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Inclusión en lo más alto: Raimundo Nus subió el Kilimanjaro junto a una deportista ciega

El pergaminense ofició de guía para que la española Inma Martínez alcanzara los 5.895 metros de la montaña más alta de Africa. La travesía buscó continuar visibilizando el proyecto "Ni + Ni - Iguales" y demostrar que la verdadera integración se construye en las acciones cotidianas.

21 de octubre de 2026 a las 03:50 p. m.
Inclusión en lo más alto: Raimundo Nus subió el Kilimanjaro junto a una deportista ciega
En el techo de África: Raimundo Nus e Inma Martínez coronaron los 5.895 metros del Kilimanjaro llevando la bandera de la inclusión.

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El deporte volvió a demostrar que no existen límites cuando el objetivo es la verdadera inclusión. La semana pasada, el experimentado deportista y montañista pergaminense Raimundo Nus, radicado en Alicante desde hace más de tres décadas, alcanzó la cima del Kilimanjaro, la montaña más alta de África con 5.895 metros sobre el nivel del mar. Lo hizo oficiando de guía de Inma Martínez, una deportista española no vidente con la que comparte desde hace ocho años el proyecto Ni + Ni - Iguales, una iniciativa impulsada por el pergaminense que busca la integración de personas con discapacidad a través de la actividad física y el contacto con la naturaleza.

La travesía fue detallada por ambos protagonistas desde España en diálogo con el programa “Fuera de Página”, de LA OPINION Play y FM 105.1, donde dejaron en claro que el ascenso es apenas una excusa para visibilizar un mensaje mucho más profundo: la necesidad de integrar en lo cotidiano.

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LA ENTREVISTA COMPLETA A RAIMUNDO NUS E INMA MARTINEZ

La travesía hacia los casi 6.000 metros

La expedición, que demandó casi tres años de planificación, fue impulsada por Apollo Club. El grupo principal estuvo conformado por unas 20 personas, entre las que también estuvo Carmen, una atleta paralímpica que realizó el ascenso en una silla adaptada.

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Llegar a lo más alto tomó cinco días de subida y dos de bajada, exigiendo un riguroso proceso de aclimatación en diferentes refugios para compensar el drástico cambio desde la base hasta rozar los 6.000 metros de altitud. A diferencia de los ascensos tradicionales que atacan la cumbre de noche, el equipo decidió hacer el tramo final de día para evitar el frío extremo y proteger los pies de Carmen.

Todo el proceso fue registrado por un equipo de cuatro camarógrafos dirigidos por Pablo, el mismo director que ensambló la película "Campeones", con el fin de lanzar un documental en los próximos meses. En total, la expedición movilizó a cerca de 70 personas, incluyendo a los porteadores locales tanzanos.

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Una experiencia sensorial al límite

Para Inma Martínez, el ascenso fue un desafío extremo. "Ha sido una experiencia muy fuerte para mí, bastante dura en todos los niveles", confesó durante la entrevista. La falta de oxígeno, el frío y la exigencia física la llevaron al límite de sus capacidades, provocándole incluso episodios de sueño cerca de la cumbre. "Tenía que parar mucho, me entraba sueño por la falta de oxígeno y sobre todo por el tema de las pulsaciones, que las notaba súper altas".

Al no contar con el sentido de la vista, Inma potenció sus otras percepciones: "Iba notando todos los olores, las sensaciones de las piedras, cómo me rompía todos los piés con las piedras", relató. Sin embargo, la llegada a la cima le regaló una vivencia inigualable: "Me sentía como si estuviese flotando. Al no ver, sabía que estaba súper alto. Sentía mucho el vacío a mi alrededor, como que estaba por encima de las nubes".

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Raimundo, quien no dudó un segundo en la capacidad de Inma cuando los convocaron, destacó su enorme resiliencia frente a las adversidades del terreno. "Yo te puedo asegurar que Inma nos subió a todos", afirmó el pergaminense. "Cuando vos ves que ella va dando un paso, y decís '¿y por qué yo no?', y ves que va tropezando con las piedras... Ella necesita la ayuda que ella quiere, no que le vayamos apartando las piedras para que el camino sea fácil". El rigor de la montaña quedó evidenciado cuando dos personas sin discapacidad del equipo debieron abandonar por mal de altura.

La verdadera cumbre: la inclusión cotidiana

Más allá del Kilimanjaro, tanto Raimundo como Inma coinciden en que el verdadero mensaje de "Ni + Ni - Iguales" radica en el día a día. "Inma puede subir el Kilimanjaro, puede subir el Aconcagua, puede subir el Everest. Pero aparte, toma café, le gusta salir a comer, le gusta salir con amigos, le gusta salir en bicicleta, y todas esas cosas a veces son las cotidianas, son las que más cuestan", reflexionó Raimundo.

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El montañista pergaminense remarcó que las grandes expediciones son una "exageración" necesaria para llamar la atención sobre las pequeñas acciones. En este sentido, destacó el trabajo que realiza Silvina Yanigro en Pergamino replicando el espíritu del proyecto mediante salidas en bicicleta tándem: "Me encanta lo que hace Silvina ahí en Pergamino, que yo se lo copié a ella, de que llevan tortas, toman mate, dan una vuelta en bicicleta. Eso es lo que hace falta. Algo que sea cotidiano".

La visión de integración del proyecto no se limita a la discapacidad física o visual, sino que se extiende a personas con problemas de salud mental, adicciones y en situación de vulnerabilidad, demostrando que el deporte y el contacto con otros pueden ser herramientas sanadoras.

El punto de partida de los retos

Los Retos por la Igualdad impulsados por Raimundo Nus en el marco de Ni + Ni - Iguales comenzaron hace ocho años con el ascenso al Mulhacén (3.482 metros), el pico más alto de la península Ibérica. "La idea era juntar amigos y hacerles ver la cantidad de posibilidades que tienen en la vida, yo solamente lo puedo demostrar a través del deporte", recordaba Raimundo Nus sobre los orígenes de la iniciativa.

Aquel primer paso, en el que participaron ciclistas sordos y con parálisis cerebral, desencadenó una serie de conquistas emblemáticas. Luego llegaron el desafió al volcán Teide en Tenerife (3.718 metros) en menos de 48 horas, el Toubkal en Marruecos (4.170 metros) y otros de mayor exigencia.

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