Una campaña huérfana de ideas
A pocos días de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso), la campaña electoral a nivel nacional se presenta polarizada y reducida al cruce discursivo entre candidatos que se dirimen entre el pasado y el presente dándole muy poco lugar a la discusión necesaria que los principales líderes deben plantear sobre el futuro. Tanto en el oficialismo como en la oposición, lo que abundan son slogans y piezas publicitarias dirigidos más al electorado que pertenece a sus propias ideologías que a seducir a la amplia porción de indecisos y ciudadanos que no tienen una posición tomada respecto de su voto, en una contienda electoral que tiene carácter obligatorio.
En este escenario el oficialismo se empeña en no hablar de economía y solo remite a algunas variables de la política económica para referirse a planes lanzados como salida de escape a un fracaso rotundo. Algunas iniciativas en este plano buscan reactivar el deprimido consumo y las medidas macro se focalizan en mantener el dólar por debajo de una estampida que pueda generar sobresaltos en la previa electoral. Todo lo demás es un intenso trabajo en las redes sociales que se centra en exhibir lo que consideran logros de la gestión macrista, con eje en la obra pública y algunas inversiones.
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En la oposición, en tanto, los referentes kirchneristas se empeñan en llevar la economía al centro del debate y lo hacen con argumentos que al tiempo que muestran errores del Gobierno avanzan en la formulación de promesas de campaña evaluadas por especialistas como de dudoso cumplimiento. A esto se le suma la estrategia de intentar desestabilizar la temporaria primavera económica con anuncios que intentan sacudir a los mercados.
En un escenario polarizado, poco espacio quedó en esta instancia para la expresión de las voces de la tercera posición. Poco lugar existe por fuera de alguna declaración en particular para los referentes de las fuerzas políticas alternativas al macrismo o al kirchnerismo. Como si la polarización hubiera inhabilitado el debate y hubiera dejado a la campaña huérfana de ideas que necesitan ser discutidas. Todas las apariciones públicas de los principales referentes quedaron hasta el momento presas de una violencia discursiva pocas veces vista. A los calificativos se les suma el destrato. Y unos y otros demoran poco en caer en un fango del que no se sacan ideas que nutran a la democracia del debate sincero e imperioso, sobre intereses y no sobre posiciones.
Apelaciones a la vida personal de los principales referentes políticos parecen haber copado la esencia del debate público. Como si el país no tuviera gravísimos y urgentes problemas por resolver.
Y todo sucede ante una ciudadanía apática que no exige de sus líderes propuestas responsables. El debate político quedó cooptado por la grieta. Hace mucho tiempo y aunque se pregone lo contrario, quienes tienen el poder y quiénes pretenden recuperarlo se han empeñado en profundizarla. Tal como ha sido señalado en algún otro comentario electoral, las Paso se transformarán en la gran encuesta nacional que servirá, más que para poner en la agenda los temas estructurales que el país tiene que resolver, para medir fuerzas entre quienes están a uno u otro lado del arco ideológico. A la luz de cómo se está desarrollando la campaña electoral, poco espacio quedó en esta instancia para habilitar un diálogo genuino que permita avizorar cuál es el rumbo que tomará el país cuando las elecciones pasen.
Aconsejados por expertos asesores de imagen, los principales líderes políticos por lo menos en esta instancia del proceso electoral, se quedaron en la propaganda, sin plataforma cierta por fuera de lo conocido, obligando al electorado a elegir entre lo malo y lo peor sin poder dar lugar a las alternativas y mucho menos a las soluciones que deberán aparecer.
En pocos días más las Paso serán la primera foto de un panorama electoral incierto y polarizado. A pesar de la orfandad de propuestas, la voz del ciudadano será soberana y pondrá a cada uno en su lugar. Ojalá quienes queden en carrera de cara a las elecciones generales de octubre se esfuercen por nutrir al debate de ideas para que Argentina por fin abandone el camino de la división y se encolumne detrás del proyecto colectivo que posibilite recuperar el círculo virtuoso del crecimiento que promueva el desarrollo y vuelva a colocar al país en el lugar que merece.










