El proyecto “Seda del Monte, Tesoro Escondido” procura salvar el tejido de “coyuyo”

El insecto productor de seda silvestre, que lleva ese nombre y también es popularmente conocido como purucha, pulucha, cuncuna o punpuna, es parecido a una cigarra o mariposa y realizan sus capullos en los bosques espinosos.
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Buenos Aires, (Telam) - La técnica de hilado y tejido de seda de “coyuyo”, cuyos capullos son recogidos en el bosque espinoso y procesados hasta convertidos en exquisitas piezas textiles, será salvaguardada mediante el programa “Seda del Monte, Tesoro Escondido”, de la secretaría de Cultura de Catamarca, anunció la secretaria provincial del área, Jimena Moreno. El insecto productor de seda silvestre, parecido a una cigarra o mariposa, es popularmente conocido como “purucha”, “pulucha”, “cuncuna”, “punpuna” o “coyuyo”.
Sus capullos plagan el bosque espinoso, donde son recolectados para convertirlos en piezas textiles regionales únicas. “El programa ‘Seda del Monte, Tesoro Escondido’ tiene como objetivo salvaguardar la técnica de obtención, hilado y tejido de seda silvestre catamarqueña”, particularmente la que se produce en el monte del departamento Ancasti, a unos 90 kilómetros al este de la capital, informó Moreno a la prensa.
La funcionaria advirtió que la técnica se encuentra en riesgo de extinción, pues muy pocas personas practican esa artesanía, especialmente mujeres. Desde una perspectiva de identidad y diversidad cultural, el programa aborda esta técnica como la expresión cultural de un espacio, un paisaje y una comunidad que han sabido sobrevivir a través del tiempo y que no escapan a los fenómenos migratorios, económicos y sociales globales.
Es doña Paula Romero de Quiroga, una maestra artesana de 80 años y de las pocas mujeres que conoce el secreto de la purucha, que realiza todo el proceso, desde la recolección de los capullos, hasta la pieza terminada, y ya ha obtenido varios reconocimientos por su labor.
Moreno contó que el proyecto está en marcha, pues doña Paula enseña todo el proceso de la técnica a un grupo de mujeres conocidas en el departamento Ancasti como “las chicas tejedoras”, entre ellas, Angélica Moreyra, Elvira y Elena Bulacios, y Encarnación Rodríguez. Las tejedoras de seda de coyuyo se reúnen algunas tardes a la semana para aprender y practicar la técnica de hilado y tejido de seda silvestre, utilizando los tradicionales husos y telares criollos. La iniciativa es dirigida por la diseñadora textil Martina Cassiau, junto al equipo integrado por Lucio Agustoni, Joel Flores y Marcia Vergara, a partir de un proyecto que ganó fondos concursables para la salvaguarda de Patrimonio Cultural Inmaterial de Crespial-Unesco a fines de 2016.











