Salud mental: una invitación a mirar alrededor y entender que todos somos parte
Este jueves, desde las 19:30, la Plaza Merced será escenario de una jornada abierta de reflexión y visibilización impulsada por la Granja San Camilo en el marco de la Semana de la Salud Mental. Participarán referentes de salud, justicia, educación, psicología, jóvenes y familias.

La salud mental saldrá este jueves de los espacios donde habitualmente se aborda para ocupar un lugar central en la ciudad. Desde las 19:30, la Plaza Merced será el punto de encuentro de una jornada organizada por la Granja San Camilo, pensada como una instancia de visibilización, reflexión y participación comunitaria.
La propuesta reunirá voces provenientes de distintos ámbitos que, de una u otra manera, intervienen o acompañan las situaciones vinculadas con la salud mental: habrá representantes de la Dirección de Salud Mental del Municipio, de la Justicia, de la educación, una profesional de la psicología, jóvenes, una madre y referentes de la propia Granja San Camilo. El cierre tendrá una propuesta cultural a cargo de Berna Pirchi.
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La elección de la Plaza Merced tampoco es casual. La intención es que el tema pueda ser compartido públicamente y que la comunidad pueda reconocerse como parte de una problemática que atraviesa distintos ámbitos de la vida cotidiana.
“La problemática de la salud mental es una problemática que nos atraviesa a todos, pero que todos son necesarios a la hora de revertir esta problemática”, sostuvo Juanito Cabrera, director de la Granja San Camilo.
Ampliar la mirada más allá de la enfermedad
Para Cabrera, uno de los principales objetivos de la actividad es salir de una mirada limitada a la atención médica o al abordaje de las adicciones. La experiencia cotidiana de la Granja muestra que las situaciones que llegan hasta allí están relacionadas con múltiples dimensiones de la vida de una persona.
La institución trabaja de manera cotidiana con Justicia, Salud, Educación, Empleo, Deporte y Cultura, entre otras áreas. Por eso, la jornada pretende reunir esas distintas perspectivas y mostrar que cada una puede aportar herramientas para acompañar y prevenir situaciones complejas.
En ese sentido, Cabrera destaca especialmente el papel de la educación. Desde su experiencia, advierte que muchas trayectorias educativas se interrumpen en edades vinculadas con el comienzo de los consumos problemáticos, una situación que observan durante las entrevistas de admisión en la institución.
Pero la escuela, plantea, no solamente transmite conocimientos. También constituye un espacio de socialización, expresión y construcción de vínculos.
“Qué importante es la educación y qué papel importante juega la educación”, reflexiona, para luego remarcar el valor que tienen actividades como el teatro, la música, la escritura y otras expresiones culturales en el desarrollo de los jóvenes.
La familia y el desafío de acompañar
Otro de los ejes sobre los que pone el acento Cabrera es el rol de las familias y, particularmente, la necesidad de enseñar desde edades tempranas a atravesar las frustraciones.
En su experiencia al frente de la Granja, señala un cambio que considera significativo: mientras años atrás eran principalmente los padres quienes acercaban a sus hijos a una entrevista de admisión, actualmente también reciben situaciones en las que son los hijos quienes acompañan a sus padres.
Al mismo tiempo, reciben consultas de madres y padres que buscan ayuda para sus hijos adolescentes, lo que —según explica— permite observar la dimensión que alcanzan hoy determinadas problemáticas de salud mental.
Cabrera considera que aprender a tolerar la frustración es parte de la construcción emocional y que ese aprendizaje comienza mucho antes de la adolescencia.
En ese punto también cuestiona una dinámica familiar cada vez más atravesada por las pantallas y la necesidad de responder inmediatamente ante el malestar de los chicos. Para el director de la Granja, muchas veces se reemplazan momentos de juego, conversación y encuentro por objetos materiales o dispositivos tecnológicos.

El deporte, la cultura y los vínculos
La mirada de Cabrera se extiende más allá de la familia y la escuela. También pone en valor el papel que pueden desempeñar los clubes, el deporte, la cultura y las instituciones religiosas en la construcción de vínculos y autoestima.
Un profesor deportivo, sostiene, no solamente puede formar buenos deportistas. También tiene la posibilidad de transmitir valores, enseñar a compartir, competir, ganar, perder y superarse.
“Esto no es solamente la problemática de la salud mental la resolvemos con yendo al psiquiatra y al psicólogo únicamente”, afirma.
Desde esa perspectiva, la salud mental se construye también en los espacios donde las personas estudian, trabajan, practican deportes, participan de actividades culturales, comparten con otros o encuentran una comunidad de pertenencia.
Una sociedad atravesada por las pantallas
Durante la entrevista, Cabrera también reflexiona sobre los cambios culturales de los últimos años y el impacto que pueden tener en los jóvenes las redes sociales y la exposición permanente a modelos de vida idealizados.
Plantea que la comparación constante puede terminar asociando el valor personal con cuestiones externas, como la cantidad de reacciones o aprobación que recibe una publicación.
Frente a ese escenario, propone recuperar una mirada más realista sobre la vida cotidiana: una vida que también incluye frustraciones, dificultades, momentos de tristeza y situaciones que requieren acompañamiento.
Y allí aparece otro concepto que considera central: la soledad. No necesariamente entendida como estar físicamente sin compañía, sino como la sensación de atravesar situaciones sin sentirse verdaderamente escuchado o acompañado.
“Cuántos vacíos, cuántas soledades se viven”, reflexiona Cabrera, al plantear la necesidad de recuperar espacios para escucharse, compartir y detenerse frente al ritmo acelerado de la vida cotidiana.
Del diagnóstico a la prevención
La jornada de este jueves también busca generar una pregunta sobre cómo responde la comunidad frente a estas situaciones.
Cabrera reconoce que en Pergamino existen espacios de articulación entre distintas instituciones y que se trabaja conjuntamente desde diferentes sectores. Sin embargo, advierte que el crecimiento de las demandas hace que muchas veces las instituciones terminen concentrando sus esfuerzos en responder a los problemas cuando ya se presentaron, en lugar de disponer del tiempo y los recursos necesarios para fortalecer la prevención. Por eso considera fundamental despertar una conciencia colectiva.
No se trata, plantea, de encontrar un único responsable. Tampoco de esperar que una institución resuelva por sí sola una problemática compleja.
“Como sociedad somos responsables todos”, afirma, y enumera nuevamente el papel que pueden asumir la escuela, los clubes, la cultura, los profesionales de la salud, las instituciones y las familias.
Salir de la pantalla y estar presentes
Quizás uno de los mensajes más fuertes que Cabrera espera dejar con esta convocatoria tiene que ver precisamente con la participación.
En tiempos en los que buena parte de las reacciones frente a situaciones dolorosas ocurren a través de las redes sociales, propone trasladar esa preocupación al espacio público y convertirla en presencia, escucha y acompañamiento.
“Necesitamos poner el cuerpo, necesitamos vernos, necesitamos sentirnos acompañados en esta problemática”, expresa.
La jornada tendrá una duración estimada de una hora y la convocatoria es abierta a toda la comunidad. La propuesta es sencilla, pero profunda: encontrarse, escuchar distintas voces y comprender que la salud mental no pertenece exclusivamente a quienes trabajan profesionalmente en el área.
Pertenece también a las familias, a las escuelas, a los clubes, a los espacios culturales, a las instituciones y a cada persona que forma parte de la comunidad.
Porque, como resume Cabrera al pensar en la responsabilidad colectiva, “todos tenemos que hacer”.
























