Tareas de mantenimiento en estaciones de bombeo y limpieza de los desagües

Estas estaciones de bombeo son pozos de hormigón con la capacidad suficiente para recibir una gran cantidad de agua y reingresarla al Arroyo.
Las estaciones de bombeo que tiene nuestra ciudad para paliar el posible desborde de las aguas del Arroyo, o bien trabajar una vez que las calles estén anegadas por copiosas precipitaciones, necesitan mantenimiento continuo para que sean eficaces cuando se requiera su encendido. De esa tarea se ocupa el personal de Defensa Civil.
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“Nos plantearon en un primer momento que se necesita un seguimiento constante para que todo esté en perfectas condiciones y realmente estamos presentes con el personal del área para que nada quede librado al azar en caso de tener que usarlas”, aseguraron desde el área que comanda Javier Villalba.
Una de las tareas que deben cumplirse es el recambio del combustible para que no se ponga en malas condiciones: “Lo vamos rotando para que no se estanque y pueda provocar daños en los grupos electrógenos, lo mismo hacemos con los tableros de electricidad que se prenden y permiten poner en funcionamiento los equipos”, agregó Villalba.
¿Cómo funcionan?
Estas estaciones de bombeo son pozos de hormigón con la capacidad suficiente para recibir una gran cantidad de agua y reingresarla al Arroyo; “las estaciones cuentan con bombas muy sofisticadas, que se activan cuando el nivel del agua aumenta. Cada estación contará con un inmenso grupo electrógeno de 750 KVA, con lo cual si hubiera un corte de luz automáticamente se encienden los equipos”, contó Villalba.
“Por eso mismo la idea de Hidráulica en su momento fue capacitar al personal de la Municipalidad con el fin de conocer el funcionamiento porque el monitoreo de las mismas es constante, tal como sucedió el pasado 30 de diciembre cuando se encendió una de las estaciones para aliviar el agua que ingresaba por la zona de avenida Pellegrini”, explicó el funcionario local.
Desagües y canales
Asimismo, otra de las cuestiones que preocupan al personal de Defensa Civil, el mismo que socorre a la población en situaciones críticas como lo son los anegamientos, es precisamente evitar los desastres. En este sentido, si bien la Naturaleza puede ser implacable, hay intervenciones humanas que pueden coadyuvar a la catástrofe. Particularmente, la falta de higiene urbana es un agravante ante la caída y el avance del agua en la ciudad. Mantener limpios los canales y desagües es elemental. Mucho ha contribuido a ello la instalación de contenedores, puesto que antes las bolsas quedaban sueltas en las veredas con destino seguro a tapar un desagüe en caso de tormenta. “La mejor manera de hacerlo es evitando tirar basura en las márgenes de los arroyos; en la zona del Chu–Chú se retiraron toneladas de residuos que llegaron por culpa de manos desaprensivas que los arrojaron sin pensar el daño que los mismos causaban en el escurrimiento del agua”, señalaron desde Defensa Civil, porque esos residuos terminan en las rejas de las estaciones de bombeo.
“Quitamos todo tipo de materiales, desde escombros, hasta carcasas de lavarropas o televisores en desuso, es una vergüenza que se contamine de esta manera un espejo de agua que además sirve como afluente del Pergamino”, describió Villalba, a lo que se suman las ramas, alambres y otros elementos de la Naturaleza que son habituales de encontrar.
Si bien no siempre son los vecinos del sector aledaño al Arroyo o a los desagües los que tiran este tipo de residuos, en caso de lluvias fuertes la basura obstruye todo tipo de desagües provocando anegamientos en forma rápida y son ellos los más perjudicados. Más allá de que Defensa Civil pida en esta oportunidad que no se descarten estas cosas a los espejos de agua, tampoco hay que hacerlo en la vía pública porque terminan en las boca de tormentas y en muchos casos de allí van a los arroyos de nuestra ciudad, principalmente al Chu–Chú y al Pergamino.
















