Martha Bongiorno abrió los recitales de Anacrusa Música

El sábado pasado, en la apertura del ciclo XIII de recitales y conciertos de Anacrusa Música, se presentó la pianista Martha Bongiorno. El profesor superior de música Pedro Tejedor envió el siguiente comentario sobre el concierto: Ante un nutrido y entusiasta público se llevó a cabo la apertura del ciclo XIII de recitales y conciertos de Anacrusa Música Pergamino, entidad sin fines de lucro que tiene por objetivo primordial la difusión de la llamada música grande. En esta oportunidad se contó con la presencia de la consagrada y laureada pianista argentina Martha Bongiorno cuya estelar presencia concitó la expectativa de la concurrencia, dado también el interesante programa que la nombrada instrumentista nos ofreció.
Constó de dos partes y en cuya primera se pudo apreciar Fandango en Re menor S.R. 146 del Padre Antonio Soler (1729-1783) para culminar con la célebre Sonata en Fa menor Op. 57, conocida como Appassionata, de Ludwig Van Beethoven (1770-1827) en sus movimientos: Allegro assai, Andante con moto y Allegro ma non troppo presto. La segunda parte estuvo integrada en un primer segmento por compositores españoles pudiéndose apreciar La maja y el ruiseñor de Enrique Granados (1867-1916), El puerto (de la Suite Iberia Vol. 1) de Isaac Albeniz (1860-1909) y Andaluza (de cuatro piezas españolas) de Manuel de Falla (1876-1946) para culminar con la Sonata para piano Nº 1 Op. 22 (1952) del compositor argentino Alberto Ginastera (1916-1983) en sus movimientos: Allegro marcato, Presto misterioso, Adagio molto appassionato y Ruvido ed ostinato.
Las mas leidas de Cultura
Entre el humor y el absurdo, Descabellada debutó con éxito y anuncia otra función

Noche de gala en el Concejo Deliberante para celebrar la Independencia

La Peña del 9 de Julio celebra la Independencia con La Callejera como número central

Artistas de Pergamino llevan su arte textil a la mayor muestra al aire libre de España

Milena Pergamino presenta La viudita, la primera novela de Agustina Sétula

El Padre Antonio Soler, monje jerónimo, es el compositor español más distinguido del Siglo XVIII y con una muy prolífica obra en las que, especialmente dedicadas al teclado, se ve la influencia de su maestro Doménico Scarlatti. El justicieramente apodado Genio de Bonn Ludwig Van Beethoven descolló en su época con una monumental producción autoral en las que se destacan sus sinfonías, sus 32 sonatas para piano, cuartetos de cuerda, su concierto para violín y sus 5 conciertos para piano y orquesta. Su obra puede ser considerada por un lado como la continuación de la de Haydn y Mozart, y por otro, como la inspiradora de la obra de Wagner. Beethoven puede ser considerado, según mi personal opinión, como el último de los compositores clásicos y el primero de los románticos.
Albeniz, Granados y Falla pertenecen a una estirpe de compositores que dan lustre a la música española llevándola a un muy alto nivel estructural y técnico siendo además, fuente de inspiración a muchos compositores europeos. Alberto Ginastera, discípulo de Athos Palma y Aarón Copland, cultiva el elemento folklórico de manera pintoresca dentro de un eclecticismo caudaloso. A este criterio responden muchas de sus composiciones entre las destacadas Impresiones de la puna, sus tres danzas argentinas para piano, su Concierto argentino para piano y orquesta, etcétera.
Martha Bongiorno deslumbró a la concurrencia con su afiatadísima técnica, su impecable articulación y claridad supina con la que interpretó el Fandango del Padre Soler, la autoridad con la que abordó la monumental sonata de Beethoven sin apartarse de los paradigmas clásicos que inmortalizaron esta obra. Planos sonoros perfectamente dosificados sin entrar en esa vorágine en la cual quedan atrapados muchos instrumentistas con sensibilidad descontrolada. Es de destacar el vuelo lírico impreso al segundo movimiento de Appassionata.
En la interpretación de los compositores españoles mencionados precedentemente, puso de manifiesto el carácter romántico de los mismos como así también la expresividad, musicalidad y el españolísimo colorido con los cuales fueron abordados. En Ginastera, compositor con el cual la artista se sintió con comodidad, expuso energía y carácter con gran despliegue técnico y expresivo. Ante la ovación, los bravo y el entusiasmo del público, la artista ofreció fuera de programa la deliciosa y enervante Sonata Zapateado del compositor español Mateo Albeniz (1760-1831) Un espléndido concierto con una artista con mayúsculas, dueña de una personalidad y señorío notables.









