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Carlos "Charlie" Llaurado: "La idea, en un principio, no vale nada"

Economista y asesor financiero, impulsa StartUp Pergamino. En IMPRONTA explica por qué una idea sola no vale nada, cómo se financia un proyecto desde cero y qué hace falta para emprender en la ciudad.

13 de septiembre de 2026 a las 04:15 p. m.
Carlos "Charlie" Llaurado: "La idea, en un principio, no vale nada"

Carlos Llaurado —Charlie, para todos, al punto que muchos no saben que se llama Carlos— es economista, tiene una maestría en finanzas y trabaja como asesor financiero. Llegó a Pergamino hace 17 años por un emprendimiento, tuvo a sus tres hijos en la ciudad y se define como un embajador de ella. Fue miembro de la Fundación Por Pergamino y hoy impulsa StartUp Pergamino. Fue el invitado del episodio 21 de IMPRONTA.

"Si lo único que tenés es una idea, no tenés nada"

Charlie dedicó buena parte de la charla a desarmar un mito: el del genio que tiene una idea brillante y se hace millonario. Para él, la idea es apenas el comienzo, y el más barato.

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"Si lo único que tenés es una idea, no tenés nada. La idea, en un principio, no vale nada. Lo que vale es quién la va a ejecutar, y vas a fracasar cien veces y vas a tener que iterar: probar, cambiar, probar, cambiar".

La idea, dijo, tiene que ser lógica, pero es apenas el combustible: "Esa es la nafta del motor. Después, el camino tiene que ver con la personalidad, con la forma de conducir el proyecto y con todas las decisiones que se toman durante años".

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Qué es —y qué no es— una startup

De ahí pasó a una definición útil. Una startup es una empresa emergente con capacidad de escalar, pero la mayoría no llega.

"Entre que tenés una idea en la cabeza y que eso sea un producto y un negocio, hay un montón de condicionantes que se tienen que dar. Por eso, de las empresas que recién empiezan, el 99 % no lo supera". De ahí la lógica de los fondos que invierten temprano: "Invierten en 100 sabiendo que 99 van a ir mal, y la que despega paga por el resto".

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Sobre eso advirtió por el sesgo de supervivencia: se estudia a los que llegaron —un Galperín— y se ignora a los muchos que quedaron en el camino con ideas parecidas. "Ves al que llegó. No ves los otros 99 que no llegaron".

StartUp Pergamino: la ciudad como sistema

El proyecto que impulsa nació de un viaje a Israel junto a otros pergaminenses, y Charlie prefiere no encasillarlo. "Es como una usina de startups, para entenderlo, pero no es una organización. Es una forma de acercarse al otro en Pergamino y de mirarlo".

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Su punto de partida es leer la ciudad como un sistema: "Las sociedades son sistemas complejos. Tenés investigadores, programadores, empresarios, capital. La pregunta es qué pasa que eso no termina de entrar en ebullición". La respuesta apunta a los vínculos antes que a las estructuras: "Esa dinámica se hace de abajo hacia arriba. No es que armamos una estructura y decimos: 'Ahora nos juntamos todos a crear cosas'. Tiene que ver con las relaciones".

Esa cercanía la resumió en una imagen que repitió durante toda la charla: "Estamos todos a un asado de distancia. Podés generar cosas fácilmente y tenés gente interesante para generarlas". Y para mostrar la materia prima que ve en la ciudad, enumeró casos reales: gente que trabaja con satélites, un joven que es una eminencia en el idioma griego, programadores de primer nivel, alguien que mina bitcoin y salió de la escuela agrotécnica, otro que fundó una empresa en Silicon Valley. "Si empezás a mirar la diversidad que tenés acá, es impresionante".

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Cómo se financia un proyecto desde cero

De la teoría, la charla pasó a lo práctico: alguien tiene una idea y cero pesos. Por dónde empieza. Charlie ordena por etapas y por nivel de riesgo.

Al comienzo, cuando todavía es solo una idea, el capital no viene de un banco ni de un inversor profesional: "Es lo que se llama friends and family, amigos y familia. Sirve para que esa idea vaya tomando cuerpo, salga de tu cabeza y puedas empezar a probar". La estrategia que recomienda es iterar con bajo riesgo: "Querés poner una cadena de panaderías: empezá haciendo una torta. Hacé cosas de bajo riesgo que te permitan probar".

Recién cuando el proyecto toma forma entra el capital que busca rentabilidad. Y ahí explicó, en criollo, cómo se vende parte de una empresa que casi no existe: "Te vendo la mitad de mi idea. ¿Cuánto vale? No sé, 3.000 dólares. Pero puede llegar a ser una empresa de 100 millones. A medida que avanzás, tu empresa vale más, y en cada ronda vas consiguiendo más capital". ¿Qué se mira antes de poner plata? En las etapas iniciales, no es la idea: es la persona. "No estás apostando a la idea, estás apostando a la persona, porque generalmente la idea inicial no es la que termina siendo el negocio".

El fracaso, a la manera israelí

Ese viaje a Israel dejó un contraste cultural. Allí la palabra "fracaso" no tiene la carga que se le da en la Argentina, y Charlie lo confirmó desde la lógica del inversor: en las rondas de emprendedores, encontrar intentos fallidos en la historia de una persona jugaba a favor. "Es bueno, porque esa persona ya tiene hecha la curva de aprendizaje".

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De ahí su imagen central, la del blanco y los dardos: "Las oportunidades son como dardos que te pasan cerca. Lo que tenés que hacer es agrandar tu blanco para que la probabilidad de que te pegue uno sea mayor. Si no salís, es cero".

La educación financiera que no se enseña

El bloque más didáctico partió de una definición sencilla: "Cuando hablamos de finanzas, hablamos de trasladar consumo al futuro: plata que puedo ahorrar hoy para consumir más adelante". Es, dijo, más importante en los jóvenes, "porque tienen mucho más futuro por delante y muchas más opciones".

El problema es que eso no se enseña: "La educación financiera tiene que ser un tema, y no está en las secundarias ni en la facultad". Y el trasfondo que vuelve urgente aprenderla es el sistema jubilatorio. La cantidad de gente que aporta ya no guarda relación con la que cobra, y de ahí una advertencia para los más jóvenes: "Si hoy una persona de 20, 25 o 30 años quiere plantear su vida post trabajo, no va a poder confiar en su jubilación. Debería ya pensar en tener un plan financiero". El obstáculo, admitió, es cultural: "Las personas no nos proyectamos a 20 años. El que tiene 50 no piensa en cuando tenga 70; nos parece una eternidad".

Por qué Pergamino

Es la pregunta que atraviesa todos los episodios de IMPRONTA. Charlie, que llegó de afuera, respondió desde la elección consciente: "Me mudé por un emprendimiento, tuve mis tres hijos acá y me enamoré de Pergamino. Acá te podés desarrollar en lo profesional, la calidad de vida es espectacular y el tiempo te rinde el doble". Lo que más valora es el tejido social: una comunidad abierta, con empresas internacionales que hacen rotar gente, universidad y buenos colegios, en una escala humana que facilita los vínculos.

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Cuánta inteligencia artificial hay en el proyecto

La pregunta obligada del ciclo tuvo una respuesta con una distinción interesante: delegar tareas no es lo mismo que delegar el pensamiento. En su trabajo la usa mucho —"es como un segundo cerebro"—, pero el uso que más valora es otro: "La uso mucho para pensar. En lugar de pedirle que me haga la presentación, le digo: 'Dejame a mí, y vos criticame'". Y dejó una preocupación de fondo: "Antes trabajábamos con el cuerpo, dejamos de hacerlo e inventamos los gimnasios. Si la IA resuelve todo, vamos a necesitar gimnasios para la mente".


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