Gustavo Alunda, el camionero que volvió a salvar una vida al advertir un pedido de auxilio en la ruta
El camionero de Vedia que rescató a Coco Bello en Pergamino volvió a asistir a una víctima de un grave siniestro vial en la ruta 65, cerca de Teodelina.

El camionero Gustavo Alunda, oriundo de Vedia, volvió a protagonizar una intervención decisiva al advertir las señales de auxilio de una persona accidentada en plena madrugada, sobre la ruta provincial 65, cerca de Teodelina. Al igual que ocurrió cuando rescató a Coco Bello en Pergamino, su atención y decisión de detenerse permitieron asistir a una víctima que estaba en una zona de escasa visibilidad.
Un pedido de auxilio
El episodio ocurrió durante la madrugada, cuando Alunda viajaba junto a otros dos compañeros de trabajo rumbo a Chañar Ladeado, en la provincia de Santa Fe, donde se desempeñan en el transporte de cereales. Los tres habían salido de la zona de Vedia alrededor de las cinco de la mañana y circulaban por un tramo de la ruta 65 que no acostumbraban utilizar.
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Mientras avanzaban en medio de la oscuridad, Alunda, que viajaba como acompañante, distinguió una luz que provenía de la banquina. Al observar con mayor atención, advirtió que una persona utilizaba la linterna de su teléfono celular para hacer señales y pedir ayuda.
Sin dudarlo, le indicó al compañero que conducía que regresara porque algo había ocurrido. La decisión resultó fundamental: al volver sobre sus pasos, encontraron un automóvil bordó completamente destrozado, que había despistado y terminado contra una alcantarilla, a varios metros de la cinta asfáltica.

Junto al vehículo estaba el conductor, una persona de aproximadamente 50 años que había logrado salir del habitáculo por sus propios medios. El estado del automóvil sorprendió a los camioneros, que advirtieron la magnitud del impacto y la posibilidad de que los sistemas de seguridad del rodado hubieran contribuido a evitar consecuencias todavía más graves.
La asistencia al accidentado
Alunda relató en diálogo con el Diario LA OPINIÓN que la víctima se encontraba muy nerviosa, lloraba y parecía desorientada por lo sucedido. Además, observó que tenía un golpe en la zona de las costillas y que estaba vestido solamente con ropa interior, luego de haberse quitado las prendas que llevaba.
Ante esa situación, los camioneros procuraron tranquilizarlo y protegerlo del frío. La lluvia había comenzado a caer y las condiciones climáticas complicaban todavía más la asistencia en una banquina oscura y alejada de la calzada.
Con los elementos que encontraron en el lugar, lo cubrieron con una frazada, camperas y hasta un cartón que recogieron del propio automóvil. Mientras intentaban mantenerlo abrigado y calmarlo, solicitaron la intervención policial y una ambulancia para que recibiera atención médica.
Según contó Alunda, tuvieron que esperar aproximadamente una hora hasta la llegada de la asistencia sanitaria. Durante ese tiempo permanecieron junto a la víctima, pendientes de su estado y procurando que no sufriera las consecuencias de la exposición al frío y la lluvia.
El camionero también recordó que el conductor le había comentado que había estado desmayado. Cuando recuperó la conciencia, habría logrado reaccionar y utilizar la luz de su teléfono para llamar la atención de quienes pudieran circular por la ruta.
La escena era difícil de advertir desde la carretera. El vehículo había quedado fuera de la calzada, a varios metros del camino, y su color oscuro se confundía con la falta de iluminación. De acuerdo con el relato de Alunda, la única señal que alcanzó a distinguir desde la camioneta fue la luz intermitente del celular.
El antecedente de Coco Bello
La intervención recordó de inmediato otro episodio protagonizado por el camionero de Vedia en Pergamino a principio de este año (viernes 9 de enero), cuando ayudó a Coco Bello, el reconocido adulto mayor de la ciudad que había sufrido un siniestro vial en la bajada de Fontezuela, sobre la autopista de la ruta nacional 8.
En aquella oportunidad, Bello había quedado atrapado en el habitáculo de su Chevrolet Corsa, en un sector donde los pastos altos y la escasa circulación dificultaban que otros automovilistas advirtieran la presencia del vehículo accidentado.
La situación presentaba similitudes con lo ocurrido cerca de Teodelina: en ambos casos, la ubicación de los automóviles y las condiciones de visibilidad hacían difícil detectar que alguien necesitaba ayuda. La atención de Alunda permitió que las víctimas no quedaran libradas a la posibilidad de que otro conductor descubriera accidentalmente lo sucedido.
Consultado sobre esta nueva intervención, el camionero reconoció que él mismo se sorprendió por la coincidencia. Explicó que habitualmente no circulan por la ruta 65 y que esa madrugada había propuesto tomar un camino diferente al que utilizan normalmente para viajar hacia su destino laboral.
“No sé por qué se me ocurrió agarrar por esa ruta”, contó durante la entrevista con LA OPINIÓN, al recordar que esa decisión terminó llevándolos hasta el lugar donde se encontraba el automóvil siniestrado.
Una señal que hizo la diferencia
Alunda destacó que las condiciones de oscuridad eran tan marcadas que resultaba prácticamente imposible distinguir el vehículo desde la ruta. El rodado bordó había quedado destruido y fuera de la zona de circulación, por lo que la luz del teléfono fue el elemento que permitió advertir la presencia de una persona en apuros.
El camionero también recordó que, después de asistir al conductor, reunió sus pertenencias, que habían quedado desparramadas alrededor del automóvil, y las guardó en un bolso para evitar que se perdieran.
Su reacción volvió a poner en evidencia la importancia de prestar atención a las señales que pueden aparecer en una ruta, especialmente durante la noche o la madrugada, cuando la falta de iluminación reduce considerablemente la visibilidad.
En esta oportunidad, el gesto de Alunda y sus compañeros consistió en detenerse, regresar y permanecer junto al accidentado hasta que llegara la asistencia. Una conducta que, como había ocurrido en el caso de Coco Bello, resultó determinante para que una persona que había sufrido un grave siniestro vial recibiera ayuda.
Gustavo Alunda continúa trabajando como camionero y recorriendo las rutas de la región para transportar cereales. Sin buscar protagonismo, volvió a quedar vinculado a una historia en la que la atención, la solidaridad y la decisión de no seguir de largo marcaron una diferencia en medio de la oscuridad.





















