Bayer puso el foco en cerrar las brechas de rendimiento con nuevas tecnologías y mejores decisiones agronómicas
En el primer AgroBayer Forum, la compañía reunió a unos 150 asesores de distintas regiones para analizar los principales desafíos que limitan la productividad de los cultivos.

Cerrar la distancia entre lo que potencialmente puede producir un cultivo y lo que finalmente se cosecha aparece como uno de los grandes desafíos de la agricultura argentina. Sobre ese concepto giró la primera edición del AgroBayer Forum, encuentro realizado en Pilar que reunió a cerca de 150 asesores agrícolas de diferentes regiones del país.
Durante dos jornadas se analizaron las principales limitantes de los sistemas productivos y se presentaron tecnologías orientadas a mejorar rendimientos y rentabilidad.
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Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, sostuvo que existe un cambio en la manera de pensar el negocio agrícola, con el rendimiento y la productividad nuevamente en el centro de la discusión. Consideró que la Argentina tiene una gran oportunidad para capturar una mayor proporción de su potencial mediante tecnología, conocimiento y mejores decisiones.
También destacó que existe una aceleración y simplificación en el lanzamiento de nuevas tecnologías para protección de cultivos y resumió el desafío en una premisa: “producir más, mejor y demostrarlo”.
Maximiliano Cueto, líder del equipo de Producto para Maíz y Protección de Cultivos de Bayer Cono Sur, coincidió en que el objetivo es aumentar los rendimientos y contribuir al negocio del productor mediante el cierre de las brechas productivas.

Una brecha que persiste
Octavio Caviglia, investigador del Conicet y profesor de la Universidad Nacional de Entre Ríos, aportó uno de los datos centrales del encuentro: a medida que aumenta el rendimiento disminuye el costo por tonelada producida.
Sin embargo, advirtió que los principales cultivos argentinos atraviesan un período de estancamiento. En maíz, por ejemplo, los rendimientos de las principales regiones productivas prácticamente no muestran cambios desde hace 25 años, pese a los importantes avances alcanzados en genética y tecnología.
Entre las causas aparecen el clima y la disponibilidad de agua, la fertilidad y calidad de los suelos y los problemas sanitarios, además de decisiones relacionadas con nutrición, densidad y elección de genotipos.
El análisis puso especial énfasis en la necesidad de adaptar las decisiones a cada ambiente. En maíz, fecha de siembra, densidad, elección del híbrido y ubicación del período crítico resultan determinantes.
Caviglia introdujo además una reflexión: innovar no significa necesariamente utilizar la tecnología más nueva. Una parte importante de las brechas actuales se explica por deficiencias en la utilización de herramientas que ya se encuentran disponibles.
Caracterizar correctamente los ambientes y ajustar el manejo continúa siendo, por lo tanto, uno de los caminos más directos para convertir potencial productivo en rendimiento.
Un escenario Niño que obliga a mirar la sanidad
Otro de los ejes estuvo relacionado con las enfermedades. Las condiciones de mayor humedad asociadas a un escenario climático Niño generan ambientes particularmente favorables para el desarrollo de enfermedades fúngicas.
Los especialistas señalaron que la Argentina todavía posee margen para incrementar y, especialmente, mejorar el uso de fungicidas, prestando atención al momento de aplicación.
Leticia Borghi, gerente técnica de Fungicidas, Tratamiento de Semillas y Biológicos de Bayer Cono Sur, sostuvo que una mayor eficiencia en las técnicas de manejo sanitario puede contribuir directamente a reducir las brechas de rendimiento.
En ese contexto, Bayer presentó Iblon Pro, fungicida de triple acción formulado sobre la base de Isoflucypram, una carboxamida de última generación, combinada con Prothioconazole y Trifloxistrobin. Está diseñado para el control de enfermedades foliares, principalmente royas y manchas, en trigo, cebada, soja y maní.
Del alerta por la chicharrita al avance del cogollero
Las plagas constituyeron otro capítulo importante. La experiencia reciente con la chicharrita del maíz dejó como aprendizaje la necesidad de anticiparse, pero actualmente los especialistas siguen con atención el avance de Spodoptera frugiperda, el cogollero del maíz.
El problema ya tiene una magnitud considerable en Brasil, donde en el norte más del 80% del área recibe aplicaciones de insecticidas para su control y se expanden los casos de resistencia a herramientas biotecnológicas.
Marcelo Morris, gerente técnico de Protección de Cultivos de Bayer Cono Sur, remarcó la importancia del monitoreo y de realizar los controles en el momento oportuno.
Los especialistas coincidieron además en que la enorme plasticidad del cogollero y el avance de las resistencias obligan a rotar modos de acción insecticida y revisar permanentemente las estrategias.
Frente a este escenario, Bayer lanzó en la Argentina Vayego, tecnología basada en la molécula tetraniliprole para el control de Spodoptera frugiperda. Argentina es el primer país de América Latina donde se presenta esta solución.
Según la compañía, su principal característica es la velocidad de acción: detiene rápidamente el consumo de la plaga, disminuyendo el daño sobre las hojas y permitiendo preservar capacidad fotosintética. Presenta además una residualidad estimada de entre siete y diez días.
La empresa destacó que la incorporación de nuevas moléculas debe ir acompañada por estrategias destinadas a preservar su eficacia, particularmente mediante la rotación de modos de acción.

PRECEON y el maíz de baja estatura
Una de las novedades centrales del encuentro fue PRECEON, el sistema de precisión para maíz de baja estatura desarrollado por Bayer.
La propuesta no se limita a un nuevo híbrido sino que integra genética, recomendaciones agronómicas, soporte técnico y herramientas digitales.
Su desarrollo comenzó en 2017 y continuó mediante evaluaciones extensivas junto con productores de diferentes regiones. Bayer define al sistema sobre tres pilares: rendimiento, protección y accesibilidad.
Mariana Robles, consultora técnica de la compañía, señaló que los híbridos PRECEON presentan rendimientos competitivos frente a materiales convencionales del propio portafolio y de otras empresas.
El primer híbrido lanzado es PR125-10TRE, recomendado para ambientes superiores a los 90 quintales por hectárea en siembras tardías.
La característica distintiva es su menor altura. Esa arquitectura mejora la resistencia al vuelco y quebrado y, al mismo tiempo, genera una ventaja operativa: permite ampliar las ventanas para ingresar al cultivo en estadios avanzados.
Esto abre posibilidades para realizar aplicaciones tardías de fertilizantes o fungicidas y ajustar prácticas destinadas a capturar rendimiento cuando las condiciones ambientales lo permiten.
Innovaciones para la próxima década
El AgroBayer Forum también sirvió para anticipar parte de las tecnologías en las que trabaja la compañía para los próximos años.
Luis Offa, director de Marketing para el negocio de Protección de Cultivos de Bayer Latinoamérica, presentó el portafolio de innovación previsto para la próxima década, que contempla nuevos insecticidas, fungicidas, herbicidas, moléculas innovadoras y soluciones biológicas.
El ejecutivo destacó que el verdadero valor de la innovación aparece cuando una nueva tecnología llega al campo y se transforma en resultados concretos para el productor.
En ese sentido, Bayer planteó que el desarrollo de nuevas herramientas deberá complementarse cada vez más con conocimiento agronómico y decisiones específicas para cada ambiente.
La compañía también puso énfasis en la colaboración entre empresas, sector público, comunidad científica, asesores y productores como condición para acelerar la incorporación efectiva de innovación al sistema productivo.
Más tecnología, pero también mejor manejo
El concepto que atravesó las dos jornadas fue que cerrar las brechas productivas requerirá algo más que disponer de nuevas tecnologías.
La genética, los productos para protección de cultivos, las herramientas digitales y los sistemas como el maíz de baja estatura amplían las posibilidades. Pero buena parte del rendimiento continúa dependiendo de decisiones agronómicas conocidas: caracterizar ambientes, elegir correctamente genética y densidad, ajustar nutrición, monitorear plagas y enfermedades y actuar en el momento adecuado.
Para una agricultura como la de la zona núcleo, donde conviven ambientes de altísimo potencial con diferencias importantes aun dentro de un mismo establecimiento, esa combinación entre innovación y precisión en el manejo aparece como uno de los caminos para quebrar el estancamiento de los rendimientos.
El desafío que dejó planteado el AgroBayer Forum es, en definitiva, convertir el potencial tecnológico disponible en kilos efectivamente cosechados y, a partir de allí, en una mayor productividad, rentabilidad y sustentabilidad del sistema.






















