FADA dimensionó el peso exportador del agro: genera casi 6 de cada 10 dólares
El nuevo Monitor de Exportaciones Agroindustriales de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) volvió a poner números al protagonismo del campo en la economía nacional. En el primer semestre de 2026, las cadenas agroindustriales representaron el 57% de las ventas al exterior.

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) presentó una nueva edición de su Monitor de Exportaciones Agroindustriales, un trabajo que se convirtió en una referencia para medir el verdadero peso de las distintas cadenas productivas dentro del comercio exterior argentino.
Y los números vuelven a mostrar una realidad contundente: más de la mitad de los dólares que la Argentina obtiene mediante sus exportaciones tienen origen en el campo y la agroindustria.
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Según el relevamiento de FADA, durante los primeros seis meses de 2026 las cadenas agroindustriales representaron el 57% del total exportado por el país y registraron, además, un crecimiento del 18% en comparación con igual período de 2025.
El Monitor constituye una verdadera radiografía de la inserción internacional del agro argentino. FADA analiza 20 complejos productivos mediante 10 indicadores, observando no solamente los dólares generados sino también los volúmenes vendidos, la cantidad de destinos, la participación de cada producto en el comercio mundial y la posición que ocupa la Argentina entre los principales exportadores.
La fotografía que surge de ese trabajo combina la fortaleza de cadenas tradicionales como soja, maíz y carne vacuna con avances significativos de producciones que están ganando protagonismo. Entre ellas sobresalen particularmente el girasol y la yerba mate.
El girasol, la gran sorpresa
Uno de los datos más destacados del informe de FADA corresponde al complejo girasolero.
Durante el período analizado fue la cadena agroindustrial que más creció, con un salto del 129% respecto de la medición anterior, y logró superar sus propios récords tanto en cantidad de toneladas comercializadas como en dólares obtenidos.
El desempeño también permitió que la Argentina avanzara dentro del ranking internacional: el aceite de girasol pasó del cuarto al tercer lugar entre los principales exportadores mundiales.
La yerba mate llegó a la cima
Otro de los resultados llamativos aparece lejos de la región pampeana.
La yerba mate argentina pasó del segundo al primer puesto entre los exportadores mundiales, un avance que refleja el crecimiento internacional de uno de los productos más identificados con los hábitos y la cultura nacional.
La mejora forma parte de un fenómeno más amplio detectado por FADA: varias cadenas argentinas consiguieron escalar posiciones dentro del comercio mundial.
La cebada pasó del sexto al tercer puesto; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer lugar y el trigo avanzó desde el séptimo hasta el quinto puesto.
Los números muestran que el potencial exportador argentino no depende exclusivamente de aumentar los volúmenes, sino también de consolidar mercados, agregar destinos y ganar participación frente a los competidores internacionales.
Soja y maíz, gigantes que sostienen la balanza
Más allá de las novedades, los grandes cultivos extensivos continúan siendo pilares fundamentales.
El complejo soja generó durante el primer semestre más de 9.000 millones de dólares y sus productos llegaron a más de 55 países.
Argentina conserva una posición estratégica dentro de esta cadena: es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercero de poroto de soja.
El maíz, particularmente relevante para Pergamino y toda la zona núcleo, también ratificó su peso internacional.
Entre enero y junio generó alrededor de 4.200 millones de dólares, un 7% más que durante el mismo período del año anterior, y llegó a más de 70 países.
Argentina ocupa actualmente el tercer lugar entre los exportadores mundiales de maíz y explica alrededor del 14% de todo el cereal comercializado internacionalmente.
Son números que adquieren una dimensión especial para una región como el norte bonaerense, donde buena parte de la actividad económica está directa o indirectamente relacionada con la producción de granos.
Porque detrás de cada tonelada exportada no solamente aparece el productor. También intervienen contratistas, transportistas, acopios, proveedores de insumos, concesionarios de maquinaria, profesionales, industrias, puertos, servicios financieros y empresas tecnológicas.
La carne también creció
El Monitor de FADA detectó además un fuerte crecimiento de las exportaciones de carne vacuna.
Durante los primeros seis meses del año, las ventas externas aumentaron 37% medidas en dólares respecto del mismo período de 2025 y el producto argentino llegó a más de 50 países.
Aun así, la mayor parte de la producción continúa teniendo como destino el mercado interno: aproximadamente el 73% de la carne vacuna producida permanece en la Argentina y el 27% se exporta.
La amplitud geográfica de las exportaciones es otra de las fortalezas que destaca FADA.
Los productos derivados de la uva llegan a 84 países, el maíz a más de 70 y los productos pesqueros encuentran compradores en 67 destinos. La diversificación resulta estratégica porque disminuye la dependencia de mercados puntuales y amplía las posibilidades comerciales.
El escenario sin retenciones
Pero el informe de FADA no se limita a describir cuánto exporta actualmente la agroindustria. También plantea cuánto más podría producir y vender la Argentina si cambiaran determinadas condiciones económicas.
Y allí aparece uno de los puntos más fuertes del trabajo.
De acuerdo con las estimaciones de la Fundación, sin derechos de exportación las cadenas agroindustriales tendrían potencial para generar unos 25.800 millones de dólares adicionales en exportaciones y crear más de medio millón de puestos de trabajo.
El cálculo parte de proyectar un aumento sustancial de la producción de granos.
Frente a un promedio cercano a 126 millones de toneladas durante las últimas cinco campañas, FADA estima que podrían alcanzarse 196,5 millones de toneladas, lo que significaría sumar alrededor de 70,5 millones.
Una parte de ese incremento podría exportarse directamente como granos y otra transformarse dentro del país, generando productos industrializados de mayor valor agregado.
La magnitud de la oportunidad queda reflejada en otra comparación realizada por la entidad: los US$25.800 millones adicionales que potencialmente podría aportar la agroindustria constituyen una cifra comparable con las proyecciones de generación de divisas asociadas a Vaca Muerta y otros desarrollos energéticos.
Para una región productiva como Pergamino y la zona núcleo, el informe de FADA vuelve a poner números a una realidad conocida: el campo sigue siendo uno de los principales generadores de dólares de la Argentina y todavía tiene un considerable margen para crecer.
























