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Impuestazo y devaluación: chau tecnología, seguridad y confort

02 de abril de 2014 a las 12:00 a. m.

A partir del primer minuto de este año, el Gobierno nacional modificó la alícuota del impuesto interno sobre los vehículos de alta gama y modelos premium. Esta acción, junto a otras tales como inflación y devaluación, generó que los precios de los modelos de lujo se dispararan, y de esta manera hizo que muchos consumidores se olvidaran de estos vehículos, no solo como auto diferente, sino también por la tecnología, confort , prestaciones y seguridad presente en los mismos. Se debe considerar que por estas medidas el segmento premium y de lujo, las ventas cayeron en promedio un 80%.

De cualquier manera es necesario conocer los nuevos materiales usados, entre otras cosas, para lograr un auto más liviano, mejorar su comportamiento, que consuma menos combustible, y que a su vez ofrezca mayor seguridad a sus ocupantes. 

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Las tecnologías buscan satisfacer necesidades y deseos humanos, buscan resolver problemas prácticos usando en parte a la ciencia. Desde el nacimiento de los primeros coches, la industria del automóvil no ha parado de evolucionar, los nuevos desarrollos tecnológicos  se ven reflejados sobre todo en las últimas dos décadas. La evolución ha ido encaminada, sobre todo, a mejorar la fiabilidad, la seguridad y el respeto al medio ambiente. 

Las exigencias de los clientes a la hora de elegir un vehículo son cada vez más. Piden mayor confort, seguridad, menos consumo, que satisfaga necesidades de uso, con diseño y estética agradable, y si a esto le sumamos los requisitos legales de las autoridades como la contaminación y el reciclaje, son muchos los puntos a tener en cuenta por los diseñadores técnicos e ingenieros a la hora de satisfacer a un posible comprador con su producto. Ahora bien, si desmembramos lo exigente del mercado, y a las mismas las relacionamos con parámetros tales como maniobrabilidad, distancia de frenado, deformaciones programadas de la carrocería, aprovechamiento de la potencia del motor, consumo de combustible, el comportamiento dinámico etcétera, es notable como de una u otra forma todas se relacionan con un parámetro físico llamado “inercia”, que se asocia directamente con el peso del automóvil. Esta variable cumple un rol importante en el diseño y su reducción permite mejorar todas las condiciones antes mencionadas. 

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La tecnología automotriz continúa avanzando día a día y así son cada vez más las incorporaciones que se realizan en un auto, por consiguiente es necesario incorporar alternativas de materiales que cumplan la misma función pero que por su peso ayuden a los desarrollos y el confort de los vehículos de última generación. En líneas generales la distribución del peso de un automóvil “convencional”, la podríamos clasificar en tres grandes grupos:

- Elementos que conforman la carrocería   50%.

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- Elementos mecánicos  30%

- Equipamientos y accesorios  20%.

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Las soluciones para la reducción del peso en los elementos del auto vienen aparejados a la incorporación de nuevos materiales más ligeros o evoluciones de los ya existentes, como por ejemplo el uso del plástico, aluminio y los aceros elásticos.

Si hablamos de “plásticos”, este es el material que más terreno o aceptación ha ganado al acero en la construcción de un automóvil, ¿motivos?: mejores características en la obtención, fabricación, durabilidad, maleabilidad, terminación, deformación a bajas velocidades y principalmente su bajo peso. Todo esto se ve reflejado en los paragolpes, tablero, rejillas, asientos, paneles, portaobjetos, sistemas eléctricos y electrónicos etc. Sin dudas, este material posee una versatilidad en el tratamiento de sus características donde no se puede establecer su límite en el uso. 

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Otro elemento que lleva a reducir el peso es el “aluminio”, éste como opción en la construcción de piezas de la carrocería ha tomado un papel preponderante. Los beneficios en una disminución del 30% en el peso contra una carrocería convencional de acero hacen de él un material sumamente noble en la fabricación de un vehículo. Si hablamos de propiedades de este material: no se oxida, presenta una alta rigidez y además logra una importante absorción de energía. Presenta el problema de la reparación, lo que lo ha llevado a ser relegado respecto del plástico. Esta tendencia se está revirtiendo y su utilización se ve reflejada en el uso de piezas determinadas, por ejemplo: capo, paneles de puerta, techo y portón.

Pongamos el ejemplo de Audi en la nueva generación del modelo A6. El Centro de Diseño y Construcción Ligera de la empresa germana, en Neckarsulm (Alemania): desarrolla un nuevo concepto de tecnología de diseño y producción ligera de vehículos con el que Audi busca disminuir en al menos 10 por ciento el peso de su próxima generación de modelos.“La construcción ligera es la columna vertebral de nuestro exhaustivo programa para incrementar la eficiencia de nuestros vehículos”, dice Michael Dick, miembro del consejo directivo de desarrollo técnico de Audi. “Una de nuestras metas más complejas para el futuro es revertir la espiral de peso”.Para el desarrollo de la última generación del Audi A6, diseñadores e ingenieros reevaluaron cada uno de sus componentes livianos y mejoraron la sinergia entre toda la variedad de partes. 

Como conclusión, y a lo mejor vamos a coincidir, los nuevos y permanentes avances tecnológicos generan cambios diferentes, en este caso positivos, ya que el propósito para los diseñadores e ingenieros es reducir o meramente compensar el peso del vehículo como consecuencia del continuo crecimiento en los equipamientos de confort y seguridad. Todo lo hablado en relación a materiales alternativos y su efectividad, también sirve para dar respuesta al mito de que los autos de antes eran mejores porque se rompían menos, los mismos eran indestructibles, pesados, sin diseño y con carencia de aerodinámica entre otras cosas. Hoy, logran un peso equilibrado y los materiales utilizados favorecen a absorber los impactos de un accidente, no importa que el auto se deteriore o se destruya, lo que vale es su vida. 

Volvemos al inicio de esta conversación, que lástima, se podrían haber implementado acciones alternativas para paliar la fuga de divisas, nos habíamos acostumbrado no solamente a ver vehículos del primer mundo, sino también a consumir los mismos, y conocerlos en todos los aspectos. Ojalá, esta situación pueda revertirse, creo que manteniendo el valor original y con la depreciación de la moneda era suficiente.

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