Entre Pergamino y Colón la ruta Nº 8 es un “dolor de cabeza” para los automovilistas
El estado de esta carretera no es una problemática nueva, pero con el paso del tiempo las condiciones de circulación se han vuelto cada vez más complejas.

Mientras el Gobierno nacional avanza con el proceso para definir la adjudicación de la ruta nacional Nº 8, que contempla el corredor de la Autopista Pilar - Pergamino, el deterioro del tramo que une Pergamino con Colón vuelve a generar preocupación entre quienes utilizan diariamente esta vía de comunicación. La presencia de profundos baches, sectores con calzada deteriorada y deficiencias en la señalización conforman un escenario que incrementa los riesgos para los automovilistas que transitan por esta importante ruta nacional.
El estado de esta ruta no es una problemática nueva, pero con el paso del tiempo las condiciones de circulación se han vuelto cada vez más complejas. Los pozos que aparecen sobre la cinta asfáltica presentan diferentes dimensiones y profundidades y, en determinados sectores, obligan a los conductores a realizar maniobras repentinas para intentar esquivarlos, una situación que adquiere especial peligrosidad cuando el tránsito se desarrolla a velocidades propias de una ruta nacional.
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En forma permanente, los usuarios que recorren este tramo advierten sobre las dificultades que encuentran durante los viajes y reportan daños ocasionados en sus vehículos como consecuencia del mal estado de la calzada. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran las roturas de neumáticos, llantas dañadas y otros desperfectos mecánicos provocados por impactos contra los baches.
Sin respuestas concretas
El problema adquiere una dimensión mayor si se tiene en cuenta que la ruta nacional Nº 8 constituye una de las principales vías de comunicación de Pergamino con las localidades de la región y con otros puntos estratégicos del país. La circulación de vehículos particulares, transporte de cargas, colectivos y unidades vinculadas a la actividad productiva hace que el mantenimiento de la calzada resulte fundamental para garantizar condiciones adecuadas de seguridad vial.
En el tramo comprendido entre Pergamino y Colón, los conductores deben prestar especial atención a la superficie de rodamiento, ya que la aparición de nuevos pozos y el agravamiento de otros existentes modifican permanentemente las condiciones de circulación. Para quienes conocen el recorrido, la identificación de los sectores más deteriorados permite extremar cuidados, aunque para quienes transitan ocasionalmente por la zona la situación puede representar un riesgo todavía mayor.
A esto se suma otro aspecto que genera preocupación: la señalización. En una ruta con un importante volumen de tránsito, la correcta demarcación y la presencia de cartelería adecuada son elementos indispensables para anticipar situaciones de riesgo, advertir sobre cambios en la circulación y facilitar la conducción durante horarios nocturnos o bajo condiciones climáticas adversas.
Esta combinación entre una calzada deteriorada, sectores con baches profundos y problemas de señalización termina configurando un escenario que exige mayores niveles de atención por parte de los conductores. Una maniobra para esquivar un pozo puede generar, a su vez, un movimiento imprevisto respecto de otros vehículos que circulan en el mismo sentido o en dirección contraria.
Un reclamo recurrente
La situación vuelve a cobrar relevancia precisamente cuando el Gobierno nacional define el futuro de la ruta Nº 8 y del corredor que incluye la Autopista Pilar - Pergamino. El proceso de adjudicación de la concesión aparece como una instancia de importancia para una infraestructura estratégica para Pergamino y toda la región, no solamente por las condiciones actuales de circulación, sino también por las necesidades de mantenimiento, conservación y mejoras que presenta este corredor.
La discusión sobre el futuro de la ruta, en consecuencia, convive con una problemática inmediata: los usuarios necesitan transitar hoy por una vía que presenta deficiencias que afectan tanto la seguridad como los costos de quienes utilizan sus vehículos. Cada neumático que se rompe, cada llanta que resulta dañada o cada maniobra brusca provocada por un pozo representa un perjuicio concreto para los pergaminenses y para todos aquellos que utilizan la ruta Nº 8 para trasladarse por la región.
Para Pergamino, el estado de este corredor tiene además una importancia económica y productiva. La ciudad mantiene una fuerte vinculación con las localidades vecinas y con los principales centros urbanos de la provincia y del país, por lo que contar con rutas en buenas condiciones resulta indispensable para el traslado de personas, mercaderías e insumos.
El tramo hacia Colón es utilizado cotidianamente por vecinos de Pergamino que viajan por razones laborales, comerciales, educativas o familiares, además del tránsito de camiones y otros vehículos vinculados a la actividad productiva. Por eso, las deficiencias existentes no impactan únicamente en quienes realizan viajes de larga distancia, sino también en quienes utilizan la ruta como parte de sus desplazamientos habituales.















