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Postergan paritarias por la inestabilidad económica pero con docentes el clima se está saturando

04 de febrero de 2014 a las 12:00 a. m.

Hemos comentado ya en esta página el problema que implica el inicio de las paritarias en medio del proceso inflacionario que padecemos. Una circunstancia que de todos modos es inevitable, teniendo en cuenta que el alza constante de los precios está pulverizando el salario. 

Sin embargo la falta de estabilidad económica, complica a los sindicatos que no tienen en claro con qué porcentaje habrán de mantener el poder adquisitivo. Por eso hay gremios que reclaman un pago a cuenta o una suma puente para postergar la paritaria y convenir los aumentos anuales en un escenario más claro y previsible.

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Los tres sindicatos que comenzaron su paritaria en enero eligieron este camino, son La Bancaria, el gremio de los aceiteros y el de los choferes de larga distancia de la UTA. En todos los casos, la metodología fue idéntica: acordaron una suma (entre 1.200 y 3.000 pesos) a cuenta de la negociación que se retomará en abril.

La vía de escape que tomaron los gremios fue respaldada por el Gobierno, que gana tiempo en medio de una situación muy difícil y apostando a que funcione correctamente el acuerdo de precios. El Ministerio de Trabajo estima que la inflación se controlará en el corto plazo y que los convenios salariales serán inferiores al 30 por ciento, el piso de negociación que trazaron tanto el sindicalismo oficialista como el opositor. Sin embargo todo dependerá de lo que suceda con la inflación.

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“Las paritarias tendrán como meta recuperar el poder adquisitivo que se comió la inflación y poder llenar el changuito del supermercado como antes”, dijo  Antonio Caló, el líder de la CGT más cercana a la Casa Rosada.

Unos días antes, Caló había denunciado que “a la gente no le está alcanzando para comer”. Piensa exponer esta postura ante la presidenta, cara a cara, en una reunión que se concretaría esta semana.

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En lo que va del año, las tres paritarias que se activaron fueron postergadas para marzo o abril, según el caso. La Bancaria acordó una suma de 3.000 pesos por el primer trimestre y volverá a negociar a partir de abril. Algo similar firmó recientemente el gremio de los aceiteros, que cerró el pago de una suma puente de 1.900 pesos para la categoría más baja y de 2.100 para la más alta. Los montos son a cuenta de los que se convenga más adelante como aumento anual. Y los choferes de la UTA se mantuvieron en la misma línea: después de amenazar con un paro en el transporte de larga distancia en pleno recambio turístico, consiguieron un adelanto de 1.200 pesos por mes para compensar la inflación.

“Los 1.200 pesos son un adelanto que nos permitirá elaborar una propuesta para la paritaria final de marzo”, dijo el referente de la UTA Roberto Fernández, que se integró hace un puñado de semanas a la alianza sindical que conformaron los opositores Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

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La tendencia que se trazó en enero podría seguir este mes por la misma huella. Entre otros, será ahora el turno de los docentes nacionales, un convenio que serviría como referencia para las subas en el resto de las provincias. Además, será la paritaria en la que el Estado, en su rol de empleador, mostrará su capacidad de negociación y se sabrá qué porcentaje de aumento estaría dispuesto a otorgar.

En las negociaciones preliminares, el Frente Gremial sugirió un pago extraordinario y reabrir la paritaria a mitad de año. Esta alternativa ya fue rechazada por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y por un jerárquico del Ministerio de Trabajo que advirtió que “aceptar paritarias fraccionadas sería acelerar la inflación y generar una excitación peligrosa de la economía”.

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Tras el último encuentro con el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, los gremialistas volvieron a la carga con todo tipo de pedidos. Exigen “tomar en cuenta la absoluta insuficiencia del salario fijado en 2013 por el Estado, agravado por la actual coyuntura económica”; piden, además, que “la propuesta para acordar un salario mínimo debe contemplar la defensa del poder adquisitivo del salario frente a las maniobras de empresarios que suben los precios para mejorar su rentabilidad”; reclaman reabrir la paritaria “no más allá de junio, a fin de fijar un porcentaje de incremento razonable”, e incluir en la negociación otras condiciones de trabajo, “en procura de concretar un convenio colectivo integral”.

Sileoni convocó a los cinco gremios con el deseo de avanzar en una definición. El Frente Nacional Docente está integrado por la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera) -alineada a la CTA kirchnerista, de Hugo Yasky-, y por Sadop, UDA, Amet  y CEA, todos ellos agrupados en la CGT oficialista, que encabeza Caló. Entre todos definen los aumentos salariales de alrededor de 900.000 trabajadores docentes de escuelas públicas y privadas subsidiadas.

La inestabilidad económica que atravesamos lleva a estos “parches” con sumas fijas por un tiempo hasta iniciar las negociaciones, pero en el caso de los docentes el clima se va enrareciendo porque no les darán suma alguna previa y, por el momento, las pretensiones de los sindicatos y las del Gobierno están muy lejos.

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