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Un nuevo aniversario de Malvinas trajo recuerdos, novedades y el deseo renovado

04 de abril de 2014 a las 12:00 a. m.

Se cumplieron ya 32 años del desembarco argentino en las Malvinas, una fecha que después de mucho tiempo la sociedad en general empezó a no olvidar, a formar parte de la conciencia colectiva del ser nacional. Porque esas islas son nuestras y aún están en manos inglesas y ni por la diplomacia ni por la fuerza hemos logrado que vuelvan a serlo en el plano internacional, aunque en nuestros sentimientos sean y serán argentinas.

El acto por este aniversario se transformó en el escenario de uno de los más duros discursos pronunciados por la presidenta Cristina Kirchner contra Gran Bretaña. No sólo criticó la militarización del Atlántico sur y enumeró en detalle el armamento sino que, además, cuestionó aspectos de la política económica y social de Londres. Y todo se transmitió por la cadena nacional.

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“Malvinas es la mayor base militar nuclear de la Otan en el Atlántico Sur y de sistemas de inteligencia electrónica”, dijo en el mensaje que brindó en la Casa Rosada. La frase le dio a la ocupación de las islas un interés estratégico no sólo de Londres sino también de su principal aliado militar Estados Unidos. Es que allí radica el interés por Malvinas, cuyas tierras no ofrecen ningún tipo de riqueza: es un enclave estratégico y de abastecimiento interoceánico y de cara al continente Antártico, “porcionado” entre varios países, no siempre cultores de buenas relaciones entre sí. 

“Constituye la mayor base militar nuclear al sur del paralelo 50 grados sur. Desde Malvinas se maneja todo el despliegue militar británico -ma non troppo, diría yo (en referencia a los EE.UU.)- del Atlántico Sur, y también los sistemas de inteligencia electrónica. Esta es la verdad que no pueden seguir ocultando”, sentenció al tiempo que aseguró que las islas “se encuentran entre los territorios más militarizados del mundo” aportando el dato de que de una población de 3.000 habitantes, entre 1.500 y 2000 son efectivos militares.

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No le falta razón a la mandataria porque es claro que las islas son utilizadas como base militar en la región, ya que es un lugar inhóspito para la mayoría de las actividades y quienes han viajado saben que la mayoría de los que ahora habitan las islas son soldados.

La presidenta remató ese duro ataque con un irónico consejo político al gobierno británico: “Sería bueno que Inglaterra se dedique menos a guerrear y más a su pueblo”. Explicó que la administración del primer ministro David Cameron gasta en la defensa de las islas 31.000 dólares anuales por cada ciudadano británico. Y hablando de la política económica de Londres lo cuestionó por tener “un 20 por ciento de jóvenes deso-cupados”.

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Además, la mandataria reiteró su reclamo a Gran Bretaña para que acepte la resolución de las Naciones Unidas (ONU) que ordena a ambos países sentarse a dialogar sobre la soberanía de las Islas Malvinas y expresó su “infinita confianza” en que tarde o temprano la Argentina recuperará el archipiélago.

La presidenta aprovechó el acto en el patio Islas Malvinas para colocar una de las banderas utilizadas en el Operativo Cóndor, el cual reivindicó. Ocurrió en 1966 cuando 18 militantes peronistas y nacionalistas, dirigidos por Dardo Cabo, secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas y lo desviaron hacia las islas para colocar allí siete banderas argentinas.

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Además, presentó un nuevo billete conmemorativo de 50 pesos que contiene el contorno del mapa de las Malvinas entre otros detalles alusivos. Lo más lógico hubiese sido aprovechar el lanzamiento para hacer un sinceramiento monetario e inflacionario adjudicando la imagen a un billete de 500, que muy bien vendría, por ejemplo, al funcionamiento de los cajeros automáticos que no pueden almacenar tantos billetes como hacen falta para cubrir la creciente demanda de la gente por la devaluación del peso.

Rodeada de todo su Gabinete, intendentes, gobernadores y el vicepresidente Amado Boudou, reiteró su protesta por “el uso y el abuso de nuestros recursos naturales que son tomados indiscriminadamente”.

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Describió además la composición de la base militar. Enumeró un patrullero, un buque de apoyo, un buque de investigación, un submarino nuclear, un rompehielos, una fragata tipo 23, un centro de comando y control y una base de inteligencia electrónica que permite monitorear el tráfico naval y aéreo de la región, entre otras cosas. “Como verán, un inmenso despliegue militar”, dijo Cristina respecto del diario devenir en las islas.

La jefa de Estado también renovó el pedido de identificación de 123 cuerpos no identificados de argentinos que murieron en las islas durante la guerra de 1982. Este tema no es menor, porque quienes han viajado a Malvinas cuentan una historia triste y curiosa: las cruces con los nombres de los caídos argentinos son, de algún modo, ficticias porque no saben de quienes son los huesos que allí reposan. Sería muy importante que se pudiera definir a quienes corresponde cada cadáver. 

 

Se lo debemos a ellos, a los familiares y a todos los que siguen soñando con recuperar nuestras Islas Malvinas. 

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