Refuerzan el llamado a los dueños de perros potencialmente peligrosos para evitar que circulen sueltos por la ciudad
Desde la Dirección de Veterinaria recordaron el protocolo vigente ante mordeduras y remarcaron que la responsabilidad de los propietarios es fundamental para prevenir ataques.

Desde la Dirección de Veterinaria de la Municipalidad de Pergamino volvieron a poner el foco en la responsabilidad que deben asumir los propietarios de perros potencialmente peligrosos, especialmente en lo que respecta a las condiciones de seguridad y al adecuado cerramiento de los lugares donde permanecen los animales.
La recomendación adquiere especial importancia ante la presencia de perros sueltos en la vía pública, ya que una situación que puede comenzar con un animal que escapó de su domicilio puede terminar provocando un accidente, un ataque o una mordedura. Por este motivo, desde el área municipal solicitaron a los vecinos que, cuando observen perros potencialmente peligrosos circulando sin control por la calle, se comuniquen inmediatamente con el 147, de manera de activar los mecanismos de intervención correspondientes.
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Mayor prevención
La prevención, remarcaron desde Veterinaria, comienza fundamentalmente por los propietarios. Quienes tienen a su cargo animales de estas características deben garantizar que permanezcan dentro de predios seguros, con cerramientos adecuados y condiciones que impidan que puedan escapar. También resulta fundamental adoptar todas las medidas necesarias para evitar que los perros tengan acceso a la vía pública sin supervisión.
En paralelo, desde el área municipal recordaron que existe un protocolo específico para actuar ante la presencia de perros mordedores. Cuando se produce una mordedura, la persona damnificada debe realizar la correspondiente exposición en la comisaría más cercana al lugar donde ocurrió el hecho. Desde Veterinaria recomendaron que, siempre que sea posible, la denuncia policial sea acompañada por el certificado médico correspondiente, de manera de dejar debidamente documentadas las lesiones provocadas por el animal.
Una vez realizada la exposición, la notificación formal al área municipal es responsabilidad de la fuerza policial. No obstante, desde la dependencia de contralor explicaron que el procedimiento puede agilizarse si el damnificado se acerca a la Dirección de Veterinaria con una copia de la denuncia realizada.
Si bien la comunicación oficial corresponde a la Policía, desde el Municipio remarcaron que ante este tipo de situaciones se procura actuar con rapidez, debido a que uno de los principales objetivos es tomar contacto cuanto antes con el animal involucrado y evaluar las condiciones en las que se encuentra.
A partir de la denuncia se pone en marcha la intervención de los inspectores municipales, quienes verifican la situación y pueden labrar las actas y multas correspondientes al propietario. En este sentido, desde Veterinaria advirtieron que las sanciones pueden incrementarse si el responsable no adopta las medidas necesarias para evitar que el animal vuelva a protagonizar un episodio similar.
Explicaron que si la situación persiste y el perro vuelve a protagonizar una mordedura, se irán incrementando las denuncias justamente con el objetivo de generar un mayor compromiso por parte de los propietarios y evitar la reiteración de hechos que puedan poner en riesgo a otras personas.
Pero además de las sanciones, la intervención municipal apunta a corregir las condiciones que permitieron que el animal escapara. Por ejemplo, si se constata que el perro se encontraba en un inmueble cuyo cerramiento no resulta adecuado para contenerlo, se solicita al propietario que realice las obras necesarias.
En estos casos, el animal puede permanecer bajo resguardo hasta que se compruebe que fueron solucionadas las deficiencias detectadas. La devolución se concreta cuando los responsables acreditan que cuentan con las condiciones de seguridad necesarias para impedir que el perro vuelva a escaparse.
A tener en cuenta
Desde la Dirección de Veterinaria insistieron en que el objetivo no es solamente intervenir después de que ocurre una mordedura, sino fundamentalmente prevenir que estos episodios sucedan. Por eso consideraron fundamental que los propietarios asuman un rol activo en el cuidado y control de sus animales.
La responsabilidad implica mantener a los perros dentro de espacios apropiadamente cerrados, revisar periódicamente el estado de los cercos, portones y demás elementos de contención y evitar cualquier circunstancia que permita que el animal llegue a la calle. En el caso de animales potencialmente peligrosos, estas precauciones adquieren todavía mayor relevancia debido a las consecuencias que puede generar una situación de descontrol.
En este marco, el Municipio también busca involucrar a los vecinos en la prevención. Ante la presencia de un perro potencialmente peligroso suelto en la calle, la recomendación es no intentar atraparlo ni acercarse, sino comunicarse inmediatamente con el 147, aportando la ubicación precisa para que los equipos municipales puedan intervenir.
El aviso temprano puede resultar determinante para evitar que el animal continúe desplazándose por la vía pública, alcance zonas de mayor circulación o termine protagonizando un ataque. De esta manera, la participación de los vecinos se convierte en una herramienta complementaria a los controles municipales.
Desde Veterinaria remarcaron que el cuidado de los animales y la prevención de situaciones de riesgo requieren un compromiso conjunto. El propietario es el primer responsable de garantizar que su perro no pueda escapar ni representar un peligro para terceros, mientras que el Estado municipal dispone de mecanismos de control y sanción para intervenir cuando las normas no son cumplidas.
La prioridad, en todos los casos, es evitar que una situación pueda terminar en una persona lesionada. Por eso, desde el Municipio insistieron en la importancia de actuar antes de que ocurra un ataque: los dueños deben extremar las medidas de seguridad y, frente a un perro potencialmente peligroso que se encuentre suelto en la vía pública, los vecinos deben llamar de inmediato al 147.
El protocolo vigente busca precisamente dar una respuesta rápida ante estos casos y, al mismo tiempo, generar las condiciones para que los propietarios adopten las medidas necesarias y los animales puedan permanecer bajo resguardo seguro, evitando nuevas fugas y posibles episodios de mordeduras.
















