Marcos Misiewicz: “Amo este deporte y voy a morir corriendo”
Con más de 15 años de trayectoria, construyó una historia que combina talento, sacrificio y una enorme pasión por correr. Tras finalizar en el Top 50 del Maratón de Rosario, repasó desde sus inicios como recolector de residuos hasta las “locuras” que hizo por competir.

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A sus 42 años y con más de 15 años de trayectoria, Marcos Misiewicz se ha ganado un lugar en la historia del atletismo pergaminense. Conocido y respetado por todos sus colegas, su figura es sinónimo de humildad, constancia y sacrificio. Viene de disputar su quinto maratón, el Internacional de la Bandera en Rosario, donde se metió en el Top 50 con un tiempo de 2h. 50m. 17s. En su reciente paso por el programa radial Fuera de Página de LA OPINION Play y FM 105.1, repasó sus inicios, su admirable poder de resiliencia, sus "locuras" por el deporte y su valiosa labor solidaria para con sus pares.
LA ENTREVISTA COMPLETA A MARCOS MISIEWICZ
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De “colero” a los podios
La historia de Misiewicz con el atletismo comenzó de manera fortuita y sin planificaciones en 2009. Marcos trabajaba como recolector de basura ("de colero", como él mismo define) cuando su suegro, el atleta Ricardo Bortel, le sugirió que empezara a correr. Lejos de achicarse comenzó a entrenar en soledad por la ruta y cerró una apuesta con él: correría 10 kilómetros en 36 minutos.
"Fui a correr, hice 36 minutos los 10 kilómetros y entré noveno. De ahí empecé en el atletismo y me empezó a gustar", relató. Rápidamente se destacó, logrando tiempos destacados desde sus primeras competencias, pero sin tener conocimientos técnicos. "Salía a correr con 40 grados de calor, iba y venía y no sabía nada de atletismo", recordó.
Tras esa primera prueba, compitió en la carrera organizada por LA OPINION, donde entró tercero marcando 33 minutos. Este talento innato lo llevó a dedicarse de lleno a la disciplina, dejando atrás malos hábitos: "Yo en esa época fumaba, tomaba… Pero creo que gracias a mi suegro hoy soy lo que soy".
Con el correr de los años, Marcos forjó su talento entrenando con referentes locales como Juan Carlos Laborda (con quien logró su mejor marca en medio maratón), Hernán García, Nicolás Ternavasio, Elba Labatte, Patricio Foster y Mariano García. Su nombre quedaría grabado para siempre al ganar el Medio Maratón Nuestra Señora de La Merced en dos años consecutivos (2014 y 2015).
Las “locuras” por competir
El camino no siempre fue fácil y la falta de recursos lo llevó a hacer grandes sacrificios para poder estar en la línea de largada. "He ido en una moto 110cc a Junín. Hacía más frío que ahora. Como no tenía los recursos agarré la moto y fui... La gané y me vine con el trofeo en la mano", relató entre risas.
También recordó cuando viajó solo en colectivo a Luján para los 21K de "Argentina Corre": "Llegué a las 11 de la mañana y se corría a las 5 de la tarde. Me quedé sentado en un banco, sin comer, sin nada, porque no conocía a nadie. Fui, la gané... solo uno sabe cómo a veces se sufre para ir a competir cuando es muy amateur".

En el Top 50 en Rosario
Hace apenas dos semanas, Misiewicz finalizó 47° en la clasificación general del 24° Maratón Internacional de la Bandera de Rosario. Su actuación tuvo un mérito enorme, ya que el lunes previo a la prueba sufrió un accidente de moto en la Ruta 188 que le provocó fuertes dolores en ambas rodillas. "La saqué barata gracias a Dios, lo puedo contar; si me hubiera chocado un camión, un auto, no sabía", narró. Cuando lo asistieron, se negó a ir al Hospital. "No, tengo que ir a correr el domingo", les dijo a quienes lo socorrieron, ganándose el mote de "loco". "Así son los atletas", justificó.
Pese a los dolores, viajó igualmente a la ciudad santafesina. Con apenas un mes de entrenamiento bajo las indicaciones de Damián Barcos (de Concepción del Uruguay), logró completar el exigente recorrido, marcado por un clima hostil. "El medio maratón lo pasé bien. En el kilómetro 34 me empezó a costar porque apareció mucho viento y lluvia. Ahí bajé el ritmo porque quería llegar", explicó. Y agregó una gran lección de empatía deportiva: "Creo que del más lento al que corre más fuerte, es más favorable al que corre más lento porque es el que sufre más. Yo valoro mucho al que llega último".
“Me daban por muerto”
La vida de Marcos ha tenido obstáculos severos. En 2016, tras su debut en los 42 kilómetros en Buenos Aires (donde marcó 2h. 45m. 03s. tras animarse a tirar a la par de las atletas keniatas de Elite), sufrió una grave infección en la cabeza que lo dejó en terapia intensiva. "Me daban por muerto", confesó sobre el episodio que le borró los recuerdos de un mes entero. Pese a los pronósticos médicos que indicaban que no podría volver a exigirse, su terquedad y amor por correr pudieron más: "Amo este deporte y voy a morir corriendo".
Para Misiewicz, salir a correr es mucho más que un entrenamiento físico; le permite enfrentar los obstáculos cotidianos. "El deporte es el mejor psicólogo", definió. "Es como que vos te olvidás en el momento de todos los problemas y después vas a tu casa y siguen", reflexionó el atleta.
Corazón solidario
Padre de cinco hijos (a los que llama con cariño sus "bendiciones"), Marcos reparte su vida entre sus arduas jornadas laborales en la Municipalidad (en el área de Saneamiento Ambiental), cortando pasto hasta altas horas, sus propios entrenamientos y el tiempo que le dedica a ayudar a los demás. Más allá de sus innumerables logros, se destaca por utilizar el deporte como herramienta de contención social.
Actualmente, entrena y acompaña a un joven con problemas de adicciones, y colabora activamente con la preparación física de chicos de bajos recursos en el gimnasio de boxeo municipal de ‘Beto’ Chávez. "A mí me encanta ayudarlos porque yo vengo de abajo y con la humildad se va a todos lados, siempre digo que es así", expresó con genuina emoción. Para Marcos, tender una mano puede cambiar un destino: "Hoy en día hay chicos que se están quitando la vida. Creo que a veces darle una ayuda a tiempo puede salvar a la persona. Y eso es lo más lindo que te puede pasar".
Con la mira puesta en un nuevo desafío para concretar en la segunda mitad de este año -el cual mantiene en estricto secreto por cábala- Marcos Misiewicz sigue demostrando que el atletismo es mucho más que medallas y cronómetros: es una verdadera escuela de vida.













