¿Quienes fueron los cómplices que le permitieron seguir distribuyendo cocaína al narco condenado recientemente?
A Federico Luca lo ayudaron a mantenerse prófugo diez meses evadiendo a la Justicia y la Policía dos sujetos que lo ayudaban a mantener sus negocios de la distribución de drogas y en el mundo de las finanzas.

Un sujeto de 45 años fue condenado por narcotráfico y encubrimiento luego de permanecer diez meses prófugo de la Justicia, período durante el cual, según la investigación, contó con colaboradores que habrían contribuido a mantener la distribución de cocaína y a dificultar el seguimiento de los investigadores.
La resolución fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, en el marco de un juicio abreviado, y estableció una pena de cuatro años y diez meses de prisión de efectivo cumplimiento para Federico Lucas Luca. La sentencia también contempló una multa económica, el decomiso de distintos bienes y dispositivos tecnológicos y la destrucción de la droga secuestrada durante la investigación.
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El origen de la causa se remonta a fines de octubre de 2023, cuando una situación aparentemente fortuita permitió poner al descubierto una maniobra vinculada con la distribución de cocaína. En aquel momento, una caja que contenía droga cayó desde el techo de un automóvil Peugeot 206 mientras circulaba por el barrio José Hernández.
El paquete fue encontrado por unos jóvenes, quienes dieron aviso a la Policía. La intervención quedó a cargo del oficial Manuel Nina, quien por entonces integraba el servicio de Calle, conocido como GTO, de la Comisaría Primera.
A partir de los datos obtenidos, el efectivo comenzó a seguir al Peugeot 206, cuyo conductor despertaba sospechas. El seguimiento se extendió hasta la zona de avenida Buccar, donde se produce la superposición de las rutas nacionales 8 y 188, y Carpani Costa.
En ese sector, el Peugeot 206 se colocó junto a un Chevrolet Cruze que se encontraba detenido sobre la banquina. Según pudo establecerse durante la investigación, desde las ventanillas de ambos vehículos se produjo el traspaso de una caja similar a la que había caído pocos minutos antes en inmediaciones del barrio José Hernández.
El procedimiento policial
El oficial Nina intervino ante la maniobra, aunque se encontraba solo y no contaba con otros efectivos para rodear a los ocupantes de los dos vehículos. En esas circunstancias logró reducir al conductor del Chevrolet Cruze e impedir que escapara.
Ese sujeto resultó ser un comprador oriundo de Rojas que, de acuerdo con la hipótesis investigativa, habría adquirido parte del cargamento para posteriormente vender la cocaína en dosis fraccionadas a consumidores de aquella ciudad.
Mientras el procedimiento avanzaba, la investigación comenzó a concentrarse en el conductor del Peugeot 206, quien logró escapar del lugar antes de ser detenido.
La identificación del sospechoso se produjo a partir de elementos encontrados en la caja que había sido extraviada en el barrio José Hernández. Allí aparecieron datos que permitieron orientar a los investigadores hacia Federico Lucas Luca y establecer domicilios vinculados con el sujeto.
La causa quedó inicialmente en manos del fiscal Francisco Furnari, quien avanzó con las tareas destinadas a establecer dónde podía encontrarse el sospechoso y cuáles eran los lugares utilizados para desarrollar sus actividades.
La Fiscalía de Furnari trabajó en coordinación con la entonces Unidad de Estupefacientes de la Fiscalía, que estaba encabezada por el ayudante fiscal Juan Tomás Godoy, actualmente fiscal de la causa en la UFIyJ Nº 9, y con efectivos de la Policía de Drogas Ilícitas.
Con los elementos reunidos durante las primeras horas de la pesquisa se dispusieron allanamientos de urgencia en diferentes domicilios donde podía encontrarse Luca. Sin embargo, el sospechoso consiguió escapar y comenzó un extenso período de clandestinidad.
Narcotráfico y fuga
Durante aproximadamente diez meses, el sujeto permaneció prófugo de la Justicia y se ocultó en distintos domicilios del Gran Buenos Aires. La investigación se mantuvo activa durante todo ese período y los pesquisas realizaron diferentes tareas para determinar los lugares donde podía refugiarse.
De acuerdo con las actuaciones judiciales, durante el tiempo en que permaneció prófugo Luca habría contado con la colaboración de otras personas que le permitieron sostener determinados movimientos vinculados con el ingreso de dinero y, según la investigación, con la continuidad de la distribución de cocaína.
Uno de los principales colaboradores identificados durante la pesquisa fue un sujeto de apellido Avilés, señalado como quien habría continuado trasladando envoltorios con cocaína desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hacia Pergamino.
La droga habría sido destinada posteriormente a personas que se ocupaban de la comercialización en pequeñas cantidades entre consumidores locales. Avilés ya fue condenado por estos hechos mediante un juicio abreviado y recibió una pena de cuatro años de prisión.
La investigación también puso el foco sobre otro sujeto, vinculado con el barrio Urquiza y relacionado con la práctica deportiva, cuya participación directa en la comercialización de estupefacientes no habría quedado acreditada con el mismo grado de certeza.
Sin embargo, los investigadores sí lograron establecer elementos que lo vincularían con maniobras relacionadas con la utilización e inversión del dinero obtenido de manera ilícita en operaciones dentro del ámbito financiero.
Colaboradores del prófugo
Para los investigadores, esas personas cumplieron funciones diferentes durante los meses en los que Luca permaneció oculto. Mientras una de ellas habría intervenido en el traslado de cocaína, la otra habría colaborado en maniobras destinadas a movilizar o invertir dinero y, eventualmente, a dificultar la ubicación del prófugo.
Una de las estrategias que habría permitido complicar el seguimiento consistía en utilizar tarjetas, teléfonos celulares y tarjetas SIM en lugares alejados de aquellos donde efectivamente se encontraba escondido Luca.
Los investigadores analizaron los movimientos registrados durante el período de fuga y detectaron consumos con tarjetas de crédito en localidades que no guardaban relación con el lugar donde presumiblemente se encontraba el condenado.
También se habrían realizado extracciones de dinero en cajeros automáticos ubicados en ciudades distantes. Esos movimientos podían generar la apariencia de que Luca se encontraba en diferentes puntos del conurbano bonaerense o incluso en localidades alejadas.
Algo similar habría ocurrido con los teléfonos celulares. Los investigadores siguieron la activación de diferentes equipos y tarjetas SIM y detectaron movimientos que, según la pesquisa, formaban parte de una estrategia destinada a generar información falsa sobre el paradero del prófugo.
De esa manera, el seguimiento no se limitó a la búsqueda física de Luca, sino que también incluyó el análisis de sus movimientos económicos, los registros de comunicaciones y los consumos realizados durante los meses en que permaneció oculto.
La pista del perro
La investigación ingresó en su etapa decisiva cuando los pesquisas lograron delimitar una zona cercana al Hipódromo de San Isidro donde sospechaban que Luca podía estar escondido.
A través de diferentes tareas de inteligencia y escuchas telefónicas, los investigadores obtuvieron información que terminó resultando determinante. En una de las comunicaciones, el prófugo habría solicitado comida a un comercio de la zona.
En otra conversación surgió un dato todavía más particular: Luca habría coordinado el baño de un perro de raza Schnauzer en una veterinaria cercana.
La información permitió a los investigadores establecer que frente al lugar donde presumiblemente residía funcionaban un bar y una veterinaria. Esa referencia comercial, combinada con los datos obtenidos mediante otras tareas de investigación, permitió reducir considerablemente el radio de búsqueda.
Con esos elementos, los efectivos de la Policía de Drogas Ilícitas reforzaron las tareas de vigilancia en las inmediaciones y establecieron una custodia discreta en la zona.
Finalmente, el sospechoso salió del edificio y fue detenido. De esa manera terminó una búsqueda que se había extendido durante casi diez meses y que había obligado a los investigadores a reconstruir sus movimientos a partir de información económica, comunicaciones y datos obtenidos durante tareas de inteligencia.
Camioneta robada
El procedimiento no terminó con la captura. Los efectivos allanaron el departamento utilizado como escondite y encontraron las llaves de una camioneta Toyota Hilux que estaba vinculada con documentación apócrifa y una patente falsificada.
Además, el vehículo presentaba los números de motor limados. Posteriormente se estableció que el motor original registraba un pedido de secuestro activo por un hurto cometido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Ese hallazgo derivó en la imputación por encubrimiento agravado, delito que finalmente quedó incorporado a la condena dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Pergamino.
La sentencia estableció que Luca fue declarado autor penalmente responsable de tres delitos en concurso real: comercio de estupefacientes, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y encubrimiento agravado por tratarse de un delito precedente grave.
Condena por narcotráfico
La condena fue dictada por la jueza Marcela Santoro, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Pergamino, a partir del acuerdo alcanzado mediante un juicio abreviado.
El tribunal impuso a Federico Lucas Luca una pena de cuatro años y diez meses de prisión de efectivo cumplimiento, además de una multa de un millón ciento dos mil quinientos pesos, equivalente a 45 unidades de medida.
También se dispusieron las accesorias legales correspondientes y el pago de las costas del proceso.
La admisibilidad formal del juicio abreviado fue considerada procedente luego de verificarse que el acuerdo reunía los requisitos procesales establecidos. La resolución contó con la conformidad expresa del imputado, de su defensor oficial Lisandro Gargulinski y del fiscal Juan Tomás Godoy.
Además de la pena de prisión y la sanción económica, el fallo incluyó una serie de medidas vinculadas con los elementos secuestrados durante la investigación.
Entre ellos se encuentra el Peugeot 206, dominio FBE-466, señalado como el automóvil utilizado para transportar la droga durante la maniobra que permitió iniciar la investigación.
En cuanto a la Toyota Hilux encontrada en el lugar donde fue detenido, el tribunal dispuso que quedara a disposición de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 2 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debido al pedido de secuestro que registraba el motor original por un hurto.
Dinero y dispositivos
La resolución judicial también dispuso el decomiso del dinero secuestrado durante los distintos procedimientos.
En total fueron contabilizados 35.500 pesos. De esa suma, 5.000 pesos habían sido secuestrados en la calle Somoza, otros 30.000 pesos fueron encontrados durante la requisa personal realizada al momento de la detención y 500 pesos fueron hallados dentro del departamento ubicado en Martínez.
El dinero fue transferido a una cuenta oficial para ser destinado a los fines establecidos por la legislación vigente, entre ellos el abastecimiento de laboratorios forenses y otros requerimientos judiciales contemplados por la Ley Nº 23.737.
También fueron decomisados 3.100 dólares estadounidenses, que quedaron depositados en una cuenta bajo custodia del Poder Judicial.
La investigación permitió además secuestrar diferentes dispositivos tecnológicos que fueron incorporados como elementos probatorios. Entre ellos se encontraban tres computadoras portátiles, una notebook secuestrada en la calle Somoza, una computadora HP y otra notebook blanca perteneciente al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, ambas incautadas durante el procedimiento realizado en Martínez.
También fueron decomisados un pendrive, un disco rígido, teléfonos celulares, entre ellos un Motorola Moto G71 y un ZTE, además de varias tarjetas SIM.
Estos elementos adquirieron relevancia en el marco de una investigación que incluyó el seguimiento de comunicaciones, movimientos de dinero y utilización de líneas telefónicas durante los meses en que el condenado permaneció prófugo.
Elementos para fraccionar
Entre los objetos secuestrados también había elementos compatibles con tareas de pesaje y fraccionamiento de sustancias.
Los investigadores encontraron dos balanzas de precisión, identificadas como modelos “Pocket Scale” y “SF-400A”, ambas con vestigios de cocaína. También fueron secuestrados platos y un cuchillo que presentaban restos de una sustancia blanca.
A esos elementos se sumó una máquina para contar billetes marca Daewoo, objeto que fue incorporado al conjunto de efectos decomisados en el marco de la investigación.
Finalmente, el tribunal ordenó la destrucción definitiva del clorhidrato de cocaína que había sido incautado durante los distintos procedimientos.
El expediente, iniciado a partir de una caja de droga que cayó del techo de un automóvil en el barrio José Hernández, terminó así con una condena que abarcó tanto las maniobras vinculadas con la comercialización de estupefacientes como la tenencia con fines de venta y el encubrimiento relacionado con la camioneta robada.
La investigación también permitió reconstruir los movimientos realizados durante los diez meses en que Luca permaneció prófugo y establecer la participación de diferentes personas que, según el grado de responsabilidad acreditado en cada caso, habrían contribuido de distintas maneras a sostener las operaciones económicas y logísticas mientras el principal investigado intentaba evitar su captura.
La detención concretada en inmediaciones del Hipódromo de San Isidro puso fin a una búsqueda que se extendió durante casi un año y que demandó el seguimiento de movimientos financieros, comunicaciones telefónicas y tareas de vigilancia. Ahora, con la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1, quedó formalmente establecida la responsabilidad penal de Luca por los delitos incluidos en el acuerdo de juicio abreviado.
El fiscal Juan Tomás Godoy y el Defensor Oficial Lisandro Gargulinski llegaron a un acuerdo del monto y la calificación de la condena.


























