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Por qué no para de llover: qué es El Niño, por qué este es uno de los más fuertes registrados y hasta cuándo seguiría

El fenómeno se intensifica en el Pacífico y los organismos internacionales le asignan alta probabilidad de convertirse en el más intenso desde 1950.

Fuente: Nota al Pie·23 de octubre de 2026 a las 02:35 p. m.
Por qué no para de llover: qué es El Niño, por qué este es uno de los más fuertes registrados y hasta cuándo seguiría

Las lluvias persistentes en Pergamino y buena parte de la región tienen un responsable identificado: el fenómeno de El Niño, que atraviesa una fase de fortalecimiento y que, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos, podría convertirse en el más intenso de todo el registro histórico.

El organismo mantiene vigente la Advertencia de El Niño y, en su informe del 8 de octubre, estableció que el evento continuará intensificándose hasta fin de año, con alta probabilidad de sostenerse en niveles fuertes o muy fuertes hasta el trimestre de enero a marzo de 2027.

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Cómo funciona: medio metro de océano que se suelta

La explicación del fenómeno es menos abstracta de lo que parece. El Océano Pacífico no está nivelado: en condiciones normales, el nivel del mar frente a Asia es aproximadamente medio metro más alto que frente a América. La causa no son las mareas, sino el viento.

Cerca del ecuador, los vientos alisios soplan de manera sostenida hacia el oeste, es decir, desde América hacia Asia. Al hacerlo arrastran el agua superficial —la más cálida— y la acumulan contra el continente asiático, donde el mar llega a registrar unos ocho grados más que del lado americano. Como contrapartida, frente a las costas de Perú asciende agua fría desde el fondo para ocupar ese espacio, un proceso conocido como afloramiento que arrastra nutrientes y sostiene una de las zonas pesqueras más ricas del planeta.

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Cada dos a siete años, sin embargo, esos vientos se debilitan. Sin nada que la sujete, esa masa de agua cálida acumulada se desplaza de regreso hacia América, el afloramiento de agua fría se interrumpe y las lluvias se corren con ella: aumentan sobre Perú y Ecuador y disminuyen sobre Australia e Indonesia.

El nombre tiene origen local: los pescadores peruanos notaban ese calentamiento del mar hacia la época de Navidad y lo asociaron al Niño Jesús. De ahí quedó El Niño como designación del fenómeno, que técnicamente forma parte de un sistema más amplio llamado El Niño-Oscilación del Sur.

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Los números de este evento

Las mediciones actuales explican por qué los especialistas hablan de un episodio excepcional. Según el informe de NOAA del 8 de octubre, las anomalías de temperatura superficial del mar superaron los 4 grados en porciones del Pacífico ecuatorial oriental. Los índices de referencia registraron 2,1 grados por encima de lo normal en la región Niño 3.4, 3 grados en Niño 3 y 3,9 grados en Niño 1+2, la más cercana a la costa sudamericana.

La lectura semanal del 19 de octubre elevó el índice Niño 3.4 a 3,3 grados sobre el promedio. El 5 de este mes, además, esa región superó los 30 grados de temperatura del agua por primera vez en todo el registro histórico.

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Las probabilidades que maneja el Centro de Predicción Climática de NOAA son elocuentes: estima en 83% la chance de que entre octubre y diciembre el evento supere en intensidad a todos los episodios registrados desde 1950, y en 70% para el trimestre noviembre-enero.

Qué pasa en la región

Los efectos ya se observan en toda la cuenca del Plata. En el sur de Brasil —particularmente en los estados de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul—, las precipitaciones por encima de lo habitual alimentan los cursos de agua que desembocan en el sistema. Paraguay y la Mesopotamia argentina atraviesan una situación similar.

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Para la zona núcleo agrícola, el panorama que proyectan los especialistas combina más nubosidad, mayor humedad y lluvias frecuentes. El pico de precipitaciones se ubicaría entre diciembre y enero, coincidiendo con el momento de mayor intensidad del fenómeno.

La declinación, en cambio, recién llegaría más adelante: NOAA proyecta que El Niño persistirá hasta el trimestre de marzo a mayo de 2027, es decir, hacia el otoño del año próximo en el hemisferio sur.

Una aclaración necesaria

Conviene una precisión que los meteorólogos suelen remarcar: El Niño no es una tormenta ni un evento puntual. Es una alteración en la distribución del calor oceánico que modifica la circulación atmosférica a escala global y que, en consecuencia, inclina las probabilidades hacia determinados patrones de lluvia o sequía según la región.

Eso significa que no todas las lluvias de estos meses son atribuibles directamente al fenómeno, ni que cada evento de precipitación deba explicarse por él. Lo que hace El Niño es aumentar la probabilidad de que se registren acumulados por encima del promedio en esta parte del continente. Los episodios más intensos, además, no siempre producen los impactos típicos en todas las regiones.

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La próxima actualización oficial del diagnóstico está prevista para el 12 de noviembre.



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