Un tostado y un perro dieron la pista y un narco cayó tras meses prófugo
Ahora la Justicia lo condenó, pero en octubre de 2023 escapó de un operativo policial mientras entregaba un paquete con cocaína y permaneció prófugo hasta agosto de 2024, donde cayó por escuchas claves de los investigadores

Federico Luca, de 45 años, es un convicto condenado por narcotráfico en estos días que en 2023 escapó de un operativo policial y se mantuvo prófugo hasta agosto del año siguiente donde quedó capturado gracias a una escucha clave.
La historia que terminó con una condena de cuatro años y diez meses de prisión efectiva comenzó de una manera casi insólita: una caja de cartón que cayó del techo de un automóvil en una calle de Pergamino. En su interior había cocaína y un dato decisivo para los investigadores: la encomienda llevaba el nombre y el domicilio de Federico Lucas Luca.
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El episodio ocurrió el 27 de octubre de 2023. Luca escapó de un procedimiento policial y permaneció prófugo diez meses, mientras los investigadores desplegaban seguimientos, intervenciones telefónicas y tareas encubiertas para localizarlo.
La sentencia de la jueza Marcela Santoro, del Tribunal en lo Criminal Nº 1 del Departamento Judicial Pergamino, consideró acreditados los delitos de comercio de estupefacientes, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y encubrimiento agravado por delito precedente grave, todos en concurso real y en calidad de autor.

Una caja reveladora
Todo comenzó cuando una transeúnte encontró una caja de cartón en inmediaciones de Colodrero y Zeballos. En el interior había envoltorios con una sustancia que aparentaba ser cocaína. La mujer avisó a personas vinculadas con la Policía y la información llegó al oficial subayudante Emanuel Nina, jefe de calle de la Comisaría Primera.
El efectivo comprobó el contenido y advirtió que el paquete tenía una etiqueta donde figuraba como destinatario Federico Lucas Luca y aparecía un domicilio de calle Somoza al 1200. Poco después, un Peugeot 206 pasó por el lugar. Su conductor preguntó si alguien había encontrado una caja que se le había caído del techo y que, según dijo, era importante para él.
La coincidencia llevó a Nina a seguir el automóvil. El efectivo avisó al sistema de emergencias y continuó la pesquisa hasta la avenida Buccar, en la zona donde se superponen las rutas 8 y 188, a la altura de Carpani Costa.
Allí había un Chevrolet Cruze detenido sobre la banquina. Luca estacionó detrás, descendió del Peugeot y entregó una caja al conductor. Nina se identificó como policía e intentó detener a ambos.
Se produjo un forcejeo y Luca consiguió escapar. El conductor del Cruze, identificado como Gustavo Rubén Albarracín, fue reducido. En el vehículo se encontró una caja que contenía 183,4 gramos de cocaína compacta, además de un teléfono y dinero.
La caja perdida había dejado otra pista fundamental: el domicilio del sospechoso. Ese mismo día se realizó un allanamiento en Somoza 1255. Allí se encontraron una balanza de precisión, otra balanza, un cuchillo y platos con vestigios de una sustancia blanca, elementos que la Justicia relacionó con el fraccionamiento de estupefacientes.

Diez meses prófugo
Después de la fuga, Luca comenzó a cambiar de lugares para evitar ser localizado. La investigación estableció movimientos por Lanús y posteriormente por Martínez, en las inmediaciones del Hipódromo de San Isidro. También determinó que utilizaba distintos teléfonos y tarjetas SIM.
En ese tramo apareció Aviles, señalado en el fallo como otra persona vinculada a la comercialización de estupefacientes. La investigación estableció que mantenía contacto con Luca y que ambos realizaban operaciones de dinero. Las comunicaciones y transferencias fueron consideradas elementos para establecer una relación comercial.
Mientras tanto, la búsqueda de Luca se concentró en Martínez. La triangulación de antenas permitió establecer un área aproximada de 15 por 15 cuadras en las inmediaciones del Hipódromo de San Isidro.
El tostado decisivo
Una de las comunicaciones interceptadas permitió escuchar a Luca mientras hablaba con un bar. Dijo que pasaría a buscar un tostado y dejó entrever que se encontraba frente al establecimiento. Para los investigadores fue una referencia concreta dentro de la zona marcada por las antenas.
Poco después surgió otra señal. En una comunicación, Luca manifestó que era el dueño de un perro Schnauzer y que pasaría a retirarlo. Los pesquisas entendieron que podía estar haciendo referencia a una veterinaria.
La pista derivó en una tarea de campo poco habitual. Un investigador se presentó en una veterinaria y consultó por la posibilidad de cruzar una perra Schnauzer con un macho de la misma raza. En el diálogo le señalaron que enfrente vivía un joven que tenía un perro de esa raza.
Después de aproximadamente diez días de control, finalmente vieron salir al prófugo y procedieron a detenerlo. La búsqueda que había comenzado con una caja perdida en Pergamino se cerró en una torre habitacional de Martínez.
Dos referencias cotidianas habían resultado determinantes: un tostado y un perro Schnauzer. Ambas conversaciones permitieron reducir la zona de búsqueda y orientar el trabajo policial hasta el edificio donde permanecía oculto.
La camioneta robada
El procedimiento de detención, realizado el 16 de agosto de 2024 en Sargento Cabral 1972 de Martínez, aportó una evidencia. En el inmueble se secuestró una Toyota Hilux con irregularidades en sus elementos identificatorios.
La pesquisa estableció que la camioneta había sido denunciada como hurtada en Buenos Aires en junio de 2024. La numeración del motor también permitió vincularla con el rodado sustraído. El fallo vinculó ese hallazgo con el delito de encubrimiento agravado que también integró la condena.
En el departamento se encontraron la llave y documentación relacionada con la camioneta. Para la jueza, esos elementos permitieron acreditar el encubrimiento agravado por delito precedente grave.
Una condena efectiva
La Fiscalía 8 del fiscal Juan Tomás siguió con el caso que estos días se resolvió en una sentencia de la jueza Santoro del Tribunal oral en lo Criminal.
El Tribunal consideró acreditado que Luca participó en la comercialización de estupefacientes en Pergamino al menos desde septiembre de 2023 hasta enero de 2024. Según el fallo, la droga era trasladada desde Buenos Aires hacia la ciudad y luego entregada a personas que la revendían al menudeo.
La jueza tuvo por probado que el 27 de octubre de 2023 Luca tenía en su domicilio al menos 573,5 gramos de clorhidrato de cocaína compacta con fines de comercialización. Parte de esa sustancia había sido fraccionada y acondicionada en envoltorios y cajas.
Con ese cuadro probatorio, las partes acordaron someter el caso a un juicio abreviado. La jueza Santoro consideró que se habían cumplido los requisitos legales y que el imputado había prestado su conformidad en la audiencia correspondiente.
La resolución terminó con una condena de cuatro años y diez meses de prisión de efectivo cumplimiento, además de una multa de 1.102.500 pesos, equivalente a 45 unidades fijas, accesorias legales y costas.
La magistrada también dispuso el decomiso de los elementos incorporados a la causa y la destrucción de la droga secuestrada. Entre los bienes alcanzados quedaron el Peugeot 206, dinero, teléfonos, computadoras, balanzas y documentación.



















