El maíz argentino hizo historia: julio marcó un récord absoluto de exportaciones
Argentina embarcó durante julio 5,14 millones de toneladas de maíz, el mayor volumen mensual registrado hasta ahora. El récord acompaña una campaña excepcional, cuya producción fue elevada a 70,5 millones de toneladas.

El maíz argentino atraviesa una campaña que quedará marcada por los récords. A una producción que se encamina a convertirse en una de las mayores de la historia se sumó ahora otro dato contundente: julio fue el mejor mes de todos los tiempos para las exportaciones del cereal.
De acuerdo con un informe elaborado por especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre datos de NABSA, durante el séptimo mes del año Argentina embarcó 5,14 millones de toneladas de maíz, estableciendo un nuevo máximo mensual.
Las mas leidas de Economía y Agro
El Niño vuelve al radar: el INTA recomienda anticiparse para aprovecharlo y no padecerlo

Cuota Hilton: distribuyen más de 28.000 toneladas de carne para exportar a la UE

Proponen habilitar 50.000 hectáreas junto a las rutas nacionales para destinarlas a la producción

Bayer puso el foco en cerrar las brechas de rendimiento con nuevas tecnologías y mejores decisiones agronómicas

El riesgo país tocó su mínimo en ocho años. Y agosto recordó que nada está consolidado

El dato confirma el fuerte protagonismo que adquirió el cereal dentro de la estructura productiva y exportadora argentina y llega en medio de una campaña 2025/26 que superó las expectativas iniciales.
La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR volvió a revisar hacia arriba su estimación y proyectó una cosecha de 70,5 millones de toneladas, 2,5 millones más que en su cálculo anterior.
Con ese volumen, la oferta total disponible durante el ciclo alcanzaría las 77 millones de toneladas, mientras que los stocks finales se ubicarían alrededor de 12,3 millones.
Dos meses por encima de los 5 millones
La magnitud del movimiento exportador queda todavía más clara cuando se observa que durante la presente campaña ya hubo dos meses en los cuales los embarques superaron los 5 millones de toneladas.
El primero había sido abril, cuando se despacharon 5,08 millones de toneladas.
Julio logró superar aquella marca con 5,14 millones y pasó a ocupar el primer lugar entre los meses de mayores exportaciones de maíz de la historia argentina.
Entre marzo y julio, es decir durante los primeros cinco meses de la actual campaña comercial, los embarques acumularon 22,21 millones de toneladas.
Esto representa un avance cercano al 51% del programa exportador previsto y se encuentra en línea con el ritmo promedio observado durante las últimas campañas, dejando fuera de la comparación al ciclo 2022/23, fuertemente afectado por la sequía.
El desempeño del maíz se inscribe, además, dentro de un año excepcional para el comercio exterior agroindustrial argentino. Durante el primer semestre se embarcaron desde los puertos nacionales 52,8 millones de toneladas de granos, subproductos y aceites, otro récord para ese período.
La zona núcleo, protagonista
Detrás de estos números aparece inevitablemente el enorme aporte productivo de la región pampeana y, particularmente, de la zona núcleo.
El norte bonaerense, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba constituyen el corazón de la producción argentina de granos y cuentan, además, con la ventaja de encontrarse relativamente próximos al principal complejo portuario exportador del país.
Para una región como Pergamino, el maíz se consolidó durante los últimos años como una pieza fundamental de las rotaciones.
La mejora genética, el ajuste de las densidades de siembra, la nutrición, la incorporación de tecnología y la posibilidad de distribuir riesgos mediante maíces tempranos y tardíos permitieron elevar significativamente los potenciales productivos.
A eso se suma una ventaja logística que cobra especial relevancia frente a otras zonas productoras: la cercanía con las terminales del Gran Rosario reduce considerablemente el peso del flete sobre cada tonelada producida.
Precisamente desde ese complejo portuario sale buena parte del maíz argentino que hoy abastece numerosos destinos internacionales.
La lluvia también puso un freno
Paradójicamente, el mismo clima que permitió sostener elevados rindes en numerosas regiones comenzó a convertirse en una dificultad para terminar la cosecha.
Las reiteradas lluvias de las últimas semanas demoraron el secado de los granos y dificultaron el ingreso de las máquinas a los lotes.
Esto comenzó a trasladarse a la logística.
Según los datos analizados por la BCR, el ingreso semanal de maíz en camiones hacia las terminales portuarias cayó a unas 865.000 toneladas, frente a un promedio de 1,08 millones de toneladas registrado durante las cuatro semanas anteriores.
La reducción fue de aproximadamente 20%.
El line-up de buques —que permite observar los barcos programados para cargar mercadería— también mostró una desaceleración y se ubicó 12,5% por debajo del promedio de los últimos cinco años para esta época.
No se trata, al menos por ahora, de una cuestión vinculada con la disponibilidad de cereal.
Maíz hay.
El inconveniente pasa por poder terminar de levantarlo, acondicionarlo y trasladarlo hasta los puertos.
Mucho maíz todavía por vender
Existe otro dato que llama la atención dentro de una campaña caracterizada por su enorme volumen.
Pese al récord de exportaciones, la comercialización del maíz presenta cierto retraso en relación con el tamaño de la cosecha.
La industria y la exportación acumulaban compras por alrededor de 35,6 millones de toneladas del ciclo 2025/26.
El volumen es importante en términos absolutos, pero adquiere otra dimensión cuando se lo compara con una producción estimada en 70,5 millones.
Esto significa que todavía queda una cantidad considerable de cereal en poder de los productores o pendiente de fijación comercial.
Las decisiones de venta estarán condicionadas por la evolución de los precios internacionales, el tipo de cambio, las necesidades financieras de cada establecimiento y las expectativas respecto del mercado durante los próximos meses.
Para muchos productores, especialmente aquellos que cuentan con capacidad de almacenamiento, el maíz también funciona como una reserva de valor que permite escalonar ventas y necesidades de caja.
El agro exportador mantiene un ritmo excepcional
El récord del maíz forma parte de un desempeño particularmente fuerte del complejo agroexportador.
Los embarques argentinos de granos vienen creciendo durante 2026 y consolidando nuevamente al sector como principal generador de divisas de la economía nacional.
La demanda internacional aparece como un factor fundamental.
Argentina continúa siendo uno de los grandes jugadores mundiales del mercado de maíz y compite fundamentalmente con Estados Unidos y Brasil por abastecer destinos de América Latina, Asia, África y Medio Oriente.
En ese escenario, disponer de una cosecha de más de 70 millones de toneladas permite al país incrementar considerablemente su saldo exportable.
Pero también plantea desafíos.
Mover semejante volumen requiere infraestructura vial y ferroviaria, capacidad de almacenamiento, eficiencia portuaria y condiciones comerciales que permitan sostener la competitividad argentina frente a otros proveedores.
Un cereal que ganó protagonismo
La transformación experimentada por el maíz argentino durante los últimos años es uno de los fenómenos más importantes de la agricultura nacional.
Durante mucho tiempo condicionado por restricciones comerciales y una menor participación dentro de las rotaciones, el cultivo fue recuperando superficie hasta convertirse nuevamente en una de las principales alternativas productivas.
Ese crecimiento también tuvo consecuencias agronómicas positivas.
Una mayor participación de gramíneas permite diversificar las rotaciones, incrementar el aporte de rastrojos y mejorar la estructura y sustentabilidad de los suelos, un aspecto particularmente relevante en los sistemas agrícolas intensivos de la zona núcleo.
La campaña actual constituye una demostración de ese potencial.
Con 70,5 millones de toneladas proyectadas y un récord mensual de 5,14 millones exportadas, el maíz se encuentra ante uno de los mejores ciclos de su historia.
Y desde la zona núcleo, donde se genera una parte sustancial de esa producción, el dato adquiere una dimensión particular.
Detrás de cada barco que sale cargado desde los puertos del Paraná existe una extensa cadena que comienza mucho antes: en la elección del híbrido, la siembra, la fertilización, el cuidado del cultivo y finalmente la cosecha.
Julio puso un número histórico a ese proceso.
Nunca antes Argentina había exportado tanto maíz en un solo mes. Y con una cosecha extraordinaria todavía terminando de salir de los lotes, el cereal ratifica su condición de uno de los grandes protagonistas de la producción y del comercio exterior argentino.
























