El ministro de Economía de Lula trató a Milei de "payaso" y comparó los números de ambos países: "Su inflación es mucho mayor"
Dario Durigan escaló la tensión bilateral tras los insultos del Presidente a Lula en San Pablo. El funcionario contrastó riesgo país, deuda e inflación, aunque admitió que la economía brasileña también enfrenta desafíos.

La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo, esta vez en el terreno económico. El ministro de Economía brasileño, Darío Durigan, salió al cruce de Javier Milei con una respuesta de dureza inusual para un funcionario de su rango: "El payaso de presidente de Argentina vino a Brasil y habló de Brasil. Cuando el riesgo país de Argentina es mucho mayor, su deuda pública es mucho mayor y su inflación es mucho mayor", disparó en declaraciones a Radio Jornal de Pernambuco.
La respuesta de Durigan llegó después de que Milei tratara de "ladrón y presidiario" a Lula da Silva durante el acto de lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro en San Pablo, el episodio que ya había motivado el llamado a consultas del embajador brasileño en Buenos Aires y que colocó la relación bilateral en su punto más bajo en décadas.
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La comparación de números que eligió Brasilia
Durigan, uno de los funcionarios de mayor peso en el gabinete de Lula, eligió responder los agravios personales con una comparación de indicadores económicos. Su argumento apuntó a tres variables donde Brasil exhibe mejores números que la Argentina: el riesgo país, el nivel de deuda pública y la inflación. "La inflación argentina es mucho más alta que la nuestra", afirmó, en referencia directa al principal activo que el gobierno de Milei exhibe como logro de gestión.
El ministro también pidió bajar el tono del alarmismo económico en su país: "No hay que seguirles la corriente a las personas que dicen que esto va a convertirse en un apocalipsis", señaló, en alusión a las advertencias de la oposición bolsonarista sobre el rumbo económico brasileño, que Milei amplificó desde el escenario de San Pablo.
Los números que mostró y los que reconoció
Durigan no esquivó las dificultades propias. Reconoció que "no está todo resuelto" en la economía brasileña y admitió el peso de las elevadas tasas de interés, que se ubican en el 14,25% anual, uno de los niveles más altos del mundo. Sin embargo, descartó de plano que Brasil vaya a entrar en recesión este año.
Las proyecciones oficiales que reiteró el ministro apuntan a un crecimiento del PBI del 2%, una tasa de desempleo cercana al 6%, una inflación interanual del 4,64% y resultados históricos en la balanza comercial. Para Durigan, esos indicadores reflejan la solidez de la economía brasileña más allá del clima de confrontación política con la Argentina.

Una pelea que ya excede a los presidentes
La intervención de Durigan confirma lo que los analistas venían advirtiendo desde el llamado a consultas del embajador Julio Bitelli: la crisis entre ambos gobiernos dejó de ser un intercambio entre presidentes para convertirse en un conflicto que involucra a los gabinetes y amenaza con escalar a nivel estatal. Milei, lejos de descomprimir, endureció su postura en las últimas horas y acusó al gobierno de Brasil de financiar una campaña contra la Argentina.
El trasfondo que vuelve delicada esta escalada es conocido pero no por eso menos relevante: Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el pilar del Mercosur. Cada escalón que sube el conflicto político acerca la tensión a un terreno donde los costos dejan de ser simbólicos y empiezan a medirse en comercio, inversiones e integración regional. Por ahora, ninguno de los dos gobiernos muestra intenciones de bajar la escalera









