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Caña con ruda: la tradición del 1° de agosto que también se mantiene viva en Pergamino

Como ocurre en muchas ciudades del país, son numerosas las familias que conservan la tradición de tomar caña con ruda durante la mañana del 1° de agosto, un ritual transmitido de generación en generación que busca atraer salud, protección y buena fortuna para el resto del año.

26 de julio de 2026 a las 07:07 a. m.
Caña con ruda: la tradición del 1° de agosto  que también se mantiene viva en Pergamino
La ceremonia está profundamente vinculada con las creencias de los pueblos originarios y con el respeto por la naturaleza. (LA OPINION)

Aunque para algunos se trata de una simple costumbre popular y para otros de una práctica cargada de simbolismo, lo cierto es que la caña con ruda forma parte del patrimonio cultural argentino y cada invierno recupera protagonismo. Incluso en herboristerías, viveros y comercios de Pergamino suele aumentar la consulta por la planta de ruda y por la preparación del tradicional brebaje a medida que se acerca la fecha.

La ceremonia está profundamente vinculada con las creencias de los pueblos originarios y con el respeto por la naturaleza. Si bien muchas personas la relacionan con el Día de la Pachamama, celebrado también el 1° de agosto, el origen del ritual es anterior y se remonta a las comunidades guaraníes que habitaban el nordeste argentino.

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 Una tradición con siglos de historia

Los pueblos guaraníes utilizaban distintas hierbas medicinales para afrontar el período más duro del invierno, una época en la que las bajas temperaturas, las lluvias y las enfermedades provocaban importantes complicaciones sanitarias tanto en las personas como en los animales.

Con la llegada de los españoles apareció la caña blanca, un aguardiente que comenzó a mezclarse con la ruda macho, una planta reconocida desde la antigüedad por sus propiedades digestivas, antisépticas y antiparasitarias. Así nació una preparación que, con el paso del tiempo, adquirió un fuerte valor simbólico y espiritual.

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El 1° de agosto fue elegido porque marcaba el inicio de un período considerado especialmente difícil desde el punto de vista climático. Frente a esa realidad, el brebaje comenzó a consumirse como una forma de pedir protección, alejar las enfermedades y atraer prosperidad para el nuevo ciclo.

Con los años, la práctica trascendió el Litoral y se extendió por todo el territorio argentino. Hoy continúa vigente en ciudades grandes y pequeñas, incluyendo Pergamino, donde muchas familias mantienen la costumbre heredada de padres y abuelos.

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 Cómo se prepara

La elaboración es sencilla, aunque requiere cierta anticipación. La receta tradicional consiste en colocar varias ramitas de ruda macho dentro de una botella de caña blanca —aunque algunas personas utilizan ginebra— y dejarla macerar durante al menos una semana. Por ese motivo, quienes desean cumplir con el ritual el próximo 1° de agosto todavía están a tiempo de preparar la bebida. Cuanto mayor sea el tiempo de maceración, más intenso será el aroma y el sabor que aportará la planta.

Algunas familias conservan la misma botella durante varios años, agregando más caña cuando el contenido disminuye. Otras prefieren elaborar una nueva preparación cada invierno. Ninguna de las dos opciones es obligatoria: ambas forman parte de las distintas formas en que la tradición fue transmitiéndose.

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 El ritual del 1° de agosto

La costumbre indica que la caña con ruda debe beberse en ayunas, apenas comienza el día y antes de ingerir cualquier alimento. No existe una única manera de hacerlo. Algunas personas toman tres sorbos; otras, siete; mientras que también hay quienes prefieren un trago largo o un pequeño vaso. En algunas regiones del país se acompaña el momento pronunciando "Kusiya, kusiya", expresión de origen quechua que suele interpretarse como una invocación de ayuda y protección.

 ¿Debe prepararse un año antes?

Una de las dudas más frecuentes es si la bebida debe permanecer macerando durante doce meses. La respuesta es no. Si bien existen familias que conservan una botella de un año para el otro como parte de su tradición, basta con dejar reposar la ruda en la caña durante al menos una semana para realizar correctamente la preparación. De hecho, muchas personas comienzan a elaborarla en los últimos días de julio.

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 ¿Y si no se puede tomar el 1°?

Quienes no logren cumplir el ritual el mismo día todavía tienen otra oportunidad. La tradición popular sostiene que puede realizarse hasta el 15 de agosto, siempre que la bebida haya sido preparada con anticipación y sea ofrecida por otra persona.

Como ocurre con tantas costumbres transmitidas de generación en generación, no existen reglas estrictas. Lo esencial es mantener vivo un rito que une historia, creencias populares y cultura.

Finalmente, quienes preparen el brebaje deben tener una precaución importante: utilizar siempre ruda común o ruda macho, evitando confundirla con otras variedades ornamentales o plantas similares que podrían resultar tóxicas. Con ese cuidado, la caña con ruda vuelve a convertirse, un año más, en uno de los rituales más representativos del invierno argentino y en una tradición que también encuentra su lugar en numerosos hogares de Pergamino.

 

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