Abel Albino visitó Pergamino y habló sobre las claves para una gran nación
El reconocido pediatra y fundador de Conin visitó Pergamino. Reflexionó sobre la importancia de proteger el desarrollo infantil desde el embarazo, garantizar condiciones dignas de vida y construir una sociedad en la que todos los niños tengan oportunidades para desplegar su potencial.

Hay convicciones que se sostienen durante toda una vida. La del doctor Abel Albino es una de ellas: ningún niño debería ver condicionado su futuro por la pobreza y la desnutrición. Desde hace más de 50 años, el médico pediatra dedica su profesión a la infancia y, desde hace más de tres décadas, concentra sus esfuerzos en prevenir y tratar la desnutrición infantil. Su trabajo se tradujo en la creación de centros de prevención y tratamiento que hoy alcanzan a miles de familias.
En una nueva visita a Pergamino, donde brindó la charla “Los cinco pasos para una gran nación”, organizada por la Red Infancia Robada Foro Pergamino y la Granja San Camilo, Albino dialogó con LA OPINION y compartió los fundamentos de una tarea que trasciende la atención médica: proteger los primeros años de vida, acompañar a las familias y generar las condiciones necesarias para que cada niño pueda desarrollar sus capacidades.
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Según los datos que compartió durante la entrevista, Conin recuperó a 45.500 chicos y cuenta con 117 centros franquiciados en Argentina, además de 13 centros en el extranjero, distribuidos en países de América Latina y África. “Para mí es una felicidad ir abriendo centros porque son necesarios”, sostuvo.
Los primeros mil días
Uno de los principales ejes de su exposición fue la teoría de los primeros mil días, un período que comprende el embarazo y los dos primeros años de vida del niño. Para Albino, se trata de una etapa decisiva, porque durante ese tiempo se establecen bases fundamentales para el desarrollo cerebral.
“Primero, preservar el cerebro del niño dentro del embarazo y los dos primeros años. Esos son los mil días famosos”, explicó al referirse al primer paso de su propuesta para construir una gran nación.
El médico puso especial énfasis en la alimentación y la estimulación afectiva como componentes inseparables del desarrollo. No alcanza con garantizar que un niño reciba los nutrientes necesarios: también necesita atención, contacto, palabras, cuidados y demostraciones de cariño.
Al explicar cómo se desarrolla el cerebro durante los primeros años, señaló que las neuronas establecen conexiones que permiten adquirir conocimientos y desarrollar habilidades. En ese proceso, la nutrición y los estímulos del entorno cumplen funciones esenciales. “Hay buena alimentación, 50%. Y buena estimulación, 50%. Un trago de leche y un beso”, resumió.
La frase, sencilla y contundente, condensa una de las ideas centrales de su trabajo: la infancia necesita alimentos, pero también amor. El contacto cotidiano, las caricias, la mirada y la presencia de los adultos forman parte de ese acompañamiento que permite al niño crecer y aprender. “El chico necesita el estímulo amoroso, repetido, frecuente. Eso lo cablea el cerebro”, afirmó.
La prevención de la desnutrición, desde esta perspectiva, comienza mucho antes de que aparezcan sus consecuencias. Supone acompañar a las madres durante el embarazo, cuidar la alimentación y garantizar que cada niño encuentre un entorno que favorezca su desarrollo.

Cinco pasos para una gran nación
La propuesta de Albino parte de una convicción: el desarrollo infantil no depende exclusivamente de la atención sanitaria. También requiere condiciones ambientales, infraestructura y acceso a servicios esenciales.
El primer paso es preservar el cerebro durante el embarazo y los primeros años de vida mediante una alimentación adecuada y una estimulación afectiva frecuente.
El segundo consiste en garantizar el acceso a cloacas. El tercero apunta a disponer de agua corriente y caliente para prevenir enfermedades y mejorar las condiciones de higiene. El cuarto plantea la necesidad de contar con electricidad, indispensable para conservar alimentos, calefaccionar los hogares y estudiar cuando cae la tarde.
El quinto paso se resume en una imagen que el médico utiliza para expresar el horizonte de su propuesta: la educación. “Y un gran país se hace con miles de niños leyendo. Eso es poco lo que hay que hacer. Pero hay que hacerlo”, afirmó.
La enumeración evidencia que la lucha contra la desnutrición no puede limitarse a la entrega de alimentos ni a la atención de quienes ya presentan dificultades. Requiere intervenir sobre las causas que perpetúan la pobreza y construir condiciones para que las familias puedan vivir dignamente.
Una alimentación adecuada, agua segura, saneamiento, electricidad y educación no son cuestiones aisladas. Para Albino, forman parte de una misma trama que determina las oportunidades de cada niño.
Prevenir antes que curar
A lo largo de su trayectoria, el fundador de Conin impulsó un modelo de trabajo que combina centros de prevención con espacios destinados al tratamiento de la desnutrición. Durante la entrevista, destacó la importancia de que esa experiencia pueda trascender el ámbito de las organizaciones sociales y convertirse en una política pública sostenida.
Para explicar su mirada, recordó una conversación con el profesor Abraham Sonis, referente de la epidemiología argentina, quien le señaló que el siguiente paso para profundizar los avances en prevención debía ser la decisión política de convertirlos en una política de Estado.
Albino retomó aquella reflexión y expresó su deseo de que los gobiernos asuman ese compromiso. “Hay una sola manera de superar el trabajo suyo, doctor: el político que se dé cuenta y haga de esto una política de Estado”, recordó que le había dicho Sonis.
La idea sigue siendo una de sus principales aspiraciones. A su entender, la prevención debe ocupar un lugar central en las políticas públicas, con continuidad más allá de los cambios de gobierno.
Consultado sobre por qué todavía existen carencias básicas, como la falta de cloacas en determinados sectores, manifestó su frustración ante situaciones que considera evitables. Sin embargo, dejó en claro que las dificultades no lo apartan de su propósito.

La pobreza es mucho más que no tener dinero
En su reflexión sobre la desigualdad, Albino planteó que la pobreza no puede medirse únicamente por los ingresos de una familia. También debe contemplar las privaciones que afectan su alimentación, su vivienda, su educación, sus vínculos y sus posibilidades de proyectar un futuro. “Un pobre no es una persona igual que nosotros, pero sin plata”, advirtió. Y profundizó su concepto al enumerar las múltiples dimensiones de esa realidad: “Un pobre es una persona que es pobre en alimentos, en vivienda, en educación, en familia, en amigos, en introspección, en retrospección, en experiencia adquirida, en sueños, en fuerzas, en ideales y encima no tiene plata. Es distinto”.
La descripción invita a mirar más allá de las necesidades materiales inmediatas y comprender cómo las carencias pueden limitar las oportunidades de desarrollo de una persona desde sus primeros años.
En ese sentido, Albino defendió la responsabilidad colectiva de quienes tuvieron acceso a la educación y cuentan con herramientas para contribuir a una sociedad más equitativa.
“Todos debemos tener la posibilidad de estudiar. No digo que todos tengamos la obligación de hacerlo, pero la posibilidad tenemos que tenerla y después cada uno elegirá su camino”, expresó.
El compromiso de construir un futuro diferente
Para el pediatra, la construcción de una gran nación exige que los distintos sectores de la sociedad trabajen de manera articulada. Gobiernos, organizaciones no gubernamentales, escuelas, universidades, empresas y comunidades deben compartir un objetivo que esté por encima de los intereses particulares. Y sobre los derechos humanos esbozó: “¿No será primero que nada vivir como un ser humano?”.
La respuesta, en su concepción, comienza por garantizar lo esencial. No se trata de aspiraciones extraordinarias, sino de derechos fundamentales que deberían estar al alcance de todos: una alimentación adecuada, una vivienda digna, servicios básicos, educación y oportunidades.






















