Rabia en Argentina: la caída de la vacunación vuelve a encender la alerta
En el marco del Día Mundial de Lucha contra esta enfermedad, especialistas remarcan que el virus continúa presente en animales silvestres, especialmente murciélagos.

El Día Mundial de la Lucha contra la Rabia se conmemora este lunes y se eligió este día debido a que fue un 28 de septiembre del año 1895 cuando falleció Louis Pasteur, científico y médico responsable de la creación de la vacuna antirrábica, una de las principales inmunizaciones que ayudan a prevenir el contagio y propagación de esta enfermedad.
Pensar que la rabia es una enfermedad del pasado puede convertirse, paradójicamente, en uno de los principales riesgos para su prevención y, si bien Argentina logró controlar la transmisión de la variante canina gracias a décadas de vacunación y vigilancia epidemiológica, el virus no desapareció: continúa circulando en el país y encuentra en los murciélagos uno de sus principales reservorios urbanos.
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Los últimos datos nacionales disponibles dan cuenta de esa realidad. Entre 2019 y 2024 se notificaron 927 casos confirmados de rabia animal en Argentina, mientras que el mayor número se registró en 2022, con 224 y, durante 2025, hasta la semana epidemiológica 22, se habían confirmado otros 76 casos en 13 de las 24 jurisdicciones del país, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
El escenario epidemiológico actual está marcado especialmente por la circulación del virus entre murciélagos. De los 76 casos confirmados durante ese período de 2025, 67 correspondieron a murciélagos no hematófagos, principalmente insectívoros. Además, se registraron casos en animales de producción y un caso en un gato doméstico de la provincia de Buenos Aires, asociado a una variante propia del murciélago insectívoro Tadarida brasiliensis.
Del murciélago a la mascota: un riesgo que puede llegar hasta el hogar
Esta dinámica derriba una de las ideas más frecuentes alrededor de la prevención: que un perro o un gato que vive dentro de una casa o departamento y no sale a la calle no corre riesgo. Los murciélagos forman parte de la fauna urbana y pueden aparecer en patios, terrazas, balcones, jardines o incluso ingresar accidentalmente a una vivienda.
Cuando un ejemplar infectado cae al suelo o presenta un comportamiento anormal, puede entrar en contacto con una mascota. Los gatos, por su instinto cazador, pueden intentar atraparlo, generando una oportunidad de transmisión aun cuando sean animales que habitualmente no salen del hogar.
No se trata de una posibilidad teórica, ya que, en los casos de rabia registrados en gatos en Argentina entre 2019 y 2023, los animales no estaban vacunados o tenían la vacunación vencida y todos habían adquirido variantes asociadas a murciélagos insectívoros.
El Boletín Epidemiológico Nacional, incluso, describe la detección de rabia en un felino doméstico de la provincia de Buenos Aires durante 2025 como un evento de “spillover” o salto desde la fauna silvestre hacia un animal de compañía, y advierte sobre la necesidad de mantener coberturas óptimas de vacunación en perros y gatos.
Cuando la baja percepción de riesgo se convierte en un riesgoA pesar de que la transmisión de la variante canina se encuentra controlada en Argentina, mantener ese logro depende de sostener la vacunación en el tiempo. La ausencia de casos humanos frecuentes no debe confundirse con ausencia del virus.
“Uno de los principales desafíos que tenemos hoy es evitar que el éxito de las estrategias de prevención nos lleve a bajar la guardia. La rabia sigue circulando en Argentina y el contacto entre la fauna silvestre y nuestros animales de compañía puede ocurrir incluso dentro del entorno urbano. La vacunación sigue siendo la principal herramienta para cortar esa cadena de transmisión y proteger tanto a los animales como a las personas”, señaló Walter Comas, médico veterinario y Director de la Unidad de Negocios de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en Argentina.
La vacunación antirrábica de perros y gatos es obligatoria en Argentina. Debe iniciarse a partir de los tres meses de edad y mantenerse con las revacunaciones correspondientes durante toda la vida del animal. El Ministerio de Salud recomienda la vacunación anual como una de las principales medidas para prevenir la enfermedad.
Una enfermedad mortal una vez que aparecen los síntomas
La rabia es una zoonosis viral que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos, incluidas las personas. Se transmite principalmente a través de la saliva de un animal infectado, generalmente mediante una mordedura, aunque también puede producirse por contacto de saliva infectada con heridas o mucosas. Una vez que aparecen los síntomas clínicos, su desenlace es siempre fatal.
Argentina conoce de cerca ese riesgo, ya que, en 2021, una mujer de 33 años murió de rabia en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, luego de haber sido mordida por un gato que frecuentaba su domicilio. Los estudios determinaron que se trataba de la variante antigénica 4, propia de murciélagos insectívoros y fue el primer caso humano registrado en el país en 13 años.
En tanto, la presencia de un murciélago no implica que el animal tenga rabia, pero si este animal es encontrado durante el día, caído, muerto o con dificultades para volar, no debe tocarse ni manipularse con las manos. Se recomienda evitar también que perros y gatos entren en contacto con él y comunicarse con el área de Zoonosis correspondiente para su retiro y eventual análisis.
Si una mascota tuvo contacto con un murciélago, se debe consultar inmediatamente con un médico veterinario y, ante una mordedura o arañazo a una persona, se recomienda lavar la herida con abundante agua y jabón y acudir rápidamente a un centro de salud para evaluar la necesidad de profilaxis posexposición. (NA)


















