manera conjunta y de dar visibilidad a una labor que muchas veces se desarrolla lejos de los grandes escenarios, pero que tiene un impacto concreto en la vida cotidiana.
Una “patriada de mujeres”
Para entender la importancia que tiene hoy el Banco de Medicamentos hay que volver a aquel 2001 en el que un grupo de mujeres decidió no permanecer indiferente frente a las dificultades de muchas personas para acceder a remedios esenciales.
Susana Cuesta, Aurora Yapur y Bettina Biagi fueron algunas de las mujeres que impulsaron los primeros pasos de la institución. Biagi, además, fue una de las principales impulsoras del banco de medicamentos oncológicos.
Con el paso de los años se sumaron nuevos voluntarios, profesionales y colaboradores. Jorge Abal y Eli Duzdevich forman parte de esa historia desde hace más de una década y reconocen que la institución actual se construyó sobre aquella primera iniciativa.
Aquellas primeras voluntarias también dejaron una enseñanza que permanece vigente: la importancia de comunicar y hacer visible la tarea para poder seguir ayudando. “Ellas nos dejaron esta base, esta organización y esta relación con los medios. Como ellas decían, el único capital que tenían eran los medios; nosotros también sentimos que nuestro gran capital es la difusión que nos ayudan a hacer”, destacó.
Mucho más que voluntad
Detrás de cada medicamento que llega a una persona existe un trabajo que comienza mucho antes de la entrega. Actualmente son 33 los voluntarios que participan de la institución y diez farmacéuticos colaboran de manera voluntaria en una tarea fundamental: controlar, clasificar y autorizar la medicación. “El voluntario prepara la medicación y es el farmacéutico el que chequea y autoriza la entrega”, explicó Abal.
El Banco cuenta con un sistema de identificación mediante cajas numeradas y registros que permiten mantener la trazabilidad de los medicamentos. A esto se suma el trabajo de grupos específicos que controlan vencimientos, ordenan el depósito, clasifican las donaciones y colaboran con la reposición del stock.
Por eso, para Duzdevich, la definición de lo que hacen excede ampliamente la idea de buena voluntad. “Lo que hemos logrado no se consigue solamente con voluntarismo. Es voluntariado organizado”, resumió.
El crecimiento también tuvo su correlato en el espacio físico. El 5 de diciembre de 2023 fue inaugurada la actual sede, ubicada en Lagos 546, en el Centro Regional Universitario. Allí encontraron un lugar más amplio y adecuado para ordenar una tarea que con el tiempo se volvió cada vez más compleja.
“Hoy sentimos que estamos en un palacio comparado con los lugares donde empezamos”, expresó Duzdevich, poniendo en perspectiva el recorrido de estos 25 años.
Una necesidad que creció
Quizás la paradoja más fuerte de este aniversario sea que el motivo que dio origen al Banco continúa vigente. Y no solamente eso: quienes trabajan allí advierten que la demanda aumentó. “Lo triste es que la necesidad creció”, reconoció Duzdevich.
Los días de atención concentran a personas que llegan en busca de medicamentos que no pueden comprar o que, por diferentes circunstancias, no consiguen a través de sus obras sociales o coberturas médicas.
Antibióticos, analgésicos, omeprazol y fenofibratos se encuentran entre los medicamentos solicitados con mayor frecuencia. También existe una demanda significativa de medicamentos oncológicos, especialmente frente a las demoras que pueden registrarse en su provisión por parte de obras sociales y organismos oficiales.
En ese contexto, el Banco también implementa un sistema solidario de préstamo que permite evitar que pacientes interrumpan tratamientos urgentes.
Una tarea que nunca se detuvo
Ni siquiera la pandemia consiguió interrumpir completamente el trabajo del Banco. “Nunca cerramos. Creo que solamente dejamos de atender una semana. Después seguimos trabajando porque la necesidad seguía estando”, recordaron.
Actualmente, la atención al público se realiza los lunes y jueves de 13:30 a 15:00 y los miércoles de 10:00 a 11:30 en la sede de Lagos 546.
A lo largo de estos años, además, la institución fue construyendo una red de colaboración que resulta indispensable para sostener su funcionamiento. Los medios de comunicación, profesionales, instituciones, vecinos y organismos que acercan donaciones forman parte de esa cadena solidaria.
El pedido continúa siendo sencillo y concreto: quienes tengan medicamentos en buen estado que ya no utilizan pueden donarlos. Las donaciones también pueden acercarse a la Heladería La Fe, ubicada en San Nicolás y Castelli.






















