Comienza hoy el triduo al patrono del pan y el trabajo, San Cayetano

El viernes, la Iglesia Católica honrará a uno de sus santos más populares, conocido comúnmente como el patrono del trabajo y del pan: San Cayetano. Por este motivo, la comunidad religiosa de la Parroquia dedicada a este santo, Falucho 864, se prepara para recibir a los pergaminenses. En este marco, los integrantes de la comunidad, acompañados por el padre Carlos Biagioli, han organizado un triduo para los días previos al festejo de San Cayetano.
Con motivo de prepararse para la gran fiesta de San Cayetano, hoy, mañana y el jueves, en el templo donde se ubica la imagen del santo, se celebrará misa a las 17:00.
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Precisamente mañana se realizará antes de la misa una celebración con los niños que asisten al Jardín de Infantes.
Por su parte, el viernes, día del patrono, la procesión por las calles del barrio comenzará a las 15:30, luego se celebrará la misa central y se compartirán tortas fritas con los fieles que asistan al templo.
Por otra parte se realizará celebración de la Eucaristía en los siguientes horarios: a las 7:00, 10:00, 12:30 y 19:00. En cada una de las misas se realizará la tradicional bendición de los panes. El pan sin trabajo es un robo y el trabajo sin pan es esclavitud y Dios no quiere ni una cosa ni la otra, expresó el padre Carlos Biagioli en contacto con LA OPINION.
Historia
Cuenta la historia que la inclaudicable esperanza por conseguir o agradecer una ocupación rentada o el ruego para que no les falte el alimento, llevaron en la década del 60 a la Iglesia Católica a transformar a San Cayetano en el Patrono del Pan y del Trabajo, en lugar de su anterior título de La Providencia de Dios.
De acuerdo con datos oficiales, el culto a San Cayetano surgió hace menos de 50 años, motivado por los acontecimientos sociales que se vivían en nuestro país en la década del 60, cuando en medio del surgimiento del catolicismo social, las manifestaciones obreras comenzaron a rendir culto a San Cayetano, solicitándole pan y trabajo.
Por este motivo, en cada 7 de agosto es habitual observar una larga fila de feligreses que desfilan ante la imagen de San Cayetano y rezan para pedir que no falte el pan, la paz ni el trabajo en la familia y agradecen los milagros atribuidos al santo.
Varios puestos de venta de estampitas, medallas, velas y la emblemática espiga de trigo, se instalan desde muy temprano en los alrededores de la Iglesia, donde ya es tradición que en horas de la tarde se realice la procesión portando la imagen del patrono.
Imitar
San Cayetano era un hombre que se dedicó por completo a restaurar la dignidad del hombre, amando profundamente a los suyos, por su valor de Hijos de Dios. Esos valores son los que los fieles tienen que rescatar e imitar. Al pan y al trabajo, se lo agradece sin dudas, porque Dios les da a sus hijos las posibilidades de tenerlos y ganarlos. Pero a San Cayetano hay que pedirle que regale a las personas un corazón más generoso, profundo, capaz de una entrega que pueda producir la paz que todos anhelan.
Vida y obra
Este santo, muy popular entre los comerciantes y ganaderos porque los protege de muchos males, nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia.
Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. El niño quedó huérfano, al cuidado de su santa madre que se esmeró intensamente por formarlo en un buen cristiano.
Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades.
Se fue después a Roma, y en esa ciudad capital llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede.
A los 33 años fue ordenado sacerdote.
En Roma se inscribió en una asociación llamada Del Amor Divino, cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos.
Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles y fundó los Padres Teatinos.
San Cayetano era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres. Fundó asociaciones llamadas Montes de piedad (Montepíos) que se dedicaban a prestar dinero a personas muy pobres con bajísimos intereses.
Los ratos libres los dedicaba, en donde quiera que estuviera, a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes.
Murió el 7 de agosto de 1547, en Nápoles, a los 67 años, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas.
Enseguida empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y el Sumo Pontífice lo declaró santo en 1671.

















