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Murió el Negro González Oro: la voz que conquistó a millones y el dolor que marcó su vida

Oscar “el Negro” González Oro falleció en Punta del Este este viernes. Fue una de las voces más reconocidas de la radio argentina, lideró las mañanas de Radio 10 y construyó una carrera que también incluyó televisión, música y literatura.

25 de septiembre de 2026 a las 01:49 p. m.
Murió el Negro González Oro: la voz que conquistó a millones y el dolor que marcó su vida
González Oro se transformó en una de las figuras más importantes de la radio argentina. — Foto: CIUDAD.COM.AR

Oscar “el Negro” González Oro murió este viernes a los 74 años en Punta del Este, Uruguay, donde vivía desde 2020. El reconocido conductor de radio y televisión dejó una trayectoria de casi cuatro décadas en los medios de comunicación y una voz que se convirtió en compañía cotidiana para generaciones de oyentes.

Con su estilo directo, su histrionismo y una manera muy particular de vincularse con el público, González Oro se transformó en una de las figuras más importantes de la radio argentina. Su paso por Radio 10, especialmente al frente de El oro y el moro, marcó una época de la AM y lo convirtió en uno de los conductores más escuchados del país.

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Detrás del micrófono, sin embargo, había una historia que incluía sueños artísticos, una profunda nostalgia por Mendoza, una pasión por la música, vínculos familiares complejos y decisiones que atravesaron su vida personal y profesional.

El consejo de Tita Merello que el Negro nunca olvidó

A comienzos de la década del noventa, durante su paso por Radio Del Plata, González Oro recibió una llamada que quedaría grabada en su memoria. Una oyente quería salir al aire y, cuando logró comunicarse con él, le dijo algo que el conductor no olvidaría. La mujer era Tita Merello, una de las grandes figuras del tango y del cine argentino. Al reconocer su voz, González Oro la saludó, pero ella le pidió que no la interrumpiera. Entonces le dio un mensaje que terminaría siendo fundamental para el conductor:

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“Tenés una luz especial y una voz divina. Aprovechala”.

El vínculo con Tita Merello tenía un significado particular para González Oro. Su madre también se llamaba Tita, por lo que aquella conversación quedó asociada a un recuerdo familiar y a la admiración que sentía por la artista.

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Años después, el conductor llegaría a ser escuchado por millones de personas en todo el país, consolidando una carrera en la que la voz se convirtió en su principal herramienta.

De Mendoza a Buenos Aires

Oscar González Oro nació en Mendoza el 16 de octubre de 1951. Durante su infancia, su familia se mudó a Buenos Aires en busca de mejores oportunidades económicas. La adaptación a la ciudad no fue sencilla y el conductor mantuvo durante toda su vida un fuerte vínculo afectivo con su tierra natal y con su abuela María Luisa.

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Desde chico sentía una enorme atracción por la música. Su sueño era ser cantante o, en su defecto, concertista de piano, instrumento que había comenzado a estudiar durante su infancia. Quería que sus canciones sonaran en la radio, aunque el destino le tenía preparado un camino diferente.

Durante su adolescencia, aprovechaba los veranos en Mendoza para visitar a su abuela. En una de esas estadías tuvo su primer acercamiento al medio que terminaría definiendo su vida: lo invitaron a pasar música en Radio de Cuyo, gracias a su conocimiento musical y a su colección de discos de vinilo.

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Antes de dedicarse de lleno a la radio, intentó estudiar Abogacía y Psicología mientras trabajaba en los negocios familiares. Sin embargo, su interés por los medios fue creciendo hasta convertirse en una vocación.

El salto a Radio 10 y el éxito de El oro y el moro

En 1989, González Oro condujo un programa nocturno en FM Playa Verde, en Pinamar. Allí elegía la música y atendía directamente a los oyentes, sin filtros previos. Luego pasó por Radio Del Plata, donde trabajó como productor y posteriormente se puso al frente de un programa de medianoche.

Su estilo se caracterizaba por la opinión, el humor, el ritmo y una comunicación cercana con quienes estaban del otro lado del receptor.

En 1998, Daniel Hadad lo convocó para formar parte de Radio 10, una emisora que comenzaba a consolidarse en el mercado argentino. El 4 de enero de 1999 salió al aire por primera vez El oro y el moro, el programa que lo convertiría en una de las grandes figuras de la radio nacional.

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El ciclo llegó a reunir a unos 700.000 oyentes cada mañana en el Área Metropolitana de Buenos Aires, según la información publicada en el perfil biográfico del conductor. A nivel nacional, su audiencia llegó a ser estimada en alrededor de un millón y medio de personas.

González Oro compartía el aire con figuras como Eduardo Feinmann, Laura Ubfal, Fernando Carlos y Claudio Zin. También entrevistó a presidentes, ministros y artistas de reconocimiento internacional, entre ellos Ricky Martin y Chayanne.

Uno de los momentos más recordados de su programa eran las llamadas de Sandro, quien participaba como oyente y podía permanecer casi una hora al aire.

“Es alegría lo que buscamos darle a la gente”

Para González Oro, la radio no se limitaba a transmitir información. Su propósito también era acompañar a las personas que lo escuchaban.

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“Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”.

Esa definición resumía una parte central de su manera de trabajar. Su voz podía pasar del comentario político a la intimidad de una conversación o a la energía de una fiesta, sin perder el contacto con el público.

Había estudiado teatro con Lito Cruz, Héctor Bidonde y Augusto Fernández, una formación que aprovechaba en su desempeño frente al micrófono. En 2005 grabó un disco con algunas de las canciones que interpretaba durante su programa y recibió el carnet de locutor del ISER por su trayectoria.

Su frase “¡Dale gasss!” se convirtió en una de sus marcas registradas.

La televisión, los libros y la oportunidad que rechazó en política

La carrera de González Oro también se extendió a la televisión. Participó en Polémica en el bar junto a Gerardo Sofovich y condujo distintos programas, entre ellos Cotidiano, Posdata, Noches negras y Los unos y los otros. Su último trabajo televisivo fue al frente de Nosotros a la mañana, en El Trece.

En un momento de su carrera, Mauricio Macri lo convocó a una reunión para ofrecerle encabezar una lista como candidato a senador. El conductor evaluó la propuesta, consultó con sus amigos y su familia, y finalmente decidió no aceptar.

Años más tarde, relató que Macri le había advertido sobre la exposición que implicaba ingresar en la política. González Oro explicó que, después de pensarlo, agradeció la oferta y optó por continuar su carrera en los medios.

En 2009 publicó el libro Radiografía de mi país. La Argentina que me duele, una obra que combinaba elementos autobiográficos con sus opiniones y análisis sobre la realidad política y social del país.

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También había comenzado a escribir una novela que planeaba titular Fecha de vencimiento. El proyecto quedó inconcluso. Según había explicado, el título hacía referencia a la idea de que todas las personas tienen una fecha de vencimiento, aunque no sepan cuándo llegará.

Sus hijos y una conversación que lo marcó para siempre

En el plano personal, González Oro fue padre de Agustín y también crió a Pablo, el hijo de su hermano Armando, a quien consideraba como propio. En distintas entrevistas, contó que ambos lo llamaban “papá”.

La popularidad del conductor, que lo había convertido en una de las voces más escuchadas de la radio, también tuvo consecuencias en su vida familiar.

Cuando Agustín tenía 12 años, durante un almuerzo en un restaurante de Martínez, le hizo un planteo que impactó profundamente en el conductor. El niño le dijo:

“Yo no sé si vos sos el papá que yo quería tener”.

Después le explicó que, debido a la fama de su padre, resultaba difícil compartir actividades cotidianas como ir al teatro, al cine, a comer o a la plaza sin que otras personas los interrumpieran.

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Tras aquella conversación, González Oro y Estela, la madre de Agustín, decidieron que ella y los dos chicos se mudarían a Europa. El conductor intentaba viajar una vez por mes para visitarlos, aunque reconoció que sus obligaciones laborales muchas veces complicaban esos encuentros.

Agustín y Pablo continuaron sus vidas en Europa, vinculados a la música y la gastronomía, respectivamente.

El legado del Negro González Oro en la radio argentina

A lo largo de su carrera, Oscar González Oro construyó una identidad que trascendió los programas que condujo. Su voz, sus frases y su manera de conversar con los oyentes lo transformaron en una figura reconocible de la cultura popular argentina.

El oro y el moro permaneció 15 años al aire en Radio 10 y finalizó en 2014. Cuatro años después, el conductor regresó a la emisora con el ciclo Negro y regreso, emitido durante la tarde.

También pasó por Radio Rivadavia y mantuvo el contacto con un público que lo acompañó durante décadas.

Desde su residencia en Punta del Este, donde vivía desde 2020, González Oro continuó siendo recordado por una generación de oyentes que encontró en su voz información, humor y compañía.

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Este viernes, a los 74 años, murió una de las figuras que ayudaron a definir una era de la radio argentina.

(Fuente: ciudad.com.ar)

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