Alarma por el transporte escolar de zona rural: sólo hubo oferentes para 10 de los 43 recorridos
La tarifa que paga la Provincia desalentó a los transportistas y dejó prácticamente desierta la licitación. De los 43 recorridos previstos para trasladar alumnos de escuelas rurales y de localidades del Partido de Pergamino, solamente 10 recibieron ofertas.

Una situación que genera fuerte preocupación comenzó a instalarse en el Consejo Escolar de Pergamino a partir del resultado de la licitación destinada a contratar los servicios de transporte escolar para alumnos que concurren a establecimientos rurales o que, por las características de su escolarización, necesitan trasladarse desde distintos puntos del Partido.
El dato al que pudo acceder LA OPINION resulta elocuente: de los 43 recorridos establecidos solamente se recibieron ofertas para 10. Es decir que más de tres cuartas partes de la grilla quedaron sin interesados en prestar el servicio.
Las mas leidas de Pergamino
La Rural de Pergamino abre sus puertas: cuatro días para celebrar la producción, el trabajo y el encuentro

A 25 años de su creación, el Municipio reconoció la labor del Banco de Medicamentos de Pergamino

Cinema Pergamino se suma a la Fiesta del Cine con entradas a $5.000

Privatización de las rutas: preocupación en Pergamino por la pérdida de puestos de trabajo

Pergamino suma nuevos semáforos para reforzar la seguridad vial

Detrás de esos números hay una problemática que excede largamente una cuestión administrativa. Cada recorrido que queda sin cubrir representa alumnos que necesitan diariamente de ese transporte para poder llegar a la escuela y regresar a sus hogares.
La preocupación, por lo tanto, pasa ahora por encontrar una solución antes de que la falta de transportistas termine repercutiendo directamente sobre la continuidad educativa de esos chicos.
Una tarifa que no resulta atractiva
De acuerdo con la información recogida por este Diario, el principal motivo de la falta de oferentes es económico.
El valor reconocido actualmente por la Provincia de Buenos Aires para estos servicios es de 607 pesos por kilómetro. Sin embargo, existe una particularidad determinante al momento de realizar las cuentas: se abonan los kilómetros recorridos mientras se transportan alumnos, pero no aquellos que la unidad debe realizar vacía.
En términos prácticos, para muchos recorridos esto significa que el vehículo debe completar aproximadamente el doble de kilómetros de los que finalmente factura.
Si se toma como referencia un viaje en el que la distancia recorrida con alumnos es similar a la que posteriormente debe hacerse sin pasajeros, los 607 pesos reconocidos terminan representando, sobre el kilometraje efectivamente realizado por el vehículo, unos 303,50 pesos por kilómetro.
Y allí aparece el principal problema.
Los transportistas deben afrontar combustible, mantenimiento, neumáticos, seguros, habilitaciones, amortización de los vehículos y costos laborales, entre otros gastos propios de una actividad que además requiere determinadas condiciones para poder transportar estudiantes.
La ecuación, aseguran quienes conocen el funcionamiento del sistema, dejó de resultar atractiva.
De hecho, LA OPINION pudo saber que hubo transportistas que inicialmente se mostraron interesados en algunos de los recorridos y realizaron averiguaciones para participar de la licitación. Sin embargo, cuando conocieron las condiciones económicas y analizaron los costos, finalmente decidieron no presentar ofertas.
El resultado quedó reflejado en la apertura: 33 de los 43 recorridos no consiguieron oferentes.
No son kilómetros: son alumnos
El problema adquiere otra dimensión cuando detrás de cada renglón de una licitación se observa quiénes utilizan efectivamente el servicio.
Entre los recorridos que forman parte del esquema de transporte escolar aparecen traslados desde la zona rural de Ortiz Basualdo hacia la Escuela Agrotécnica; desde sectores rurales de Guerrico y Acevedo hacia la Escuela de Educación Especial Nº 503; desde Ayerza hacia la Escuela Primaria Nº 56 y la Escuela Secundaria Nº 6; y desde Pinzón hacia distintos establecimientos educativos de Pergamino.
También existen recorridos que trasladan alumnos desde la zona rural de El Socorro hacia las escuelas de esa localidad, entre otros servicios distribuidos a lo largo de la extensa geografía del Partido.
Son distancias importantes y, fundamentalmente, trayectos para los cuales muchas familias no cuentan con alternativas regulares de transporte público.
Por esa razón, el transporte escolar constituye mucho más que un servicio complementario. Para numerosos estudiantes de zonas rurales representa directamente la posibilidad de concurrir todos los días a clases.
Algo similar ocurre con determinados alumnos de Educación Especial, cuyos recorridos están diseñados de acuerdo con sus necesidades de traslado.
El propio esquema utilizado en otros distritos bonaerenses muestra el alcance que tiene este sistema. Las contrataciones realizadas durante 2026 contemplan estudiantes de los niveles Inicial, Primario y Secundario, pero también de Educación Especial y Educación Agraria, entre otras modalidades.
Un problema que aparece en otros distritos
La dificultad para sostener económicamente el transporte escolar no parece circunscribirse a Pergamino.
Durante este mismo año distintos consejos escolares bonaerenses realizaron llamados y nuevos procesos de contratación para garantizar los recorridos.
En Rauch, por ejemplo, durante abril debió realizarse un nuevo llamado a licitación para la contratación del transporte escolar luego de un proceso anterior. La situación de ese distrito incluso requirió durante distintos períodos asistencia económica municipal para solventar recorridos y asegurar la concurrencia de alumnos a establecimientos rurales.
Otro antecedente reciente se produjo en San Miguel. Allí, durante 2026, el Municipio resolvió otorgar un subsidio al Consejo Escolar para sostener el transporte destinado a escuelas especiales durante marzo, abril y mayo.
En los fundamentos de aquella decisión se dejó expresamente señalado que los fondos asignados por la Provincia resultaban insuficientes para cubrir los costos básicos del servicio y que la eventual interrupción afectaba la escolarización de 187 alumnos.
Son realidades diferentes, pero que muestran una dificultad común: el aumento de los costos que deben afrontar los prestadores y los inconvenientes para garantizar económicamente un servicio indispensable.
La geografía también pesa
En Pergamino existe además una característica que vuelve particularmente sensible el problema: la extensión territorial del Partido y la cantidad de localidades y establecimientos educativos rurales distribuidos fuera de la ciudad cabecera.
No se trata solamente de trasladar alumnos entre localidades. Muchos recorridos comienzan en caminos rurales, ingresan a establecimientos agropecuarios o deben transitar varios kilómetros antes de recoger al primer estudiante.
Por eso el reconocimiento solamente del trayecto realizado con pasajeros adquiere especial importancia.
Un transportista puede necesitar recorrer varios kilómetros para llegar hasta el punto donde comienza formalmente el servicio y, una vez que deja al último alumno, debe regresar a su lugar de origen. Una porción importante del kilometraje real queda así fuera del cálculo que determina sus ingresos.
Con una tarifa de 607 pesos por kilómetro reconocido, la cuenta dejó de cerrar para buena parte de quienes podrían estar interesados en prestar el servicio.
La preocupación por lo que viene
Ahora la inquietud dentro del Consejo Escolar pasa por determinar cómo podrán cubrirse los recorridos que quedaron sin ofertas.
Porque el resultado de la licitación encendió una señal de alarma difícil de soslayar: más del 75 por ciento de los recorridos previstos no encontraron transportistas interesados.
Y el dato cobra todavía mayor relevancia porque, según pudo reconstruir este Diario, no se trató necesariamente de falta de prestadores disponibles. Hubo consultas e interesados. Lo que terminó alejándolos fue la tarifa.
Por eso la expectativa está puesta en una eventual actualización de los valores o en alguna alternativa que permita mejorar las condiciones económicas y volver a convocar a quienes inicialmente analizaron participar.
El transporte escolar está regulado específicamente en territorio bonaerense y los servicios destinados a estudiantes deben cumplir requisitos y habilitaciones particulares. A eso se agregan seguros, mantenimiento y demás costos asociados a vehículos que diariamente recorren caminos urbanos y rurales.
Mientras se buscan alternativas, el calendario escolar sigue avanzando.
Y detrás de la discusión sobre si 607 pesos por kilómetro alcanzan o no, existe una cuestión mucho más importante: garantizar que vivir en un campo, en un pueblo alejado de Pergamino o necesitar un traslado especial no termine convirtiéndose en un obstáculo para llegar a la escuela.

























