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¿Accidente o sabotaje terrorista?

26 de marzo de 2014 a las 12:00 a. m.

Fueron 16 días de especulaciones, todo tipo de teorías y la enorme tensión de más de 200 familias que esperaban saber qué le pasó a los pasajeros del vuelo de Malaysia Airlines desaparecido. 

Las tragedias aéreas se suceden de tanto en tanto, pero en general se conocen los motivos y los errores sean humanos o de mantenimiento de la aeronave. En este caso, aunque no se aclararon las circunstancias de la misteriosa desaparición del avión ni se recuperaron partes del Boeing 777-200, las autoridades malasias confirmaron que cayó en el sur del océano Indico, sin que ninguna de las 239 personas a bordo sobreviviera.

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Nuevos análisis satelitales concluyeron que el vuelo MH370 avanzó por el corredor sur y que su última posición fue en mitad del océano Indico, al oeste de Perth, Australia. Así informó el primer ministro de Malasia, Najib Razak, en una conferencia de prensa. Y como según los nuevos datos el vuelo acabó muy lejos de tierra firme es que se considera imposible que haya sobrevivientes.

Antes del anuncio del primer ministro, Malaysia Airlines envió a los familiares de las personas que viajaban en el Boeing 777-200 un mensaje de texto en el que informaba de lo ocurrido y lamentaba comunicarles que “ninguno de los ocupantes del avión sobrevivió”.

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Claro que en nada calma a los familiares que vivieron días de tensa espera y dramatismo, que las autoridades malasias no brindaran explicaciones de las causas por las que el avión se habría estrellado en el mar. Tampoco los sosiega el hecho que se haya dado por terminada la búsqueda así, por derivaciones pero sin haber hallado ni una pieza de la aeronave. 

Por eso los más cercanos a los pasajeros del vuelo MH370 mostraron su dolor por la noticia, pero también su rechazo y sus dudas sobre la información del gobierno malasio. Por su parte, el gobierno chino pidió a Malasia todas las informaciones y pruebas que llevaron a la conclusión de que el vuelo cayó en el océano, porque de las 239 personas embarcadas 153 eran ciudadanos chinos.

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Para contar con detalles precisos de lo que pasó con el avión de Malaysia Airlines sería necesario hallar las cajas negras, que registran todos los parámetros del vuelo y las conversaciones y anuncios realizados desde la cabina de pilotos. Los emisores de las cajas negras permanecen activos durante un mes, aproximadamente, por lo que si no se encuentran en las próximas dos semanas, resultará prácticamente imposible recuperarlas del fondo del océano y además ya no tendría sentido conseguirlas porque la información estaría ya borrada.

Además de los ciudadanos chinos, en el avión viajaban 50 malasios, entre los que se cuentan 12 de la tripulación, siete indonesios, seis australianos, cinco indios, cuatro franceses, tres estadounidenses, dos neozelandeses, dos ucranianos, dos canadienses, un ruso, un holandés, un taiwanés y dos iraníes, que embarcaron con pasaportes robados.

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El vuelo MH370 despegó de Kuala Lumpur rumbo a Pekín en la madrugada del 8 de marzo y desapareció de los radares civiles de Malasia unos 40 minutos después. Equipos de 26 países buscaron desde entonces restos del avión, primero en el mar de China Meridional y luego en el Indico.

El examen de los datos de radar y satélite llevó a los investigadores a concluir que el piloto del Boeing dio la vuelta y voló hasta el estrecho de Malaca. En ese punto, el aparato pudo dirigirse hacia el norte, en un corredor entre Tailandia y Kazakhstán o Turkmenistán, o hacia el sur, entre Indonesia y el Indico.

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La mayoría de los expertos apostaban por el corredor del sur, ya que consideraban que el avión no podía haber sobrevolado China o las repúblicas centroasiáticas sin haber sido detectado.

Las imágenes de satélites australianos, chinos y franceses, entre otros, registraron en los últimos días al sudoeste de Australia varios objetos flotando en el mar que podían corresponder a los restos del avión desaparecido. Las autoridades australianas informaron que uno de los aviones desplegados en las tareas de búsqueda del Boeing había localizado en esa zona una tarima y varios cinturones y correas. Al mismo tiempo, Francia informó a Malasia que sus satélites también habían detectado objetos que podían pertenecer al avión de Malaysia Airlines.

Pero lo que el gobierno malayo debe intentar aportar es algún detalle sobre las causas que llevaron al Boeing 777 a precipitarse al mar. No se sabe si fue un accidente o si se trató de un sabotaje terrorista. Y precisamente el no saber, al igual que el no ver y no tocar es lo que desespera a los familiares que también se quejan de la forma en que el gobierno malasio ha manejado el tema.

Un centenar de familiares y amigos se manifestaron ayer ante la embajada de Malasia en Pekín para pedir más explicaciones, al grito de “El gobierno de Malasia nos ha engañado” y “Malasia devuélvenos a nuestros familiares”. Se quejan también de que se ha dado por muertos a los pasajeros sin tener pruebas físicas. 

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China ha criticado repetidas veces a las autoridades de Kuala Lumpur por su falta de transparencia en la investigación. El viceministro de Exteriores Xie Hangsheng dijo al embajador de Malasia en Pekín que China quiere todos los análisis de los datos de satélite y saber con exactitud qué es lo que ha permitido al presidente Najib anunciar la pérdida del avión. “Pedimos al lado malasio que aclare la base concreta sobre la cual han llegado a esta conclusión”, dijo Xie al diplomático malasio, Bin Sarudin, en una reunión el lunes por la noche. 

En su comparecencia pública para dar la última noticia, Najib no respondió a ninguno de los grandes interrogantes del que se ha convertido en el mayor misterio de la historia de la aviación civil: por qué se desvió el MH370 de su ruta, quién desconectó los sistemas de comunicación del aparato, dónde está el avión exactamente, por qué se tardó 17 días en anunciar que se precipitó al mar.

Sabotaje, intento de suicidio y secuestro por parte de algún miembro de la tripulación o del pasaje son las principales teorías, y no se descarta un fallo mecánico o una crisis en pleno aire con el avión en pilotaje automático durante horas hasta estrellarse por falta de combustible. Pero cuando han pasado 18 días desde que el avión se volatilizó, aún no ha sido facilitada ninguna explicación más allá de una conclusión que no conforma a nadie.

De hecho, algunos familiares reclaman los restos del aparato para dar por válido el anuncio de Najib. Las conclusiones de que se estrelló están basadas en un análisis más detallado de las breves señales que el aparato continuó enviando cada hora a un satélite de Inmarsat, incluso después de que los demás sistemas de comunicación del avión fueran desconectados por razones desconocidas. Las señales no incluyen datos de localización, pero Inmarsat e investigadores de aviación británicos utilizaron “un tipo de análisis nunca antes empleado en una investigación de este tipo”, según dijo Najib, para identificar la dirección del Boeing y concluir que el MH370 se precipitó al agua en el Indico sur. No dijo el lugar exacto.

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Dilucidar fehacientemente lo sucedido es una cuestión que ya no involucra sólo a los familiares de los pasajeros desde el momento que podría tratarse de un sabotaje. Si fuese así y se puede lograr de una manera tan sencilla y limpia, sin dejar rastros según parece, toda la comunidad internacional estaría en peligro. Por eso, que un mandatario aparezca 17 días después para informar sin ninguna evidencia que el avión cayó al mar, es una respuesta que duele a 239 familias pero que no conforma a ningún ciudadano del mundo.

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