La Angelita cumple 100 años: la “Pequeña Siria” que mantiene un vínculo especial con Pergamino
La localidad del partido de General Arenales celebra este sábado un siglo desde su fundación y prepara para el domingo una gran fiesta popular. Con apenas unos 300 habitantes, conserva una identidad profundamente marcada por la inmigración sirio-libanesa.

A pocos kilómetros de Pergamino existe un pequeño pueblo bonaerense donde las tradiciones criollas conviven desde hace décadas con costumbres llegadas desde Medio Oriente; donde una mezquita y una capilla forman parte del mismo paisaje cotidiano y donde la gastronomía árabe no es una moda ni una propuesta creada para atraer turistas, sino una herencia transmitida de generación en generación.
Es La Angelita, localidad perteneciente al partido de General Arenales, que este sábado 29 de agosto llegará a sus primeros 100 años de vida.
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La celebración tiene para Pergamino una significación especial. No solamente por la proximidad geográfica, que convierte a La Angelita en un destino accesible y conocido para los habitantes de nuestra región, sino por una historia común vinculada estrechamente con la inmigración sirio-libanesa.
Pergamino posee desde hace generaciones una colectividad sirio-libanesa particularmente activa y arraigada a la vida social de la ciudad. Aquella inmigración dejó además una huella profunda en el desarrollo económico local, particularmente a través del comercio y posteriormente de la industria de la confección.
La Angelita representa otra expresión, singular y muy cercana, de aquel mismo fenómeno inmigratorio. Por eso, a través de las generaciones se fueron construyendo relaciones familiares, sociales y culturales entre ambas comunidades. Muchos pergaminenses conocen el pueblo, lo visitan habitualmente y encuentran allí apellidos, sabores y tradiciones que también forman parte de la historia de nuestra ciudad.

Primero fue el ferrocarril
Como ocurrió con tantos pueblos de la provincia de Buenos Aires, la historia comenzó antes de su fundación formal y alrededor de una estación ferroviaria.
Hacia 1911 llegó a estas tierras el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, a través del ramal Rawson-Arribeños. La estación fue construida sobre terrenos donados por María Unzué de Alvear y recibió el nombre de La Angelita en homenaje a una de sus sobrinas, Ángela Unzué, fallecida a los 31 años.
Cuando posteriormente fueron cedidas nuevas tierras para establecer el trazado urbano, la plaza y las instituciones públicas, el poblado conservó aquel nombre.
La fecha formal de fundación quedó establecida el 29 de agosto de 1926.
Pero mientras el ferrocarril daba origen al asentamiento, comenzaba paralelamente a escribirse la historia que terminaría otorgándole una identidad prácticamente única en Argentina.

La llegada desde Siria y Líbano
Entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, miles de inmigrantes provenientes de territorios que actualmente corresponden a Siria y Líbano llegaron a Argentina.
En La Angelita, el proceso comenzó a adquirir fuerza a partir de la década de 1910. Varias de aquellas familias procedían de la región siria de Lattakia y encontraron en este rincón de la pampa húmeda la posibilidad de comenzar una nueva vida.
Los primeros inmigrantes se desempeñaron en el ferrocarril, como trabajadores rurales, arrendatarios y comerciantes ambulantes.
Pero ocurrió algo determinante.
Quienes habían conseguido establecerse comenzaron a escribir a familiares, amigos y vecinos que permanecían en sus lugares de origen. Las noticias sobre aquel pequeño asentamiento rural argentino atravesaron el océano y alentaron nuevas llegadas.
Una familia convocó a otra. Un vecino recomendó el lugar a otro. Así comenzó a formarse una verdadera red comunitaria que permitió conservar vínculos, costumbres, idioma y religión a miles de kilómetros de Medio Oriente.

La “Pequeña Siria”
La presencia fue tan importante que La Angelita terminaría siendo conocida como “La Pequeña Siria” y también como la “Cuna de los Gauchos Musulmanes”.
Décadas atrás, cerca del 70 por ciento de sus habitantes llegó a ser de origen árabe-islámico, una particularidad excepcional dentro de Argentina. La comunidad creó instituciones propias para preservar su identidad y transmitirla a las siguientes generaciones.
Pero quizá uno de los rasgos más interesantes del pueblo sea la manera en que esas tradiciones terminaron integrándose naturalmente con las costumbres argentinas.
En La Angelita conviven la fe musulmana y el cristianismo. Se celebra el Ramadán y también las fiestas patronales. La mezquita forma parte del paisaje al igual que la capilla de La Anunciación.
Lo árabe y lo criollo dejaron de constituir mundos separados para transformarse en componentes de una misma identidad.
De allí aquella extraordinaria definición de “gauchos musulmanes”: hombres y mujeres profundamente vinculados con el campo bonaerense que, al mismo tiempo, conservaron las tradiciones religiosas y culturales heredadas de sus antepasados.
Un vínculo que llega hasta Pergamino
Esta historia encuentra un evidente punto de contacto con Pergamino.
Nuestra ciudad también fue receptora de una importante corriente inmigratoria sirio-libanesa. Investigaciones sobre el fenómeno migratorio local señalan que llegó a constituir una de las tres colectividades extranjeras más importantes del Partido.
Muchos de aquellos inmigrantes comenzaron como vendedores ambulantes y pequeños comerciantes y, con el paso del tiempo, desarrollaron talleres y empresas familiares que tuvieron un papel fundamental en la consolidación de Pergamino como uno de los grandes polos argentinos de la industria de la confección.
Ese origen compartido ayuda a explicar los vínculos históricos entre familias de Pergamino y La Angelita que se mantienen hasta nuestros días.
La cercanía hizo el resto.
Para numerosos pergaminenses, La Angelita no resulta un pueblo desconocido descubierto a través de alguna propuesta turística reciente. Es un lugar visitado desde hace años, precisamente por esas relaciones familiares, culturales y sociales construidas entre ambas comunidades.

Sabores que cuentan una historia
En los últimos años La Angelita comenzó además a consolidarse como destino de turismo rural, cultural y gastronómico.
Y es precisamente la comida uno de los vehículos más efectivos para conservar aquella memoria inmigrante.
Las recetas familiares atravesaron generaciones y hoy forman parte de uno de los principales atractivos del pueblo. Kibbe, falafel, empanadas de carne especiada y preparaciones con cordero o pollo conviven con panes caseros, ensaladas y los característicos sabores del comino, el cilantro y el pimentón.
También aparecen los dulces tradicionales, entre ellos baklava, halva y maamoul, elaborados a partir de ingredientes como nueces, miel y dátiles.
Pero reducir esa gastronomía a una propuesta turística sería quedarse solamente con una parte de la historia.
Cada plato representa también la continuidad de aquellas primeras familias que llegaron desde Medio Oriente y encontraron en el noroeste bonaerense un lugar donde reconstruir sus vidas.
Una gran fiesta por los 100 años
El centenario tendrá su celebración central este domingo 30 de agosto, cuando La Angelita espera recibir a visitantes de toda la región.
Las actividades comenzarán desde las 10:30 y contemplarán el acto protocolar, un desfile criollo y de instituciones, la colocación de una cápsula del tiempo, un patio gastronómico, paseo de artesanos y propuestas destinadas a los más chicos.
La música y la danza también reflejarán esa particular mixtura cultural que caracteriza al pueblo: habrá expresiones folclóricas, tango y danzas árabes.
El cierre musical estará a cargo de Rocío Godoy, Indio Lucio Rojas y La Adictiva, en una jornada que buscará reunir a los actuales habitantes con familias, descendientes y visitantes que mantienen alguna relación afectiva con la localidad.
Serán 100 años condensados en un domingo.
Un siglo desde aquel pueblo nacido junto a las vías hasta esta pequeña comunidad de unos 300 habitantes que consiguió algo mucho más difícil que crecer: conservar su identidad.
Para Pergamino, además, el centenario de La Angelita tiene un significado cercano. Porque parte de aquella historia de inmigrantes sirios y libaneses que cruzaron el océano, comenzaron como trabajadores y comerciantes y terminaron echando raíces definitivas en estas tierras también forma parte de nuestra propia historia.
Este fin de semana, cuando La Angelita celebre sus primeros cien años, seguramente habrá también muchos pergaminenses acompañando.
No solamente porque queda cerca.
Sino porque, desde hace generaciones, La Angelita y Pergamino tienen mucho más en común que unos cuantos kilómetros de distancia.
Para ir desde Pergamino hasta La Angelita hay que recorrer unos 70 kilómetros. Primero tomar por la ruta 188 hasta Rojas, girar a la derecha por la Ruta 31y luego tomar a la izquierda por la ruta 45.




























