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A 25 años de la gloria: los secretos del inolvidable triunfo de Raúl Sinelli en Buenos Aires

Este miércoles 4 de noviembre se cumple un cuarto de siglo de la segunda y última victoria del expiloto de Urquiza y Pergamino en el Turismo Carretera. En una entrevista en el programa “Fuera de Página” de LA OPINION Play repasó con lujo de detalles esa gesta lograda en 2001.

04 de noviembre de 2026 a las 03:15 p. m.
A 25 años de la gloria: los secretos del inolvidable triunfo de Raúl Sinelli en Buenos Aires
Raúl Sinelli adelante de Alejandro Occhionero en la final en el autódromo de Buenos Aires. — Foto: HISTORIA TC

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Hay fechas que quedaron grabadas a fuego en la historia del deporte motor de la ciudad. Este miércoles 4 de noviembre se cumplen 25 años de una de las páginas más gloriosas del automovilismo pergaminense: el segundo y último triunfo de Raúl Sinelli en el Turismo Carretera, conquistado en el circuito número 12 del Autódromo “Oscar y Juan Gálvez” de Buenos Aires.

Aquella competencia de 2001 tenía previsto disputarse una semana antes, pero un fuerte temporal de lluvia obligó a postergar la acción para el domingo 4 de noviembre. En una extensa e imperdible charla en el programa “Fuera de Página”, que se emite por LA OPINION Play y FM 105.1, Sinelli desanduvo los recuerdos de esa jornada histórica, revelando detalles técnicos y conductivos que explican cómo construyó una victoria inolvidable ante 65.000 personas.

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LA ENTREVISTA COMPLETA A RAUL SINELLI

Dos apuestas técnicas en el Ford

Para fines de 2001, con 43 años, Sinelli atravesaba un muy buen momento conductivo al mando del Ford del equipo Jeluz Competición (liderado por los primos Gentile). La estructura contaba con el chasis y la atención de Walter Alifraco, los motores de Johnny De Benedictis y la labor clave del pergaminense Christian Pereyra como ingeniero de pista.

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“Veníamos teniendo buenas carreras y el equipo estaba muy bien conformado. Christian era una gran ayuda; una semana antes de la carrera ya se iba para el taller de Walter y controlaba todo lo que había que ver del auto como para que estuviese en óptimas condiciones”, recordó Sinelli.

Aquella cita en Buenos Aires tuvo, además, dos particularidades mecánicas que resultaron determinantes: Escapes de acero inoxidable: El equipo incorporó por primera vez un juego desarrollado por la firma Conforma. Según explicó el expiloto, en el banco de pruebas de De Benedictis habían detectado que los múltiples convencionales, tras mojarse en una carrera con lluvia y secarse, formaban una costra interna que les hacía perder resonancia y mermaba la potencia entre 6 y 7 caballos.

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Caja secuencial: Sinelli fue uno de los primeros en probar una selectora secuencial adaptada a la caja Sáenz (desarrollada por un primo del “Chueco” Romero), que habían reformado especialmente para esa fecha tras haberle quedado con los cambios invertidos en un ensayo previo. “Doblar la horquilla de Buenos Aires con la caja en ‘H’, donde tenías primera abajo y marcha atrás derecho, hacía que tuvieras que poner primera y hacer la vueltita para poner segunda. Venís patinando, de costado, aplicando toda la potencia, y donde le errabas, volaba todo”, graficó sobre las décimas vitales que ganó con esa selectora.

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Cómo construyó el triunfo

El domingo comenzó de manera ideal para el representante de Urquiza y Pergamino, quien se adjudicó la primera serie por delante de Alejandro Occhionero y Diego Aventín (las otras baterías quedaron en manos de Rafael Verna y Fernando Iglesias).

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En la final, Sinelli partió desde la primera fila a la par del “Tabo” Verna. “Tuve la suerte de poder quedarme con el primer puesto en la largada, si bien largaba de afuera, aguantando la primera ‘S’ del Ciervo. Cuando agarré la punta, antes de llegar al curvón Salotto miré por el espejo y pensé: ‘Tengo 45 autos atrás que me quieren pasar por arriba y me faltan 25 vueltas’”, relató entre risas.

Sin embargo, allí afloró su templanza: “Siempre fui muy frío, muy tranquilo y muy pensante en el momento”. Durante las primeras 10 o 12 vueltas, el duelo directo fue con el “Tabo” Verna, quien lo traía “cortito” y en las vueltas 6 y 7 llegaba a ponerse a la par en la recta del fondo, aunque le faltaban unos metros para tirarse por afuera en la chicana de Ascari.

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Fue entonces cuando Sinelli descubrió un detalle aerodinámico a su favor: “En un momento se me mueve el auto en el curvón y él se acerca mucho más. Al salir tan cerca mío, no le permitía hacer la chupada; cuando se abría de la succión, el choque de viento lo tiraba para atrás”.

Al notar eso, el piloto de nuestra ciudad puso en práctica una estratégica en plena velocidad: “Empecé a levantar un poquito en el curvón para que él se metiera abajo mío, y cuando salíamos a la recta opuesta y él salía de la succión, se venía para atrás. Me podía salir mal, pero gracias a Dios salió bien, hasta que en una vuelta se quiso tirar por afuera con un poquito más de velocidad, hizo un medio trompo y quedé mucho más tranquilo”.

La calma se interrumpió a falta de dos giros. Un auto quedó detenido en la entrada del curvón Salotto, obligando al ingreso del Pace Car y pulverizando la diferencia acumulada. En el relanzamiento, el ataque final vino por parte de Alejandro Occhionero, quien contaba con los mismos motores de De Benedictis y venía a gran ritmo. Sinelli logró defender la cuerda para cruzar la meta con apenas 214 milésimas de ventaja en un podio 100% de Ford que se completó con Henry Martin.

“Buenos Aires tiene algo especial, la llamaban la ‘Catedral del Automovilismo’. Ese día había 65.000 personas en el autódromo. Se te pone la piel de gallina al subir al podio y ver desde allá arriba todo eso”, confesó.

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Raúl Sinelli recordó su triunfo en Buenos Aires en el programa "Fuera de Página". — LA OPINION

Sin cuentas pendientes

A la hora de hacer un balance, Raúl aseguró no tener asignaturas pendientes en el deporte motor. Si bien en su momento estuvo cerca de sumarse al TC 2000 con las cupés Sierra de Carlos Akel, prefirió no dar el paso hacia los autos de tracción delantera, aunque sí tuvo una experiencia en el Top Race con un Mitsubishi Galant.

Tras su retiro en 2007, atravesó una etapa de distanciamiento con el ambiente: “El automovilismo me cansó abajo del auto, no arriba; había muchas cosas con las que no estaba de acuerdo. Hice borrón y cuenta nueva, las miraba por televisión y no pisé más un autódromo”.

Sin embargo, la pasión volvió a encenderse gracias a los representantes locales de la actualidad: Alfonso Domenech: Su incursión y consagraciones en el Turismo Nacional (campeón de Clase 2 y Clase 3) y su paso por el TC en 2025 motivaron a Sinelli a volver a viajar a los circuitos junto a su grupo de amigos. “Está demostrado que es un pilotazo. Me gusta mucho cómo va arriba del auto; es muy tranquilo y tiene mucho futuro”, destacó.

El proyecto de Christian Pereyra: También sigue muy de cerca el crecimiento de los jóvenes Agustín y Juan (hijos de Christian) y la estructura que encabeza su exingeniero: “Me parece perfecto lo que está formando; le hace mucha falta a Pergamino para que la gente se involucre un poco en todo esto”.

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Hoy, cada vez que pisa un box, Raúl Sinelli recibe el reconocimiento y el afecto reservado para quienes forjaron la transición histórica del TC entre la ruta y los autódromos. A 25 años de aquel domingo consagratorio en Buenos Aires, el piloto de Urquiza que domó el “12” del Gálvez sigue siendo sinónimo de talento, frialdad y orgullo para todo el deporte de Pergamino.

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