Por los conflictos económicos, los gobernadores se unen buscando soluciones
En un escenario económico incierto y con la desconfianza de todos los sectores productivos y financieros, los gobernadores apuestan a actuar en bloque por iniciativa propia y promueven acuerdos en conjunto. Los unen el instinto de supervivencia y la idea de generar un ámbito para barajar estrategias con mayor sustento político. No es el primer intento de este tipo y el fracaso hasta ahora siempre ha venido de la mano de los vedetismos políticos que suelen superar en intensidad al deseo de una salida conjunta a problemas comunes.
En esta ocasión, el leit motiv de la unidad de esfuerzo es que sienten que el Gobierno nacional no da las respuestas adecuadas a la crisis que se atraviesa, que ha pegado fuertemente en las provincias donde no saben cómo habrán de pagar los aumentos que surjan de las paritarias que incrementarán salarios estatales, especialmente los docentes.
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Con ese objetivo, encomendaron a sus ministros de Economía que se reúnan con cierta frecuencia para evaluar cómo afrontar los temas que más preocupan: negociaciones paritarias, estampida de precios y financiamiento en un año que se impone ajustado.
Conociendo el estilo del Gobierno, que ve sombras, sospechas por todos lados y sobre todo conspiraciones políticas, los funcionarios advierten: “Esto no es en contra del Gobierno ni vamos a sacar ningún documento”, según dijo uno de los ministros provinciales más activos. De hecho, como una formalidad y para evitar recelos, invitaron a funcionarios de la Casa Rosada que, como era de esperar, no respondieron. El freno se los puso la presidenta, que piensa que los gobernadores intentan maniobrar sin la tutela de Olivos. No obstante, hay diálogo entre los mandatarios provinciales y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al que, además, cuestionan puertas adentro desde ambos sectores.
En general, son gobernadores que hablan muy poco con la presidenta Cristina Kirchner. Algunos volvieron a mantener una conversación con ella, cara a cara, el martes pasado, después del acto en el que anunció una suba en las jubilaciones.
Los ministros de Economía tienen previsto juntarse por segunda vez, después del primer encuentro de la semana pasada. La invitación se cursó a todas las gobernaciones, sin distinción política, y habría aseguradas por lo menos 16 asistencias. Entre los que confirmaron están algunos opositores a la Casa Rosada, como el ministro de Hacienda y Finanzas de Corrientes, José Enrique Vaz Torres, que, al igual que el gobernador Ricardo Colombi, lanzó la amenaza de emitir cuasi monedas si se hace imposible hacer frente a los salarios en marzo.
El borrador de la agenda que anticiparon distintos funcionarios es complejo: coordinación de la estrategia salarial, política tributaria y endeudamiento. La preparación de las citas se maneja con hermetismo. De hecho, la intención era que no trascendiera, al menos hasta que ocurriese, el almuerzo del 31 de enero, en el comedor de la Asociación Sueca, cuando coincidieron Silvina Batakis (Buenos Aires), Néstor Grindetti (Capital), Ricardo Aredes (Catamarca), Marcelo Costa (Mendoza), Carlos Parodi (Salta), Diego Valiero (Entre Ríos) y Marcelo Alóns (San Juan).
Esta cumbre, que finalmente se realizaría en un restaurante céntrico, barajó como opción original el emblemático Consejo Federal de Inversiones, un edificio que supo ser la meca de la “liga de gobernadores”. La sala del séptimo piso, con escudos de las provincias sobre la pared y una mesa oval en el centro, fue testigo de pactos secretos y las desavenencias.
Como el problema más serio que tienen es pagar los sueldos y más aun los post partidarias, los gobernadores unificaron táctica: esperarán que primero mueva el Gobierno nacional para luego avanzar en las negociaciones en cada distrito; de este modo, aunque los gremios se vuelvan virulentos, será más fácil negociar con la vara testigo de la Presidencia, que rodará entre un 20 y 25 por ciento. Según reconocieron desde distintas administraciones, no establecerían un mismo porcentaje porque las realidades difieren, al igual que los sueldos y los aumentos otorgados en el último año, pero todos quieren mantenerse en torno a la cifra nacional, por eso esperarán antes de atender a los gremios provinciales.
El más fuerte impulsor de los encuentros es Daniel Scioli. El gobernador bonaerense abona en su camino hacia la pelea presidencial la alianza con sus colegas. “Es una jugada hábil para tener a todos abrazados”, deslizan en otra administración, dándole además una mirada política a la jugada del precandidato presidencial. Habrá que ver hasta dónde ese interés no hará mella en los acuerdos –como ha ocurrido en otros intentos- sobre todo cuando hay varios mandatarios en la danza de aspirantes: el entrerriano Sergio Urribarri y el salteño Juan Manuel Urtubey, por el PJ, y Mauricio Macri, de PRO.
Esa convivencia marcará el pulso y el volumen de las reuniones. Algunos sueñan con agitar allí asuntos de más largo plazo, como la coparticipación. Y la idea es darle una impronta institucional.
La realidad política pero más la económica, es lo que genera estas nuevas situaciones, de las que deberá tomar nota el Gobierno nacional, buscando los caminos para resolver los serios problemas que atravesamos.













