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Primero los Juárez y ahora los Zamora reinan en Santiago del Estero

03 de diciembre de 2013 a las 12:00 a. m.

Claudia Abdala de Zamora, esposa del actual gobernador, el radical K Gerardo Zamora, se alzó con un contundente triunfo, con casi 50 puntos de diferencia sobre la UCR, que fue segunda.

Los números son más que elocuentes 63,94 por ciento el Frente Cívico; FAP (UCR y aliados), 14,77 por ciento; el Movimiento Viable (massismo), 11,26 por ciento y FPV, 4,58 por ciento. La flamante gobernadora ratificó la alianza incondicional con la Casa Rosada y adelantó que “en esta nueva gestión, vamos a seguir acompañando al Gobierno nacional”.

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“Vengo en nombre y representación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a felicitarla”, dijo Jorge Capitanich flanqueado por Oscar Parrilli, la flamante gobernadora, Zamora y el vicegobernador electo, José “Pichón” Neder. Y aprovecharon los resultados para decir: “Este es un contundente respaldo al proyecto nacional y popular”, agregó.

Concluyó así un proceso complicado, que se judicializó cuando la Corte frenó las elecciones ante el intento de Zamora de ir por la re reelección a pesar de que la Constitución provincial lo impide.

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Lo que es curioso en una provincia que, en su momento, renegó del “juarismo” tras años de ser un feudo donde marido y mujer se pasaban el poder es que en apenas un mes, Zamora logró instalar la candidatura de su esposa, que gobernará acompañada por José Emilio Neder, actual ministro de Gobierno. Luego del rechazo de la Corte, el radical K puso a su esposa a pedido del peronismo santiagueño. “Esto garantiza la continuidad del acuerdo radical-peronista”, dijeron el 31 de octubre.

Los números fueron abrumadores para el Frente Cívico de Zamora: los casi 50 puntos de diferencia ratifican la hegemonía de la fuerza política del radical K en esta provincia. Mientras el radicalismo, el massismo y el Frente para la Victoria puro lograban lastimosos porcentajes.

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Zamora, que fue electo senador suplente, dijo que no sabe todavía cuál será su futuro. “Estaré colaborando desde el lugar que me toque”, agregó, con lo cual dejó flotando la duda acerca de si  asumirá una banca en el Congreso.

Zamora no quiere hablar del tema, pero el fallo de la Corte Suprema que consideró inconstitucional su aspiración a un tercer mandato y le impidió presentarse lo sigue mortificando. “Si me dejaban presentarme el 27 de octubre superaba el 80 por ciento afirma. Zamora defiende el amplio triunfo que obtuvo su esposa, “una muestra de la unidad del espacio. Yo le gané al poder, que era el peronismo, y como soy un militante esto se sigue llamando Frente Cívico”, aseguró.

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Decíamos al comienzo que es curioso lo que sucede ya que Santiago del Estero es una provincia de las consideradas feudales, con el matrimonio Juárez que estuvo más de veinte años alternándose en el poder, generando una situación de clientelismo, abusos de poder y atraso fenomenal. Fueron junto a la Catamarca de los Saadi, de las provincias más estancadas desde que llegó la democracia.

La apertura política en ambas provincias, pero sobre todo en la que nos ocupa, que es Santiago del Estero, auguraba la llegada de una etapa de modernidad y quizá al comienzo así fue. Sin embargo los viejos vicios comenzaron a imponerse y el votante santiagueño también cayó en la trampa política en la estuvieron tantos años.

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Zamora fue dos veces gobernador, sin dudas valorado por el electorado de Santiago, sin embargo intentó una tercera elección que, actualmente, tiene prohibida en su provincia. El asunto llegó a la Corte Suprema y allí se selló el destino del gobernador: no podía presentarse a un nuevo período, porque la Constitución de la provincia así lo establece, sólo dos períodos.

Pero eso no significo dejar de lado sus aspiraciones, sino que en una jugada de pizarrón, en un mes postuló a su mujer, al mejor estilo del “juarismo” que tanto se denostó en la provincia. Y lo curioso es que Claudia Abdala de Zamora ganó ampliamente, y ese apoyo popular, seguramente merecido, retrotrajo a Santiago del Estero a sus mejores épocas feudales.

Evidentemente, desde el punto de vista político, no se ha producido un avance cualitativo en el modo de votar en Santiago, sino sencillamente ante el cansancio por los abusos y el clientelismo descarado del “juarismo” decidieron cambiar de figura, pero no de estilo de gobierno, lo que es preocupante en términos de modernidad política y de la alternancia en el poder que implica más democracia y más controles. En definitiva, los Zamora parecen quedarse tantos años como los Juárez, entre esposo y mujer manejando la provincia.

Evidentemente hay cuestiones de cultura política que cuesta mucho superar, sobre todo en provincias donde el estilo feudal ha calado tan hondo durante tantos años. No abrimos un juicio de valor sobre el gobernador ni sobre su esposa, la mandataria electa, ya que no vivimos en Santiago del Estero. Pero la permanencia de una misma familia en el poder termina generando quedantismo y baja calidad democrática. 

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En otro orden, una cuestión que merece valorarse sobre lo que acaba de suceder en Santiago del Estero, es el lugar que van ocupando las mujeres en los espacios de poder. Hace pocos días desde este lugar ponderábamos que en América del Sur había tres presidentas (la nuestra, Cristina Fernández de Kirchner; la de Brasil, Dilma Rousseff y la de Chile, Michelle Bachelet). Ahora es para destacar la llegada de Claudia Abdala de Zamora a la gobernación de Santiago del Estero, que se suma a la mandataria de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos y a la de Catamarca, Lucía Corpacci.

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