Una vez más a las urnas y una vez más sin programa de gobierno
Las encuestas, aunque faltan muchos meses para las Paso, muestran una suerte de elección en tercios, porque tanto Mauricio Macri como Cristina Kirchner rondan el 30 por ciento y hay un 40 vacante. Es un espacio que si no se ocupa por una fuerza que despierte algún interés más o menos genuino, la polarización entre macristas y kirchneristas seguirá en todo su esplendor haciendo uso de una grieta que tanto conviene a ambos candidatos.
Para ocupar ese espacio el peronismo no kirchnerista en plena formación se anota con alguna posibilidad de progreso. Y a los encuentros ya realizados, reunió esta semana a sus aspirantes presidenciales, a gobernadores peronistas y también alguno extrapartidario.
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En ese encuentro se habló del fracaso y en este incluyeron atribuciones por igual al gobierno de Mauricio Macri y a la gestión Cristina Kirchner. El gobierno fracasó. El pasado y el presente de la Argentina nos llevaron, juntos, de la mano, a ese fracaso, sostuvo el espacio Alternativa Federal, tal el nombre impuesto al sector, en un comunicado tras el encuentro.
Por ahora es solo eso, capitalizar fuerza electoral a partir del descontento a ambos márgenes de la grieta. Una avenida del medio sin plataforma ni propuestas concretas, solo con la expectativa de aglutinar el voto de quienes no quieren que vuelva Cristina y quienes se desilusionaron con Macri. Ahora, si con ello lograran acceder a la Casa Rosada, ¿qué es lo que plantean hacer para salir de la tremenda crisis en que estamos? ¿Tienen un plan de acción? Porque el alivio del electorado de no ver en el sillón de Rivadavia a los dos símbolos del fracaso se termina el lunes tras la votación, después la gente necesita salir de sus problemas y el país necesita empezar a crecer. Por eso, si la intención es gobernar el país, siempre, pero ahora más que nunca, los argentinos necesitamos que nos digan cómo lo harían.
También nosotros, los que elegimos, tenemos que asumir el rol que nos compete como soberanos que delegan el poder y exigir la exhibición de una plataforma. Es cierto que aun es prematuro, que por ahora todo se basa en sumar figuras cohesionantes, pero como viene la mano, hay alta chance de que la propuesta quede en eso. Difícilmente, previo a la elección, alguien se la juegue y manifieste qué es lo que haría, tal vez porque realmente no saben cómo salir de la crisis o porque ello requiera acciones que los privaría de adhesiones de uno y otro lado de la grieta. Pero mínimamente es prioritario conocer de Alternativa Federal si seguirá el camino de saneamiento fiscal planteado por Cambiemos o priorizará otras cuestiones. Y sobre todo, lo que nadie dice: cómo hacer crecer nuestra economía, es decir, un plan de desarrollo.
Por ahora, el discurso es más que vago: Necesitamos políticas de Estado para los próximos 30 años. Un acuerdo político, económico, social y federal que permita sacar adelante a nuestro país. Queremos que todas las fuerzas sociales, políticas, económicas y sindicales formen parte de este acuerdo, sostiene el documento pos cumbre. Pero, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?
Finalmente explican que están construyendo una propuesta alternativa, porque al país no lo salva ni un partido, ni un hombre o mujer providencial, sino un acuerdo amplio. ¿Un acuerdo para hacer qué?
Todavía sin un proyecto de gobierno, cuyo diseño seguramente generará rispideces por lo variopinto de la composición, el grupo ya choca con un escollo que no es sencillo de esquivar, porque genera una grieta en el mismo sector: la mayoría no quiere que Cristina sea parte de la unidad a la que aspiran y explican que la exmandataria lanzó su propio partido Unidad Ciudadana. Pero otros retrucan que sin los votos K en la provincia de Buenos Aires no pueden aspirar a ganar las elecciones.
El macrismo, mientras espera la resolución final de la propuesta, es obvio advertir que aspira a ayudar a que el peronismo se mantenga dividido para tener más chance electoral el año que viene, ante la falta de éxitos económicos que exhibir. Para esto el oficialismo cuenta con un aceitado aparato comunicacional, al que el peronismo federal le teme lo suficiente como para saber que si acuerda con Cristina Kirchner todos se verán manchados por las continuas denuncias de corrupción. Sin embargo algunos estarían dispuestos a arriesgarse, porque no encuentran salida a la provincia de Buenos Aires donde la única que mide es Cristina, pero otros no dentro del mismo sector y estos son mayoría por el momento.
Hay quienes, como Sergio Massa pretenden ampliar el sector con grupos no peronistas, como el gobernador de Santa Fe, el socialista Miguel Lifschitz, la líder del GEN Margarita Stolbizer, buscando un armado amplio que les permita eludir al macrismo y al kirchnerismo por igual, con alguna posibilidad. Pero sabemos por sobradas experiencias que bien pueden ganar las elecciones pero a la hora de gobernar, esos enjambres terminan siendo perjudiciales a la sociedad, que atrasa su crecimiento por cuestiones internistas.
En estas últimas líneas de nuestro editorial ilustramos algo sobre los trasfondos políticos de cara a las propuestas que tendremos en el cuarto oscuro en 2019, pero lo que nos debe ocupar y preocupar a todos, dirigentes y ciudadanos, es lo vertido en la primera parte: ¿cómo salimos de esta?
Ojalá nos equivoquemos, pero los movimientos actuales llevan a pensar que estamos transitando el mismo camino electoralista y vacío de contenido de siempre. Una pena. Lo de ellos como dirigentes y lo nuestro como sociedad, que tengamos tan bajos niveles de pretensión y exigencia.












